IMPERIAL STATE ELECTRIC – ROJO OMEGA

Los suecos siempre acaban encendiendo al personal

Hace ya algún tiempo que conocíamos los nuevos planes del inquieto Nick “Royale” Andersson, al que sabíamos que la despedida de Hellacopters no le iba a dejar quieto en su casa. Bajo el nombre de IMPERIAL STATE ELECTRIC, Nick ha vuelto a contar con su viejo socio Dregen (fundador con él de Hellacopters, así como de Backyard Babies – con los que acaba de girar celebrando los 20 años) y otro puñado de ilustres amigos procedentes de la aristocracia del rock sueco. Total, que ya tenemos unas cuantas canciones nuevas, suficientes para un álbum, y ahora toca montar una banda para salir a tocarlas por ahí – de momento, abriendo los conciertos españoles de KISS, lo que no está nada mal para estos “debutantes”.

Confieso que acudí a la cita sin hacer los deberes (el disco ha salido hace poco y no he tenido apenas tiempo de escucharlo) pero dispuesto a descubrirles directamente sobre un escenario, donde mejor saben explicarse. Se presentaba la ocasión (y no convenía desaprovecharla) de verles a pocos metros de nuestras narices y tomarles el pulso antes de sus apariciones en grandes recintos – no es lo mismo verles como teloneros en un pabellón o entre veinte grupos más en un festival que protagonizando un show en una sala pequeña como el Gruta.

Abrieron la noche Rojo Omega, directos y contundentes. Cuatro chavales que llevan en esto más años de lo que parece y que saben bien en quien fijarse; rabia y actitud rockera no les faltan, y ocasiones como esta son importantes para demostrarlo ante el gran público. Se ganaron su aplauso y nos quedamos con su nombre, a pesar de estar todos claramente esperando el momento del reencuentro con Nick para conocer a su nueva banda.

La acogida fue tan calurosa como se esperaba, aunque el comienzo estuvo algo lastrado por el mal sonido inicial, pero en cuanto aquello empezó a escucharse en condiciones pudimos empezar a disfrutar del espectáculo. Si bien las canciones nuevas suenan en líneas generales más pop y menos feroces que la mayoría del material al que nos tenía acostumbrados con Hellacopters, enseguida aparecen los resquicios por donde se cuelan las guitarras afiladas, y en lo que te quieres dar cuenta ya te la han jugado: los aires poperos se hacen más densos y se inflaman con los rugidos de las cuerdas, de forma y manera que en cuestión de segundos le han prendido fuego a la sala sin que apenas hayamos tenido tiempo de darnos cuenta.

La fiesta se venía arriba por momentos, llegando al momento culminante con la aparición en escena de algunos amigos participantes en el disco, especialmente la presencia (más deseada que realmente esperada) de Dregen con su guitarra para hacer un par de temas junto a la banda desató la locura total. En menos de una hora habían pasado de tener problemas para arrancar el show a subirlo hasta su tope de revoluciones, y ahí en lo más alto nos dejaron… pero por poco tiempo, porque casi inmediatamente volvieron a asomar para un fin de fiesta generoso, que se extendió durante otra media hora larga.

Ya mismo estoy dándole una atenta escucha (o mejor, varias) a este debut discográfico de Imperial State Electric, en el que Nick parece haber dado un giro hacia los Beatles o los propios Kiss (referencias que no le son en absoluto nuevas, pero parecen ahora más evidentes – de hecho, tuvieron guiños hacia ambas bandas durante el show). Pero al margen de cómo suenan enlatados, podéis estar seguros de que, desde luego, en directo es muy difícil que decepcionen.
Ya tenemos una nueva banda grande a la que seguir.


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