LOQUILLO

Marcando una línea clara

El personaje LOQUILLO hace mucho tiempo que se comió a José María Sanz. Es posiblemente una de las causas por las que su triunfo en la capital se da una vez tras otra, pues sintoniza bien con el espíritu clásico de Madrid: chulería, una capa de compromiso social sin panfleto (y sin demasiada profundidad), un peculiar concepto de la elegancia y, sobre todo, un carisma arrollador. Esta vez, dos días a tope en La Riviera.

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En esta primera noche salía el barcelonés a escena con traje negro, gafas de rock, pose pendenciera y comenzaba Creyente con esa actitud que desprende la posibilidad de que te arree un guantazo si te pones tonto. Cada gesto es una declaración de intenciones y LOQUILLO hace todos los gestos que se esperan de él: una Línea clara, segundo tema del show.

La banda que le acompaña, con Igor Pascual convertido en pieza importante y el eterno Jaime Stinus suena bien, aunque curiosamente, pese a llevar tres guitarras (los citados más Josu García), todo tiene un toque más pop, igual por el efecto analgésico de los teclados.

El caso es que hay que esperar poco para que surjan esos temas que resultan declaración de intenciones, como Memoria de jóvenes airados o Yo bailo rock, incluso el polémico Political incorrectness, que una audiencia formada en buena parte por nostálgicos de los noventa sin conexión con el rock desprecia olímpicamente. Un problema de los mitos, a cuya carrera se atiende menos que al hecho de ser ellos.

A los veinte minutos de concierto y tras cinco temas, El Loco se presenta con un sencillo: ¡Madrid, aquí me tenéis! No está muy locuaz en palabras y pronto llegarán las canciones que el sector karaoke puede entonar y al resto nos conmueven, por supuesto: El hombre de negro y El rompeolas arrancan los primeros ¡Loco, loco! Mayoritarios, unidas a Cuando fuimos los mejores, muy celebrada. LOQUILLO responde Contento, con unos pases de baile en los que se sale un poco de su papel de tipo duro hierático, contagiando a la banda, que en Carne para Linda se subleva, para conducir el concierto a su parte más intensa, con Carne para Linda, Feo fuerte y formal, Rock del garaje y la tremenda La mataré. Termina la primera parte de un show donde el set list hace que suba y baje la audiencia, según se incline El Loco hacia el rock y los clásicos o hacia esos temas pretenciosos donde se pierde en los versos de otro.

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El caso es que regresan sin parafernalia de esperas y atacan Rock n´ Roll actitud, bajando de intensidad con El mundo necesita hombres objeto e, inexplicablemente, con una versión de Spanish Bombs de The Clash que prefiero no comentar, cantada por Igor Pascual, cuya voz quede mejor en el silencio.

Final de concierto con guiños a Jacques Brel y dos cañonazos que dejan al respetable con ganas de más: Rock and Roll Star y Cadillac solitario, con el consabido mar de teléfonos cumpliendo la liturgia de ver al personaje. Un tipo que no falla, que responde a la fama y a las expectativas, aunque a veces eso pese.

SET LIST: El creyente / Línea clara / Planeta rock / Sol / Memoria de jóvenes airados / Yo bailo el rock / Malo / Cruzando el paraíso / Políticamente incorrecto / Political incorrectness / El hombre de negro (Johnny Cash) / El rompeolas / Cuando fuimos los mejores / Cuando vivías en la Castellana / Contento / Carne para Linda / Feo, fuerte y formal / Ritmo del garaje / La mataré / Rock n´Roll actitud / El mundo necesita hombres objeto / Spanish Bombs (Mick Jones y Joe Strummer) / Brillar y Brillar / Con elegancia (Jacques Brel) / Rock and Roll Star / Cadillac solitario

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