KAISER CHIEFS

La diversión por bandera

Ha pasado una década desde que conocimos a KAISER CHIEFS. Hace nueve años editaron ‘Employment’ su disco de debut y, hasta la fecha, mejor esfuerzo en estudio de la banda. En 2005 “tenían la mirada del tigre”, que diría Loquillo, y recuerdo verles hasta en 4 ocasiones en aquel mes de agosto (FIB 2005, Aqualung, Estadio Vicente Calderón y Paredes de Coura) disfrutando como un enano con los gamberros de Leeds capitaneados por Ricky Wilson. Después no han encontrado un nivel de inspiración similar y se han ido diluyendo como un azucarillo, pero al menos han seguido sacando singles entretenidos en otros tres álbumes de estudio. Ahora, a un mes de la edición de su quinto trabajo, ‘Education, Education, Education & War’ regresaban a la capital de España a una sala que también les acogió en noviembre de 2006 en una gira similar, previa a la edición de su segundo disco, ‘Your Truly, Angry Mob’, y como entonces, con el cartel de “sold out” colgado con semanas de antelación.

 

 

Habiendo comprobado su estado de forma en el pasado FIB, nos acercamos a la céntrica sala para ver qué nos ofrecía con su nuevo material, un grupo que a estas alturas es ya casi un “clásico” para los más veteranos, pero que sigue llevando a sus conciertos a un nutrido volumen de nuevas generaciones dispuestas a disfrutar con ochenta minutos de música sin más pretensión que la de entretener en estos tiempos inciertos que nos ha tocado vivir.

 

 

Sin teloneros y con puntualidad británica salieron los cinco músicos al ritmo de un tema nuevo, “The Factory Gates”, que no aporta nada deslumbrante pero que se deja oír. Ellos mismos son conscientes de sus puntos fuertes y repitieron prácticamente el repertorio ofrecido en Benicàssim al que le añadieron hasta seis canciones nuevas. ¿Resultado? La gente como loca cuando sonaba un hit y entre expectante y distraída cuando lo hacía una de las nuevas composiciones. Entre estas, destacaron “Bows & Arrows” y “Coming Home”, su próximo single.

 

 

Ricky fue una vez más el único foco de atención sobre el escenario. Salió revolucionado, destrozando un pie de micro y además castigó demasiado su voz, mostrando ronquera en la parte final de la actuación, pero sigue siendo un ejemplo como frontman. Desde acercarse constantemente a las primeras filas hasta el paseo final por la sala con la inevitable “Oh My God” para delirio de sus seguidores, pasando por el siempre efectivo truco de subir a una seguidora para bailar con ella, vivimos un auténtico “clinic” de lo que debe hacer un buen líder de una banda musical.

 

 

En lo personal, me quedo con la tremenda “Everyday I Love You Less and Less”, paradójicamente perfecta para escuchar en un día como el de San Valentín y la locura desatada con “I Predict a Riot”. No cambiarán el mundo, pero hicieron que una lluviosa noche de viernes arrancara con el mejor de los ánimos. Es su especialidad y mientras la conserven se les perdona que sigan viviendo de su pasado. ¿Existe algún grupo nacido en este milenio, con una década de carrera a sus espaldas, exceptuando a Arctic Monkeys que no lo hagan? Pues eso.

 

 

 

Setlist: The Factory Gates/Never Miss a Beat/Everything Is Average Nowadays/Everyday I Love You Less and Less/Bows & Arrows/Modern Way/Little Shocks/Coming Home/You Can Have It All/The Angry Mob/Ruffians On Parade/I Predict a Riot/Ruby/Misery Company//(bis) Cannons/Oh My God

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