TINDERSTICKS

Tindersticks rozan la perfeccion en Madrid

Hablar de Tindersticks es hablar de la desolacion, de la derrota en el amor, de la soledad y la melancolia, del lado oscuro del corazon. Escuchar a Tindersticks es escuchar pop, rock distorsionado, folk y musica tradicional, soul, chanson francesa, cuerdas angustiosas y trompetas polvorientas. Escuchar a Tindersticks es escuchar la voz conmovedora y sombria de crooner en horas bajas de Stuart Staples. Pues todos los topicos posibles de la banda, los pudimos percibir y sentir en su concierto del Teatro Haagen Dazs el Calderon de toda la vida, rozando a veces, peligrosamente, la perfeccion, debido a la magnifica acustica del recinto. Tindersticks resurgieron de las cenizas el año pasado, tras los rumores de su posible disolucion, debido a los discos en solitario del cantante Stuart Staples y la huida de tres de sus miembros solo se mantienen Stuart Staples-guitarra y voz-, Neil Fraser-guitarra-, y David Boulter-teclados y vibrafono-. Su ultimo trabajo discografico, The hungry saw, septimo disco despues de estar cinco años sin pisar un estudio de grabacion, nos devuelve a unos Tindersticks en plena forma, con ganas de seguir dando guerra, aunque sin llegar a las cimas alcanzadas en Tindersticks I y II o Can our love. Desde el principio la banda en formato de septeto, con acompanamiento de cuerda y viento, y donde destacan Thomas Belhorn a la bateria y Dan McKinna al bajo suena perfecta y acompasada, ni un fallo en su desarrollo. Los de Nottingham basaron el concierto en su ultimo trabajo, destacando composiciones como Yesterday Tomorrows, The Flicker, Feel the sun o The Organist Entertains, combinado con algunos clasicos preciosistas, vease City Sickness, la descarnada She said o Sleepy song. De la oscuridad redentora, con el violoncello marcando el paso, al pop mas luminoso y efervescente. Combinacion de pasado y presente para una banda rejuvenecida, que roza la perfeccion por momentos, lo que provoca que la emocion quede en un segundo lugar pero, por ahora y que sean muchos anos, en estado de gracia.

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