SEX MUSEUM – Musseexum

Un nuevo y firme paso adelante
Javi G. Espinosa

Tal vez lo primero que debe decirse de este disco es que era necesario y urgente. Necesario para sus seguidores, claro, porque la banda llevaba ya casi cinco años sin publicar material nuevo, pero más necesario aún – por ese mismo motivo – para los propios músicos, embarcados en estos últimos tiempos en revisiones de todo su repertorio para celebrar sus 30 años de vida, lo que ha hecho que necesitasen dar rienda suelta a su incansable afán de crear y descubrir nuevos caminos sonoros. Esa necesidad se acabó haciendo una urgencia, y con esa misma premura compusieron y grabaron en pocas semanas esta nueva colección de canciones.

Un álbum potente e intenso en su conjunto, donde todos han aportado lo mejor que han podido dar en un momento concreto, que define el estado actual de sintonía y madurez de la formación. Siguiendo en su línea hardrockera y experimental, aportan nuevas sonoridades a ese muro sónico que les caracteriza, donde los teclados de Marta y las guitarras de Fernando marcan el camino sobre el inquebrantable esqueleto rítmico que construyen Javi Vacas al bajo y Loza en la batería, y con la voz de Miguel, cada vez más versátil y más emocionante, como inconfundible sello de la casa.

Sorprende el arranque del disco, con un piano que empieza sonando solemne e imponente para dar paso a una contundente armonía coral en que el riff principal de la guitarra y los ondulantes vaivenes de los teclados alternan y comparten protagonismo, ofreciendo un estimulante comienzo instrumental muy adecuadamente bautizado como “Dopamina“.

Al avanzar en la escucha es fácil recordar el sonido de sus primeros tiempos en temas como “First Times” (otro título muy apropiado), donde especialmente los teclados nos traen esos ecos psicodélicos de referentes inevitables como los Purple, mientras que temas como “Breaking the Robot” nos remiten al sonido de sus discos más recientes. Se nota ese repaso que han estado dando durante estos años a todo su cancionero, de modo que retoman conceptos ya manejados a lo largo de toda su carrera para darles nuevos impulsos y llevarlos a su terreno actual.

El mensaje lírico sigue siendo de inconformismo vital y de activismo rebelde, algo patente también en muchos de los títulos (“Riots“, “Outsider“, “Breakout“…) aunque también hay muestras de actitud reflexiva y esperanzada, no exenta de un sereno y justificado orgullo, como en ese “Lucky Man” que echa la vista atrás para ver que el esfuerzo para llegar hasta donde están ha merecido la pena.

Como en el anterior disco, aquí también incluyen una canción en castellano: “Microdosis“, con un inicio casi discotequero y un ritmo bailón que no oculta ese desencanto ante las actitudes pasivas a que nos someten las rutinas artificiales que nos rodean. Y también han hecho hueco esta vez, después de bastante tiempo, a una versión ajena: una poderosa revisión de “Walking on my grave“, un tema de Dead Moon que vienen haciendo en directo desde que murió su autor, Fred Cole.

Como remate a este gran trabajo musical, para el diseño de la portada – algo que Sex Museum siempre se han tomado muy en serio y han cuidado mucho – han contado con Oskar Benas, que ha trazado un inspirado y singular reflejo del espíritu del disco y de la banda, con esa dualidad que va de lo terrenal a lo espacial, de lo puramente orgánico a la tecnología más avanzada, de lo concreto a lo universal.

En resumen: un disco que responde a las expectativas, para disfrutar con todos los sentidos, y que ya están presentando en vivo tocando todos y cada uno de los temas.

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