SLIM CESSNA’S AUTO CLUB

Música en la taberna del fin del mundo

Slim Cessna’s Auto Club son una banda de 6 (contrabajo, teclados/steel, batería, banjo y guitarras) que hacen una música sin concesiones. Dicen que son como predicadores del rock. Y entre sus seguidores entusiastas está Jello Biabra, eso ya son palabras mayores, que dijo algo de SCAC en el bar del fin del mundo. Así me los imagino yo, tocando todas las noches en el único garito que hay a miles de kilómetros. En un lugar inhóspito de donde es difícil escapar y, más aún,  difícil de encontrar. Seguro que no sería tan duro quedarse en semejante lugar una buena temporada.

Llegan desde Denver, Colorado, y tienen más de media docena de discos en el mercado. Ahora andan presentando “SCAC 102: An introduction for young and old Europe” un disco doble recopilatorio que incluye cinco canciones nuevas. Rock de raíces, pero también rock revulsivo. Lo bueno de esta banda es que su estilo country, al servicio del góspel y acelerado con el caos del punky no es algo que recuerda en todo momento a alguien, a una época o a un estilo. No, ellos traen sonidos nuevos a los que cuesta poner una etiqueta.

Y las canciones, una tras otra, son lanzadas al aire como una nueva doctrina a la que hay que convertirse sin tardanza. Es verdad, que tiene Slim algo, bastante, de predicador. Me hace gracia porque incluso la manera de sujetar el micrófono no es la de un cantante al uso que levanta el brazo, en realidad es como la de un comentarista televisivo o, mejor aún, un predicador iluminado en medio del caos que nos trae su música para redimirnos.

Es raro tener a dos cantantes (Cessna y Jay Munly) al frente de un grupo, que además se alternan de forma frenética en los temas y estrofas. Ambos se quitan la palabra o se la dan, y mantienen un combate constante del que no sabemos mucho quién ganará. La gloria o el infierno. Quizá ambas.

Un concierto que desde la primera a la última canción no varió demasiado en su estructura ni en su puesta en escena, y que no cesó de agitar nuestras conciencias adormecidas. Un espectáculo.

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