CAMEL

40 años después La princesa perdida sigue volando.

Se notaba en el ambiente que iba a ser una gran noche. Escenario perfecto para el evento, lleno a rebosar, público entendido y sabedor de lo que se cocía. Más de diez años después, Camel volvía a Madrid, pero esta vez venía a presentar algo que quizás sea irrepetible, poder disfrutar en directo de uno de los mejores trabajos del rock como es The Snow Goose, tocado por uno de sus creadores, es algo que difícilmente se volverá a ver y escuchar.

La formación fue Mr. Andy Latimer a las guitarras, voz, flauta travesera y teclado. Colin Bass al bajo y la voz, Denis Clement a la batería y bajo, Ton Scherpenzeel, antiguo colaborador de la banda y sustituto de última hora del teclista Guy LeBlanc, que por motivos de salud tuvo que abandonar la gira, gracias a Ton porque sin él nos hubiésemos quedado sin disfrutarlo. Y al teclado y guitarra otro teclista del que desconozco el nombre completo, si alguien puede aportarlo lo agradecería.

Camel 09Puntualidad, silencio y comienzo de la obra. Los tres primeros fragmentos, hasta llegar a Sanctuary dejaron a todo el mundo impresionado. Primera gran ovación de la noche, Latimer cabizbajo, muy concentrado, el resto del grupo al fondo del escenario en semioscuridad. La puesta en escena simulaba una noche estrellada y solamente cambiaba para iluminar al grupo con fondos rojos y morados. Perfecta conjunción entre la batería y la iluminación. Genial ejecución. Emotivos momentos en la sección de Dunkirk, Fritha alone y al escuchar de nuevo The Great Marsh. Esto le tiene que conmover hasta a un mendrugo de pan. Al finalizar se caía el teatro de la ovación.

Descanso de un cuarto de hora y vuelta al escenario para presentar un recorrido por las distintas etapas del grupo. Esta vez el sonido de todos los instrumentos subió un poco, sobre todo la batería y todo fue un poco más rockero. Ocho temas con clásicos como Never let go o Echoes, que fue de las más aplaudidas y otros más modernos como la emotiva The Hour candle, que Latimer interpretó muy concentrado y con mucho sentimiento, Fox Hill, introducida y cantada por Colin Bass o la que cerró el espectáculo For Today, dedicada a LeBlanc y cuya letra habla sobre aprovechar cada minuto y no dar un día por perdido.

Camel 10En esta segunda parte Latimer y el grupo en general estuvieron más sueltos, cercanos y movidos. Sobre todo Latimer, que desplegó todo su arsenal con las guitarras y dejó constancia que está totalmente en forma. La conjunción de los dos teclados durante todo el concierto fue asombrosa y la pegada de Denis Clement demoledora.  Para rematar la faena otro clásico Lady Fantasy y despedida de nuevo con el grupo sinceramente agradecido. Y el público muchísimo más.

La buena música es atemporal, eso pasó con los clásicos y pasará con las buenas obras de rock. Estoy convencido que dentro de cien años habrá grupos que sigan interpretando esta obra y habrá gente que sepa disfrutarla. Todo un placer haber podido disfrutar ayer de casi tres horas en las condiciones que lo hice.

Y por favor, el que no haya escuchado The Snow Goose, todavía está a tiempo de hacerlo, no deis un día por perdido y aprovechad cada minuto.

Set List: The Snow Goose (completo) / Never let go / Song within a song / Echoes / The hour candle / Tell me / Watching the bobbing / Fox Hill / For today / (Bis) Lady Fantasy

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