PAUL COLLINS BEAT

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El legítimo Rey del Power Pop

Que el último disco de Paul Collins llevase por título «King of Power Pop!» podría parecer un gesto pretencioso por parte del músico neoyorkino, pero si echamos un vistazo a su carrera y tratamos de buscarle competidores veremos que no son muchos los que están en posición de poderle discutir tal honor, y menos aún que sigan en activo con un ritmo equiparable al de Paul, que recorre sin descanso escenarios de medio mundo desde hace casi cuarenta años al frente de ilustres formaciones (The Nerves, The Breakaways, The Beat…).

Actualmente de gira por Europa con su banda «española» (con Manolo Espinosa a la guitarra solista y Juancho López al bajo, más Chris Bongers en la batería) bajo el nombre de Paul Collins’ Beat, ha reservado unas cuantas fechas para recorrer nuestro país, que tal vez sea donde más pasiones despierte y más incondicionales tenga. Al grito de «C’Mon Let’s Go!» (tema que abre el álbum antes mencionado) comenzaron un intenso concierto que respondió a las expectativas de todos los presentes. La explosiva brillantez melódica marca de la casa resplandece en temas como «Doin’ it for the Ladies«, «Walkin’ Out on Love» o «Helen«, sonando con una fuerza rockera que a veces es más cercana al punk o al metal que al pop – y que, desde luego, justifica sobradamente lo del «power«.

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Todo un veterano de las tablas, Paul maneja a su antojo todo lo que le rodea: al público, los músicos y su propio repertorio – que también incluye algún tema ajeno. Y lo hace con toda naturalidad y soltura, cambiando de ritmo y dando siempre los giros y los respiros oportunos, buscando la cercanía con sus fieles seguidores, los que a pesar de las adversidades no se pierden una cita con este carismático personaje que tiene un don para hacer que parezca sencillo convertir casi cada composición suya en una pequeña pieza maestra. Si a eso se une la entrega sobre el escenario de toda la banda, la fórmula es infalible y el éxito está garantizado.

Una vez más, esos intemporales himnos que guardamos en la memoria, como «Rock’n’Roll Girl» o «Hanging on the Telephone«, cobraron vida de la mano de su propio creador y nos hicieron sentir eso que uno siente cuando está disfrutando de la música, sin poder parar de mover los pies y con una sonrisa en la cara. Algo parecido a la felicidad, quizás. En cualquier caso, hay que dar las gracias a Paul y a su banda por hacernos sentir algo así una vez más.

 

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