WILKO JOHNSON

La resurrección de la leyenda del pub-rock

Muchas necrológicas estaban preparadas,  pero Wilko Johnson resucitó y la vida le otorgó una segunda oportunidad. El cáncer de páncreas casi terminal que le diagnosticaron a finales del  2012 fue curado tras una compleja intervención quirúrgica de 11 horas en el Hospital Addenbrooke  de Cambridge. Wilko ya se había despedido de su público grabando un magnífico disco con Roger Daltrey, “Going back home”, y haciendo una gira de despedida, pero su tumor fue extirpado y ha vuelto a vivir.

Con 67 años Wilko regresa a la carretera con fuerzas renovadas, aunque verdaderamente nunca la abandonó ya que es su hábitat natural. Es curioso lo lucrativo que son las muertes y las resurrecciones. El guitarrista ha tocado infinidad de veces por toda España pero da la sensación que nunca ha tenido la repercusión  mediática y de público como la que tiene actualmente.

En formato power trío y con su eterna Telecaster roja y negra, Johnson descargó en poco más de una  hora lo más granado de su repertorio con Dr. Feelgood, de su carrera en solitario y alguna versión incendiaria. Wilko sigue haciendo sus movimientos espasmódicos, disparando y mirando con provocación al público, convirtiendo sus conciertos (recordemos 67 años) en auténticas celebraciones de pub-rock y blues cervecero acelerado. Nunca ha tenido una voz bonita o armoniosa, pero lo que íbamos a escuchar era el sonido descacharrante y desaliñado típico de su Fender, realizado con acordes abiertos golpeados con la palma de la mano sin necesidad de puntear nota a nota (curiosidad: Wilko Johnson siempre ha comentado que su maestro fue Mick Green, el guitarrista de Johnny Kidd & The Pirates).

La mecha se encendió con “All through the city” para no parar en hora y cinco minutos sin apenas interrupciones. Pim, pam, pum y nos dejamos de tonterías. Una base rítmica magnífica acompañaba a Wilko en sus anfetamínicos recorridos escénicos, donde el bajista Norman Watt-Roy sudó la camisa como si de un jovenzuelo se tratara. Los temas mejor recibidos por el personal fueron los inmortales clásicos de Dr. Feelgood, “Going back home”, “Roxette”, “Sneakin’ Suspiction”,”Back in the night” o ”She does it right”  y las dos versiones que completaron el repertorio: “Wooly Bully”  de Sam the Sam and the Pharaohs y su revisión del Johnny B.Goode de Chuck Berry rebautizada como Bye, bye Johnny para poner broche final a la velada.

No fue un concierto ni perfecto ni largo (hora y cinco minutos), pero sí emotivo, sudoroso y eficaz, a la yugular y sin concesiones. Bienvenido Wilko  y esperemos que  puedas  cumplir tu sueño: colaborar con Bob Dylan. Aún hay tiempo.

Santino

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