THE STONES PROJECT

Los músicos tras los Rolling

Imagino que acompañar a los Rolling Stones en una de sus mastodónticas giras debe ser un placer y un honor para cualquier músico que se precie. Incluso en los últimos veinte años, cuando hace ya mucho que los genios no aportan nada especialmente reseñable al mundo de la música popular y sus conciertos son poco más que ejercicios (impecables, eso sí) de nostalgia blues-rock. Pero imagino, también, que una vez pasado el subidón de la primera llamada, los primeros conciertos y las primeras giras, meter un par de arreglos de viento aquí y allá de forma esporádica debe de saberle a poco al profesor Tim Ries.

Eso se me ocurre a mí ahora, que daría pierna y media por estar en su lugar.

Sea como fuere la historia, la cuestión aquí es que Timothy M. Ries, profesor de jazz en la Universidad de Toronto y nombre propio del género tanto por sus interpretaciones como por sus más de cien trabajos como compositor, ha montado un proyecto paralelo con el que suele calentar el ambiente las noches previas a las actuaciones de los Rolling: The Stones Project. Una suerte de jam session itinerante con tres miembros fijos: al señor Ries se unen Bernard Fowler como cantante (empezó colaborando en el primer disco en solitario de Mick Jagger y es corista habitual del grupo) y Darryl Jones, bajista de sus Satánicas Majestades desde la salida de Bill Wyman en 1993 pero, oh, sorpresa, no considerado miembro oficial del grupo a pesar de llevar la friolera de veintiún años en la banda. A estos tres “chicos tras los Rolling Stones” (así se publicitan) se unen en cada ciudad diferentes músicos de jazz, en este caso, Jordi Bonell (correcto) a la guitarra y Marc Miralta (excepcional) a la batería.

Si están pensando en un karaoke con el que entretener al respetable, echar el rato y redondear la cuenta bancaria, se equivocan.

De la mano de Tim Ries, los archiconocidos temas de los Stones toman una nueva y sugerente dirección. El jazzman americano ha escrito arreglos para algunas de las mejores canciones de la banda inglesa y, sobre ellos (hasta el batería sigue las partituras del profesor) construye una sesión de jazz que a buen seguro sorprendió a más de uno de los asistentes. Reconocibles, sí, canciones como Ruby Tuesday o Wild Horses, pero a la vez convertidas en nuevas entidades que merecen ser tenidas en cuenta tanto por lo interesante de la reescritura como por la inmensa calidad de los intérpretes.

Geniales también fueron los desarrollos de Honky Tonk Women y Miss you y sorprendente la versión bossa nova de Lade Jane. Un proyecto, en definitiva, que aún basado en los éxitos de los Rolling, sabe conseguir que estos cobren vida propia, nueva y diferente y que va más allá del mero ejercicio para fans. A buen seguro que más de un despistado seguidor de los Rolling descubrió al excelente saxofonista, compositor y arreglista que viaja con Keith Richards y compañía y se quedó con ganas de prestar más atención al trabajo de Tim Ries, embobado por la brillante vuelta de tuerca que supo darle a un puñado de canciones inmortales.

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