JAVIER CORCOBADO

Corcobado presenta A nadie en un crescendo imparable

Como si ejerciese de declaracion de principios, Hoy no voy a cantar era el tema encargado de abrir la noche. Una declaracion, sin embargo, que encerraba en si misma una ironia, ya que sigue su estribillo con los versos una cancion de amor y fue, precisamente, el reverso de ese enunciado lo que abono Corcobado durante toda la velada. cantar mas que tocar canciones en el sentido mas clasico y esencial del termino de amor y, por supuesto, de desamor. Pero sobre todo, lo hizo con la autenticidad y el desgarro que han hecho de el una de las personalidades mas importantes e indiscutibles de la musica de nuestro pais por mas de dos decadas. Acompanado de una banda de lujo Justo Bagueste, Susana Cancer, Fino Oyonarte, Alicia Aleman y Jesus alonso, durante cerca de hora y media, Corcobado y los suyos trenzaron un repertorio que crecia, imparable, en progresion geometrica. A toro pasado, podria dividirse en dos partes fundamentales. una primera, mas pausada y centrada primordialmente en su voz y los vientos de Bagueste. Dentro de ella sonaron temas como Negue, Soy un nino o La cancion del viento introducida con una pletora de metaforas, este escenario es un barco, vosotros sois el mar y nosotros, los marineros. Aunque todo sonaba bien, no fue hasta que abordaron el tema que da titulo a su ultimo disco, A nadie 2009, introducido como la cancion que canta Dios, cuando la cosa empezaba a estar plenamente engrasada. A partir de ahi, todo fue en crescendo. portentosas sonaron Dientes de mezcal, La navaja automatica de tu voz y Diamanda, trio de canciones que hacian las veces de meridiano para el arranque de una segunda parte con Corcobado tambien a la guitarra y Bagueste a los mandos del minimoog. Tras un apoteosico y emocionante final con Cien mil caballitos de anis, la cancion mas redonda de su ultimo disco y, quizas, una de las mejores canciones que se hayan compuesto jamas, hubo tiempo para unos bises que compactaban de alguna forma el espiritu de todo el concierto y en donde la banda recuperaba uno de los boleros clasicos que ya interpretaba Cria Cuervos. Voy. Una noche que sirvio de paseo por el complejo, y cada vez mas rico, universo de Corcobado, un universo lleno de rabia, de amor, de poesia, de pasion y desgarro, siempre bajo dos aspectos esenciales que son la materia prima misma del arte y que hacen que Corcobado sea unico. la honestidad mas absoluta y la visceralidad mas encendida. Una vez mas, Javier, chapeau.

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