SON ESTRELLA GALICIA: THE SADIES

Recorrido por el folk de los U.S.A.

Hace menos de un año nos visitaron The Sadies para que disfrutáramos sobre todo de temas de sus últimos discos ‘Darker Circles’ y ‘New Seasons’. En esta ocasión lo hicieron para dar a conocer su trabajo “Internal Sounds”. Precisamente con el primer tema del disco abrieron el concierto. The first 5 minutes es un fiel reflejo de su música, cambios de ritmo endiablados, solos de guitarras y una gran cantidad de tipos de rock fundidos elegante y concienzudamente.

Se situaron en el escenario como suele ser habitual, con los guitarristas y cantantes, los hermanos Dallas y Travis Good en los laterales, el fabuloso batería Mike Belitsky, fiel reflejo de ese tipo de percusionistas que las matan callando y Sean Dean al contrabajo, que sonaba casi igual que un bajo eléctrico, todos ellos vestidos con llamativos trajes. Rodeados de humo, quizás demasiado rodeados, digamos que perdidos en la niebla artificial, afortunadamente pasó la bruma (en la calle Toledo, que no en la Castellana) y empezaron a parecer menos londinenses y más canadienses, aunque cuando Travis coge el violín y se ponen a hacer música country-western nadie diría que son del país vecino.

Pudimos vivir un paseo por el folk de los EE.UU (unos canadienses que han crecido escuchando country no podían terminar de otra forma). Escuchamos rock en todas sus variedades, surf, country, western, rockabilly, psychobilly e incluso toques de psicodelia. Impresionante juego de guitarras y sonidos, sin apenas efectos pero consiguiendo a base de reverbs y echos parecer unos auténticos Shadows “garajeros”. Todavía tengo metido el sonido final de la Gretsch con ese wuahhhhh que arrastran con la palanca y con el que terminan casi todas sus canciones. Simplemente geniales.

Dos horas con un segundo bis fuera de programa y la mitad del público ya en la calle, hicieron las delicias de casi todos. Y digo casi todos porque los técnicos de luces no lo tuvieron que pasar nada bien, ya que durante tres temas el concierto se convirtió en algo muy íntimo, un problema en los focos del escenario hicieron que la ausencia de luces fuera casi total, salvo el letrero del patrocinador Son Estrella Galicia. Menos mal que no apareció la niebla en esos momentos, ya me estaban viendo a la mente escenas de la película de John Carpenter y me temía lo peor. Pero no pareció importar ni al público ni a los hermanos Good, que siguieron con su número de tocar cada uno mezclando guitarras y brazos incluso a oscuras. Es lo que tiene estar sobrado y dominar lo que se hace.

 

 

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