THREE SEASONS – Grow

Crecimiento y Consagración

Nuevo disco de larga duración del trío sueco que como su título indica han crecido. Y es que este trabajo lo podemos considerar una consagración dentro de la carrera del grupo. Ya en su día me impactaron con Life’s road y dije de ellos que eran los Cream del siglo XXI. Me alegra saber que no me he equivocado. Siguiendo su línea de sonido entre los sesenta y los setenta han grabado su disco más maduro, elaborado y complicado musicalmente, sin perder por ello la frescura ni bajar el listón respecto a los anteriores, sino todo lo contrario.

Abren con Which Way, que nos deja apreciar el característico sonido de la guitarra de Sartez Faraj, quizás algo más distorsionado que en los anteriores trabajos, que nos acompañará en todos los temas creando ambiente y manejándolo a su antojo, acelerando y decelerando, atmósfera mística repleta de riffs y bien secundada por los teclados y como siempre por el bajo de Olle Risberg y la batería de Christian Eriksson.

Sigue Drowning que han utilizado como lanzamiento, un pegadizo rock repleto de  riffs con wah-wah, buenos solos de guitarra y teclado y batería con ritmos latinos al estilo Ian Pace en Burn.

By the book, en la línea de la primera comienza tranquilamente para ir progresando y subir el tono e intensidad con un gran solo de guitarra bien acompañado de nuevo por toda la sección rítmica. Es junto a la penúltima la única con un final propio ya que el resto de temas terminan haciendo fade.

Tablas of Bahar, la primera pieza “pata negra” del disco, instrumental, con sonidos iniciales de guitarra española, con estructura de rock progresivo, pero cargada de psicodelia. Una maravilla.

Food for a day, suena pues a… Three Seasons. Si algo ha conseguido este grupo es tener personalidad propia. Recuerda a sus trabajos anteriores, sobre todo a los del disco Life’s Road. La hipnótica voz de Sartez, que consigue hacer largas frases sin apenas tener tiempo para respirar, subiendo, bajando, de nuevo consigue envolvernos en una atmósfera mística.

No Shame, “pata negra” de nuevo. Una emotiva balada, donde la voz alcanza el climax para dar paso a un solo de teclado y otro de guitarra realmente buenos.

Home is waiting, de nuevo otro tema de la factoría Three Seasons. Creo que es lo mejor que se puede decir del tema.

Familiar song, dejan lo mejor para el final, diez minutos de apoteosis, un resumen de todas sus influencias, creaciones y sentimientos. El teclado de este tema en el disco ha sido grabado por Sartez. Muchos cambios dentro de la canción, ritmo, intensidad, ambiente. Una montaña rusa de sensaciones que manejan a la perfección.

Si en los primeros trabajos del grupo buscaba similitudes con grandes bandas de los setenta, ahora lo primero que me viene a la cabeza al escucharles son similitudes con anteriores canciones propias. Y es que Three Seasons han creado un estilo propio, muy personal, donde no solamente la voz y la guitarra son identificables. Con su forma de componer y conducir los temas han conseguido hacerse un hueco dentro de los que podemos considerar Creadores de Rock.

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