IMMACULATE FOOLS

Aquellos inmaculados y locos años

Han sido una banda injustamente relegada a un olvido casi total , pero Immaculate Fools gozaron en su momento de bastante éxito, especialmente aquí en nuestro país. Y no sin motivo, pues sus composiciones tenían un gran nivel tanto lírico como musical, y sus numerosas actuaciones por aquí siempre fueron bien acogidas. Encuadrados en las hornadas que sucedieron a la nueva ola, lo suyo era un pop bastante enérgico y hasta con cierto tono épico, de claras raíces en el folk, con un espíritu optimista e incluso burlón que les distanciaba de otras bandas más oscuras y taciturnas de la época. Y si bien nunca llegaron a ser un grupo de éxito masivo, se consolidaron como un grupo para minorías con un público realmente fiel y devoto.

Pues afortunadamente pudimos comprobar que no, que sus seguidores no les han olvidado a pesar del largo silencio desde su desaparición. Allí estaban más o menos los mismos de entonces, los que hace casi treinta años ya eran su público, con pocas excepciones que rebajasen la media de edad. Sí había en cambio muchas caras nuevas en la banda: de hecho, sólo su cantante y compositor principal, Kevin Weatherill (que ha permanecido en activo durante este tiempo bajo el nombre de Dirty Ray), se mantiene al frente de un conjunto totalmente renovado para recuperar su brillante repertorio y sacarle lustre de nuevo sobre los escenarios. Ya que nadie le reivindicaba, ha decidido que era el momento de reivindicarse él mismo.

Immaculate Fools (83)

La respuesta de la afición fue inmediata, con una calurosa acogida nada más asomar al escenario, sin tiempo de colgarse su Rickenbacker y demostrarnos que desde luego aquellas canciones siguen sonando estupendamente. Kevin ha manifestado su intención de buscarlas una nueva sonoridad, despojándolas de los artificios que parecían casi obligados en los estudios de grabación cuando se publicaron (¡cuántos son los que soportaron entonces producciones desafortunadas y han renegado luego de ellas!). El caso es que en directo sus temas siempre ganaban, y ahora siguen sonando tan intensos y tan frescos como entonces.

Fue un gusto volver a oír joyas como “Wish You Were Here”, “Stop Now” y “You Got Me By The Heart” nada más comenzar, y comprobar cómo siguen despertando auténtica pasión, por no hablar del alborozo que poco después produjo su inmortal primer éxito, aquel tema que daba nombre a la banda y que estos inmaculados y renacidos locos hacen que siga sonando a himno generacional. Cinco son los solventes músicos que acompañan al simpático y voluntarioso Kevin en esta gira, arropándole a la perfección y reconstruyendo magníficamente su cancionero: una joven y eficiente violinista, una elegante bajista que además aporta el contrapunto femenino a la voz principal, un percusionista de lo más versátil y eficaz, un excelente guitarra solista, y un teclista que también apoyó en algunas partes con la guitarra.

La velada fue ganando en intensidad con el recorrido emocional que canciones como “So Sad”, “Come On Jayne”, “Fighting Again” o “The Prince” iban rememorando entre los asistentes. Estas melodías siguen emocionando, especialmente a quienes han crecido con ellas, ya suenen furiosas y electricás o casi desnudas en la voz y la guitarra o la armónica de un Kevin Weatherill que recordaba, en su esforzado aunque precario castellano, su primer concierto en nuestra ciudad, hace ya treinta años. Treinta años que, por un rato, pudimos quitarnos de encima mientras disfrutábamos con la misma ilusión inocente, inmaculada y alocada que entonces.

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