DEPEDRO

Viajando por los sonidos del sentimiento

No es fácil clasificar la música de Depedro (ni es eso lo que nos ocupa – ni siquiera lo que nos preocupa), y esa seguramente sea una de sus principales virtudes: ser una banda que bebe de tantas fuentes y que de todas saca sus propias conclusiones, acomodándolas a los diferentes estados de ánimo y cambios de ritmo de sus canciones. Eso quizás sea lo que haga que cada nuevo disco tenga un sonido que es ya muy reconocible, a la vez que permite descubrir elementos novedosos que se van incorporando a su esencia para acabar formando parte de lo que va siendo Depedro.

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Es ya su tercer álbum el que andan presentando, “La increíble historia de un hombre bueno“, y cuentan en él con ilustres colaboradores de otros tantos continentes. Una banda de mundo, viajera por vocación, y por ganas de conocer y de aprender. Como consecuencia, su reputación en vivo se ha forjado y se extiende ya desde toda Europa hasta América y Australia, ya sea en pequeños locales o grandes festivales. Por eso podemos decir que es una suerte ver a Jairo Zabala con su vieja Gibson y acompañado por la banda al completo en una sala pequeña, pudiendo apreciar mejor en la cercanía los matices de unas canciones que no obstante tienen todo el potencial para ser coreadas por estadios enteros.

Es admirable el partido que se puede sacar de cinco buenos músicos provistos de un pequeño arsenal de instrumentos diversos: desde los emotivos sonidos del acordeón y la marimba a los soleados paisajes con fondo de trompeta o las texturas electrónicas superponiéndose a ritmos caribeños, sin olvidar las explosiones rítmicas y guitarreras que con frecuencia se producen en sus directos. Así mismo, es reseñable la importancia de la influencia americana, tanto del norte como del sur, reflejada especialmente en las personales e intensas versiones que han ido haciendo de clásicos populares como la cumbia “El pescador“, el “Comanche” de Jorge Ben o la inmortal “La llorona“, tan mexicana como universal.

Dieron un buen repaso a los temas de sus tres discos, con la lógica prevalencia de títulos de su último trabajo (no faltaron “Una vez más“, “All the way to the ground“, “You and I“, “¿Qué habéis hecho?” o ese “Hombre bueno” que da nombre al álbum) pero rescatando canciones cruciales de los dos anteriores (como “Tu mediodía“, “Diciembre“, “Nubes de papel” o “Como el viento“, con la que abrieron el concierto), en una velada que se nos hizo corta pero que se disfrutó desde el comienzo hasta el fin, con la participación de un público que venía con ganas, y que acabó satisfecho y sonriente tras el feliz encuentro con un grupo que se encuentra en un momento de gracia y en una forma envidiable.

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