NACHO VEGAS

Vegas toca el cielo

No creo sinceramente ni que el propio Vegas imaginase el clamor que ha generado en la capital, pues no uno, ni dos sino tres son los conciertos que el asturiano ha dado en un par de semanas en Joy Eslava ( que no es el Sol precisamente).

Pues por algo será pensará él y claro que es por algo le dice un servidor. Sencillamente, saber vestir el traje, es decir, dotar del suficiente buen gusto a unas canciones que respetan al público y no lo toman por tonto como hacen otros “cantautores neo –folk” (por favor un respeto al folk que ya somos mayorcitos).

Pues es este el caso de un personaje que estructura historias armonizadas ejerciendo a veces de trovador y otras muchas de confidente, como ocurre en el último trabajo de Vegas (“El manifiesto desastre”), donde el espacio que queda entre emisor y receptor se reduce a veces al hilo de luz que puede desprender una vela en mitad de la noche. Se cuentan con los dedos de una mano aquellos que logran tal hazaña (Dentro de nuestras fronteras no hace falta ni ponerse a contar, sólo hay dos: Corcobado y el protagonista de esta crónica).

El estatismo que ejerce Nacho Vegas en el escenario no constituye ningún problema pues como cualquier contador de historias él se reduce a un segundo plano, lo importante aquí es lo que se cuenta no el que lo cuenta parece decir cuando entona “Un desastre Manifiesto” o “La plaza de la Soledá” y aunque llegue a hablar la mayoría de las veces en primera persona, esa humildad aparece en forma de desnudez casi obscena narrándonos con todo lujo de detalles que tan cerca se está de tocar el cielo como el infierno.

“Desaparezca aquí” tuvo una directa relevancia pues algunos de los momentos mas álgidos del espectáculo llegaron con la delicadeza de “ocho y medio”, el ruidismo histriónico de “Perdimos el control” o el hit “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, aunque “El manifiesto desastre” como era de esperar tuvo su completo protagonismo pues fueron tocadas desde “El tercer día” a “Mondúber” pasando por el ya clásico “Dry Martini S.A.”.

“Nuevos planes, idénticas estrategias” se erigió como himno y para sorpresa de un servidor fue tocada “Miss Carrusel”, la versión de Townes Van Zandt. Sólo puedo decir que si gracias a esa versión un Indie se mete en Google y pone el nombre de Townes Van Zandt, sólo por eso, Nacho Vegas ya merece ser considerado como un grande.

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