BOBBY MCFERRIN SPIRITYOUALL + NOA LUR

Acercando el jazz a todos los públicos

Llegaba uno de los grandes, otro, a Madgarden, gran festival que ha nacido este año. Sin duda alguna uno de los mejores, si no el mejor, en cuánto a cartel, celebridades y artistas de nivel. Entorno agradable, al aire libre, con buenos accesos, sonido y luces. Por ese lado todo perfecto, por poner un pero las sillas demasiado pegadas unas a otras, que el roce hace el cariño y luego pasa lo que pasa.

En esta ocasión tocaba noche de jazz que abrió Noa Lur, a la que por desgracia no tuvimos ocasión de escuchar el tiempo suficiente para poder opinar sobre su actuación. Esperemos hacerlo en otra ocasión porque lo poquito que vimos nos gustó.

Con unos diez minutos de retraso salió Bobby McFerrin acompañado de los músicos que sin duda alguna merecen ser nombrados porque tienen todos un nivel impresionante y que son Gil Goldstein (piano, piano eléctrico, acordeón), David Mansfield (violín, mandolina, guitarra y Lap Steel), Armand Hirsch (guitarra acústica y eléctrica), Jeff Carney (contrabajo), Louis Cato (batería, guitarra, bajo, voz), Madison McFerrin (voz) si, lo del apellido no es coincidencia, es su hija.

En esta ocasión Bobby venía a presentar su último disco, grabado en 2013 que se llama Spirityouall, en el que repasa temas clásicos del blues y los espirituales, y otros propios en la misma línea, pero con su toque personal, tanto en la voz como en la música.

Así para abrir boca, y por si alguno se pensaba que simplemente venía a ver al de Don’t worry be happy, nos dejó el primero de varios “vaciles” vocales de los suyos. Con los sonidos, efectos y registros típicos en él y que solamente él es capaz de hacer, comenzó una improvisación a ritmo de jazz que dio paso a su primer tema Everytime que presentó sentado mientras bebía tranquilamente de una taza. Ya se dejó intuir lo que sería una constante en el concierto, el grupo controla el tempo y la intensidad a la perfección. Suben el nivel de los temas con tal suavidad que prácticamente no se nota, pero terminan siempre con una intensidad abrumadora sin tener que por ello atronar ni recurrir a aporrear los instrumentos de forma agresiva. Es más la batería estaba colocada de lado a la derecha del escenario en primera fila y apantallada.

Cambiaron de instrumentos por primera vez con Joshua para hacer una versión más acústica y pedir por primera vez al público que colaborase en el estribillo cantando la parte de Jericó. Continuaron con Woe y llegó el mejor tema de toda la noche, del cual desgraciadamente desconozco el nombre, pero que fue la delicia para los amantes de la batería, ya que la cantidad de cambios y recursos, a la chita callando, que se pudieron disfrutar, fueron sencillamente impresionantes.

Otro pequeño vacile para introducir Fly me to the moon y la mejor versión que he escuchado en directo de Can’t find my way home tocada sin batería, con tres guitarras, una de ellas Dobro, que le dio un rollo que ponía los pelos de punta. Llevábamos la mitad del concierto y si hubiese terminado por mi parte ya estaba más que satisfecho.

A continuación invitó al flautista Jorge Pardo al escenario que interpretó unas improvisaciones en su estilo flamenco jazz dentro de un tema de Bobby, para dar paso a un momento íntimo donde Bobby se acerca al piano a tocar un tema lento Jesus makes it good que con su humor habitual rompe al principio del mismo ya que un mosquito le estaba intentando picar. No pasa nada, risas y se comienza el tema de nuevo con toda naturalidad. Un crack.

Más temas de su nuevo disco y presentación de la banda con pequeñas interpretaciones de cada miembro donde dejaron presente su dominio de los instrumentos. Cuando le llegó el turno a su hija, se marcó una bossa con su padre donde Bobby demostró ser capaz de sonar más agudo que ella, y es que por algo es conocido como el hombre de las cuatro octavas. Para ir rematanto una version de Bob Dylan I shall be released para dar paso a cantar de nuevo una versión en plan coña del Wild Thing con acordeón para luego acabar dando caña y el I can’t help falling in love de Elvis Presley donde de nuevo invitaba al público a cantar con le´. De nuevo vuelta a su nuevo disco con ese pedazo de Hoochie Coochie que es 25:15 y que también fue de lo mejor de la noche. De nuevo dominio absoluto de la intensidad. Dos temas más de su disco y fin del gran espectáculo.

Noche perfecta, acompañó hasta la meteorología. Desde luego que viendo este tipo de conciertos no queda otra que rendirse y abrirse a escuchar todo tipo de músicas, porque las cosas bien hechas, con profesionalidad y dedicación no pueden defraudar a nadie.

Set list: Intro / Everytime / Joshua / Woe / ¿? / Fly me to the moon / Can’t find my way home (Blind faith) / ¿? Con la participación de Jorge Pardo / Jesus makes it good / Fix me Jesus / Presentación músicos / I shall be released (Bob Dylan) / Wild thing (the Troggs) – I can’t help falling in love (Elvis Presley) / 25:15 / Rest / (Bis) Glory

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