UDO + PRIMAL FEAR + BULLET + MESSENGER

Noche de Heavy Metal sin contemplaciones

Hay conciertos en los que sus protagonistas son bien conocidos por el público español. Protagonistas que saben que volver a España una y otra vez supone un éxito en cuanto a la atracción de fans que repetimos de forma irredenta conscientes de que vamos a quedar satisfechos. Y entre ellos Udo Dirkschneider o Primal Fear puede que sean los principales. UDO nos ha visitado infinidad de veces, pero sus conciertos se cuentan por éxitos. La dignidad con la que siempre ha desarrollado su carrera es todo un ejemplo. El pequeño cantante germano es un seguro sobre el escenario, independientemente del disco que venga a presentar. Tal vez no sea el frontman que más se mueve, seguramente sus carencias en el aspecto vocal no nos preocupen puesto que sabemos que siempre va a aparecer la magia, esa que lleva acompañando desde los años ochenta, aquella época mítica que nos trajo la aparición de una banda inolvidable: ACCEPT.

Para esta ocasión la velada no podía estar mejor planteada. Como acompañantes de lujo Primal Fear, otro de esos grupos que, independientemente de las veces que puedas ver en directo siempre observas dos cosas: su fiereza sobre el escenario y las dotes vocales superdotadas de ese gigante musculoso llamado Ralf Scheepers. Y en esta ocasión se sumaban a la fiesta Bullet, unos suecos ya conocidos por estos lares y con auténticos discazos en su haber y Messenger, menos habituales por los escenarios pero igualmente interesantes.

Por desgracia no pudimos llegar a la actuación de Messenger. El hecho de que comenzaran antes de las 18:00 de la tarde del viernes nos impidió por razones laborales llegar a su descarga. Lo hicimos justo en el momento en el que Bullet hacían aparición en el escenario de Penélope. Con su tercer disco debajo del brazo Full Pull, Bullet ofrecieron una descarga breve y algo más irregular de lo que nos tienen acostumbrados. Como es habitual la banda salió derrochando actitud, prácticamente uniformados con sus chaquetas de cuero y camisetas similares ralladas, salvo Hell Hofer, su cantante, que lo hacía embutido en una casaca coronada con una pequeña capa en la que aparecía bordada el motivo de la portada de su último disco. Y fue la actitud de Hofer la que pareció descentrar al resto del grupo. Manteniendo un tono de voz correcto, en esas tesituras cercanas a Brian Johnson o al mismo Udo, Hofer pareció en bastantes momentos del concierto no encontrarse en muy buenas condiciones. Con la mirada perdida y balbuceante acabó generando un enfado mayúsculo sobre todo con Alexander Lyrbo, uno de los dos guitarras. Una pena, puesto que Bullet son un cañonazo sobre el escenario. Con buena imagen, ejercitando las poses más clásicas del Heavy Metal, mostrando permanentemente la parte trasera de guitarras y bajo con su eslogan “Bite the Bullet” y sobre todo intentando dar de sí lo que se espera de una banda de Heavy Metal que todavía tiene que crecer para hacerse un hueco en una escena que cada vez es más competitiva.

Balancearon su show con temas de su nuevo disco sin olvidar cásicos ya de la banda como Highway Pirates, Fire and Dynamite o Midnight Riders. Pero poco a poco fueron apagándose y vieron incluso como Hofer desapareció del escenario por unos minutos para tener que afrontar un tema instrumental con poca credibilidad. Al final Bite the Bullet cerró un concierto mejorable que no debió dejar tampoco a la banda con buen sabor de boca. Es posible que pronto regresen o al menos tengamos ocasión de volverles a ver en directo, pero también habrán de mejorar estos detalles pues el público es exigente y ante conciertos tan irregulares podría acabar dándoles la espalda.

Era momento a continuación de disfrutar con una banda que ejemplifica el Heavy Metal sin contemplaciones: Primal Fear. La banda de Mat Sinner, auténtica alma compositiva del grupo, siempre es un seguro de buen hacer. Y de nuevo volvieron a demostrar que no fallan cada vez que salen a las tablas. En esta ocasión venían presentando su último disco, aparecido hace pocas semanas, Delivering the Black, poderosísimo trabajo que vuelve a demostrar una banda en estado de gracia. Y como tal volcaron buena parte su set con él. Eso si, arrancaron con la poderosa Final Embrace, épico tema que permite disfrutar la aparición en tromba de Ralph. Inmenso y poderoso. Musculado hasta el infinito y cuya voz sigue siendo una maravilla. Acompañado perfectamente por Magnus Karlsson y Alexander Beyrodt en las guitarras y por un no menos inmenso Sinner, la banda se mostró en todo momento firme y brutal.

Desde luego hubo momento para los temas a medio tiempo, también marca de la casa, como Fighting the Darkness, en una larga y sentida interpretación. Sonaron temas nuevos como When Death Comes, Knocking One night in December, largo tema del último disco que tocaron en su totalidad y canciones muy alegres y fiesteras como Bad Guys Wear Black. Para terminar con el himno que nadie se resiste a cantar, Metal is Forever que cerró una actuación mayúscula. Si había alguna duda de que el concierto se encarrilaba bien Primal Fear se habían encargado de despejarla. Excelentes.

Era el momento de disfrutar con UDO, con la banda recompuesta y asentada tras la huida hace ya tiempo de Igor Gianola y Stefan Kaufmann. UDO ha incorporado dos jóvenes guitarristas, el finés Kasperi Heikkinen y el ruso Andrey Smirnov que se unen al sempiterno Fitty Wienhold en el bajo y a Francesco Jovino en la batería, conformando una banda de primerísimo nivel.

Potentes desde los primeros acordes de Steelhammer, UDO se hizo dueño y señor de la sala Penélope desde poco antes de las diez de la noche. Su voz, peculiar e incólume con el paso del tiempo. Su eterna cara de cabreo con el mundo. La fiereza de sus canciones y la perfecta interpretación terminaron de obrar un milagro por otro lado esperado: hacernos olvidar por un momento lo bueno que sería volver a ver a UDO al frente de los queridos ACCEPT.

La variedad de los temas como es habitual recorrió diferentes etapas de su carrera, desde el último trabajo con pelotazos de Heavy Metal como A Cry of a Nation hasta temas míticos como Heart of Gold, el recuerdo al Basta Ya y la “power ballad” In the Darkness, imprescindible.

Pero si el concierto se desarrolló pletórico desde el principio fue en su etapa final cuando la locura acabó por desatarse: Mean Machine, Go Back to Hell, Timebomb,  fueron las encargadas de dar paso a unos bises que todos estábamos esperando: Metal Heart, Balls to the Wall y Fast as a Shark serían las perlas perfectas para coronar una actuación tan genial como siempre.

Pasan los años, aumentan las arrugas y la imagen ya no es la misma. Pero los grandes siempre demuestran la razón por la que están ahí. Y nuevamente volvimos a vivirlo en un concierto para recordar. Ojalá pronto vuelva a repetirse.

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