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Conectarse | Friday 24th of May 2013

JOHN HIATT 2012-07-10

Sala: Teatro Circo Price
Ciudad: Madrid
Provincia: Madrid

EL ORFEBRE DE LA TRADICIÓN AMERICANA

Magistral lección de feeling

Ahora que nos han subido el IVA de las entradas para conciertos, ahora que la burbuja festivalera parece comenzar a desinflarse, muchos se lamentaran dentro de unos años de no haber acudido a presenciar la actuación de uno de los colosos de la música americana del último cuarto de siglo. Que John Hiatt venga a actuar a España en dos ocasiones en un intervalo de apenas un año era algo impensable hace no mucho, pero ahora que vivimos el espejismo de la bonanza de la música en vivo, todavía hay quien se permite el lujo de no presentarse a rendirle pleitesía a uno de los “songwriters” más brillantes de la era moderna. Cierto que el precio en estos tiempos de crisis no acompañaba, pero resultaba cuanto menos desmoralizante divisar gran parte de la grada del Price vacía en una cita tan remarcable como esta. Nada que no se solucione con la brillantez con la que el protagonista de la noche capeó la situación, demostrando por qué se encuentra entre los más grandes del sonido puramente americano. Hiatt está acostumbrado a lidiar en grandes plazas pero también al íntimo calor de los pequeños clubes de blues, y en Madrid se dio una conjunción entre ambos aparentemente distantes escenarios. Butacas vacías en un recinto que se quedó grande, pero pasión desbordante y entrega por parte del público que no quiso perdérselo. Su voz sigue poniendo la piel de gallina, ese timbre emotivo, ese alma de blues, relatando historias familiares, inteligentes, de carretera, desde lo más profundo del sentimiento americano.


Llevarse de gira a un tipo que sale contigo al escenario solo para afinar las guitarras y apoyar tímidamente algunas armonías vocales es síntoma de grandeza y de tener las cosas muy claras. El sonido es el sonido. Y el Price esa noche sonó a gloria. Perfección absoluta y la sensación de haber parado el tiempo en algún lugar mágico, con esa atmósfera bella y embriagadora, cada vez que el maestro se acercaba al micrófono o pulsaba una de las cuerdas de la guitarra.


Haciendo paradas en su último disco, el soberbio ‘Dirty Hymns and Mudslide Hymns’, pero recorriendo con acierto gran parte de su brillante cancionero, la velada empezó con estruendo de rock n’ roll desbocado con “Master Of Disaster”, antes de abordar el primer clásico absoluto de la noche, la rítmica “Tennesse Plates”. A partir de ahí, se sucedieron los momentos de sonido poderoso con los de delicadeza más country, con especial mención a la inolvidable “Crossing Muddy Waters” y su hipnótica mandolina. Espíritu de carreteras polvorientas trajeron “Adios California” y “Drive South” antes de dar paso al grueso de sus himnos, que la platea coreó ‘in crescendo’ al ritmo de las palmas; su desdén al estereotipo de rock-star que supone “Perfectly Good Guitars”, un “Feels Like Rain” cuya belleza produce un efecto casi anestesiante, y la comunión espiritual a ritmo de fiesta de “Thing Called Love” y “Slow Turning”, para acabar con un nuevo paseo por el sureste norteamericano con “Memphis In The Meantime”.


Para los bises tras los enfervorizados aplausos, dos más que acertados títulos; la casi lacrimógena “Have a Little faith in me” y un “Ridin’ with the King” salvaje que desembocó en la jam final. De órdago. Efectivamente, querido John, tenemos más fe en ti que nunca, y cabalgaremos contigo allá donde nos dirijas. Todo por volver a vivir noches así. Una delicia.

JOSÉ LUIS CARNES

Cronica subida por Redacción el 2012-07-10


Puntuación: 9






Foto de Alex García
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Foto de Alex García
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