VÍCTOR COYOTE

SALA EL SOL (18 enero 2026) – Inverfest 2026

Fotografías y redacción: Alfonso Camarero

Víctor Coyote también forma parte del cartel de Inverfest de este año. Presenta un disco, “El propio”, que es un recopilatorio de sus éxitos en su carrera en solitario y con un tema nuevo, “Así me tratan ahora”, una canción que habla sobre la gente que ha tenido poder y cuando lo pierde no lo asume. Válida para políticos, músicos o influencers.

Lo de los éxitos, como él dice, es relativo porque el suyo no se trata de un éxito masivo, pero sí que es un buen resumen de su trayectoria. Víctor Coyote empezó a primeros de los 80 con Los Coyotes y un sonido rockabilly. Enseguida se inclinó hacia los ritmos latinos y hasta hoy. De esa época, en el concierto de El Sol, sonaron “Cien guitarras” y cerró la actuación con “Esta noche me voy a bailar”. Los Coyotes se disolvieron y comenzó Víctor Aparicio su carrera en solitario. Su música se amplió a otros horizontes latinos y mediterráneos. Nada de repetirse, una caja de sorpresas cada vez sacaba un disco con un nuevo ritmo que reivindicar. Y sus conciertos también son así, distintos y reconocibles a la vez, con el sello de Víctor Coyote. Nunca defrauda.

En esta ocasión empezó muy intimista con “Hasta los mirlos cantan” sentado en una silla en formato de dúo acústico con Gustavo Villamor al contrabajo. Enseguida entró Ricardo Moreno a la batería para “Yo, el extraño” de sonidos griegos. Sin embargo, el escenario estaba lleno de cables, percusiones y otros instrumentos. Y es que no pararon en entrar y salir otros músicos. Se trata de gente que en su momento grabó las canciones de este nuevo disco recopilatorio. Con “Puerto Rico en el corazón” de Mort Shuman se aceleran los ritmos y van sucediéndose las canciones un poco dispares entre sí, pero que en el concierto encajan perfectamente.

Víctor de vez en cuando hacía comentarios sobre los temas que iba a cantar con un tono irónico que no llegó a ser mordaz. Para “Yo que creo en el Diablo” entraron Carlos Mirat y Carlos Slap a dar caña. “Jaguarundi” recordó aquella sintonía de la Vuelta Ciclista a España en el año 1995 y cerró el concierto. Quedaban los bises. “Havemos de ir a Viana” otra versión, en esta ocasión de Portugal, de la gran Amália Rodrigues, pero antes presentó a todos los músicos que se habían subido al escenario. No lo había hecho antes para no “cortar el rollo” en cada canción. Era gente que le apetecía estar esa noche allí sobre el escenario porque habían sido los músicos que grabaron esas canciones. Una noche grande.

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