MOON DUO + TERRIER

Elegancia psicodélica

Hay ocasiones en las que un proyecto paralelo acaba cobrando más vida que el original. Bien es cierto que se cuentan con los dedos de la mano, pero Moon Duo, que pasaba por ser el entretenimiento de Ripley Johnson con su pareja sentimental, Sanae Yamada, cuando su actividad con Wooden Shijps le daba un respiro, está alcanzando cotas muy similares de seguidores, al menos en nuestro país. Y es que se colgó el “sold out” en la fecha madrileña de la gira organizada por Giradiscos. Un gran éxito tratándose además de un lunes y de enfilar el final de mes, tal y como están las cosas.

Mientras se llenaba la sala tuvimos la oportunidad de ver a TERRIER, cuarteto madrileño que bebe las aguas del powerpop más tradicional mezclado con la inmediatez del punk garajero. De hecho me sonaron más acelerados y sucios que la impresión que me había dado la escucha de su EP, ‘Sonido Muchacho’. Pero claro de este apenas sonaron un par de temas, “Benidorm” y “Quiero más”, por lo que se intuye que sus próximas grabaciones pueden captar más lo que ofrecen en directo. Desenfadados y bailongos, se despidieron con una curiosa versión del “She Craked” de John Richman, en la que ya las primeras filas empezaban a desmelenarse, sabedores de que el plato fuerte iba a comenzar. Tocarán en el Festival VillaManuela en un par de semanas, así que les seguiremos la pista.

Al dúo formado por Ripley y Sanae se les ha unido en esta gira un batería llamado John Jeffrey que aportó mucho al sonido que les conocíamos basado en caja de ritmos. Y eran las once y MOON DUO tomó el escenario para delirio de una sala entregada desde el minuto uno. Y es que además, el sonido acompañó mucho y sobre el telón con el que se cubrió las habituales pantallas led de la sala se proyectaron imágenes simples, pero efectivas que potenciaban el efecto alucinógeno que brotaba de los altavoces. Una psicodelia muy elegante, muy nítida y nada embarullada, cuando lo sencillo es hacer justo lo contrario, montar un batiburrillo y llamarlo arte.

No, aquí temas como “Sleepwalker”, “Mazes” o “In The Sun” crecieron hasta convertirse en los hermanos mayores de sus grabaciones de estudio. Densos, pero sin empalagar, ofrecieron ochenta minutos sobresalientes, sin un solo pero en una actuación, en la que también hipnotizaban los pelos largos de sus tres componentes, que se movían también al ritmo de la música, con un repertorio que se repartió básicamente entre ‘Circles’ y ‘Mazes’, sus dos últimas referencias de estudio.

Tremendamente sorprendido a la vez que satisfecho de una de esas veladas de lunes en las que no falta nadie de los habituales en los saraos madrileños y en los que además, el comportamiento del público fue perfecto (al menos en las primeras filas que fue donde estuve).

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