BURNING

Reencuentro con una de las bandas mas autenticas del Rock

Encontrarse con los BURNING es como ver a un viejo amigo. sabes que no falla, que te vas a reir con el, que vas a pasarlo bien y que cuando te despidas estaras seguro de que otro dia le volveras a ver. BURNING han conseguido ya hace tiempo mezclar los elementos fundamentales del Rock para salirse en cada show, incluso si alguna vez no estan absolutamente brillantes. Si tienes como ingredientes la chuleria madrilena, el amor por la noche, un romanticismo con tintes de suciedad y grandes dosis de diversion, tienes Rock and Roll. Si ademas consigues empastar una banda que te funcione y cuentas con una leyenda como Johny Cifuentes, la cosa solo puede salir bien. Es cierto que alguna cosa puede ponerse en contra, como algun problema con la bateria o con los pies de micro, que hizo que los tecnicos invadieran el escenario con demasiada frecuencia, pero el grupo tiene ya el culo pelado para que esto les suponga un problema. Para hacer olvidar estas pequenas pegas, basta con tirar de repertorio clasico y la sala se cae de placer. No falto Jim Dinamita, ni Rock and Roll Mama, Que hace una chica como tu en un sitio como este, Mueve tus caderas, Ginebra seca o Eres especial y eso es sinonimo de que el publico se divierte, un publico que parecia escaso al principio del show, pero que poco a poco practicamente lleno este nuevo espacio recuperado para el rock. Una sala que sono bien, sin alardes y con la dificultad de las consabidas columnas, pero donde se esta a gusto, con la altura del escenario y con un espacio por lo demas bastante limpio. Y siempre hay que hablar de Eduardo Pinilla. La forma en que toca la guitarra es brutal. Cada nota que sale de su Fender es un detalle de buen gusto y de sentimiento. Lo mismo le da hacer temas con regusto blues que solos cercanos al Metal o temas descaradamente poperos. Siempre encuentra un resquicio para colar gotas de calidad inconmensurable. Y ademas, lo mejor de todo, es que anda con una sonrisa en la boca, divertido y con aspecto de golfo redimido. Un gran tipo y un gran musico. A su lado, disfrutando como pocas veces, Carlos Guardado puso las poses y la chuleria, a veces desbordada, pero se entiende a la perfeccion con el guitarra solista. No parece igual la presencia del ex-PEREZA Pitu, enfrascado en su instrumento, peleando con el y saliendo muy pocas veces de su ensimismamiento, que tampoco resulta especialmente conmovedor. Con estos mimbres, los BURNING se pusieron el traje de los domingos, repleto de recursos sabidos, como la botella de champan y de improvisaciones de Johny, al que siempre resulta divertidisimo escuchar y lograron que todo el mundo lo pasara fenomenal y se fuera a casa, tras escuchar el cierre con Una noche sin ti, con la sensacion de que algunos viejos amigos no cambian. Y que asi sea.

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