SON EG: PABLO UND DESTRUKTION

Vigorexia emocional

“Hace un año estaba tocando para diez personas en La Central” explicó Pablo García Díaz al público que abarrotó el pasado jueves el teatro Lara para asistir a la presentación de su reciente y brillante nuevo disco, Vigorexia emocional. “Lo que rápido viene rápido se va, así que vamos a disfrutar mientras podamos” concluyó el cantante, y a eso nos dedicamos durante hora y media, a disfrutar de lo lindo.

Ya te dimos cuenta de este sorprendente músico asturiano en Solo Rock hace algo más de un año, cuando le conocimos como telonero de Nacho Vegas en la sala Joy Eslava y nos sorprendió con un puñado de (muy) buenas y (ciertamente) originales canciones en las que se palpaba la característica más destacable del proyecto Und Destruktion: las ganas de ofrecer algo diferente. De no sonar a lo de siempre y transmitir en cada corte la marcada personalidad que distingue a este singular artista gijonés

Advirtió el cantante (y cumplió desde el primer momento) que la actuación no iba a limitarse a las canciones del último trabajo: las dos primeras que sonaron fueron “Los días nos tragarán” y “El aire puro”, las dos primeras canciones, respectivamente, de Vigorexia Emocional y Sangrín, su anterior álbum.

En este su tercer disco en tres años (y eso sin contar Funeral de estado, el EP que grabó junto a Medievo), Pablo Und Destruktion ha bajado los decibelios, ha profundizado en su faceta más lírica y ha seguido evolucionando a pasos agigantados. Desde la citada (y grandiosa) “Los días nos tragarán” (que sirvió de adelanto del disco) hasta la directa (y surrealista y casi recitada) “Busero español”, que interpretó en medio del patio de butacas, arrebatado y recorriendo el pasillo central de un lado a otro, cantante y grupo ofrecieron un completo repaso por casi todo el nuevo disco y lo más destacado de los anteriores, canciones entre las que cabe destacar “Por cada rayo que cae”, composición mayor que no suele faltar en ninguna de sus actuaciones.

Le acompañan en esta aventura los componentes de La tribu del trueno, solvente troupe de músicos  que pone acordes, percusión y sintetizadores a las psicodélicas, folk o rockeras (según la ocasión) ideas de Pablo García. Por poner alguna pega, nos seguiremos preguntando, como ya hiciéramos el año pasado, si no ganaría bastante más el conjunto cambiando esa guitarra acústica que insisten en tocar con arco por un violín o un violonchelo eléctrico. Las posibilidades se multiplicarían exponencialmente. La chapa que el cantante se empeña en golpear con saña en alguna que otra canción se ha convertido a estas alturas en símbolo distintivo del grupo, qué duda cabe, pero tampoco parece aportar demasiado en directo.

Hechas estas pequeñísimas puntualizaciones, matrícula de honor para unos Pablo Und Destruktion que consiguieron terminar con todo el teatro en pie interpretando (como ya sucediera, por cierto y a la inversa, el año pasado en la sala Joy Eslava, donde nuestro protagonista de hoy se subió a acompañar a Nacho Vegas) el himno minero oficioso “En el pozo María Luisa”, también conocido como Santa Bárbara Bendita. Emotiva canción cuya interpretación fuera de Asturias parecía coto exclusivo de Víctor Manuel pero que los indies también han querido hacer suya.

Pablo Und Destruktion y su Tribu del trueno tardarán mucho tiempo en volver a ofrecer un concierto para diez.

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