IMPELLITTERI – Venom

Vuelve la velocidad como carta de presentación

Décimo álbum de estudio de Impellitteri (decimotercer trabajo si contamos los meritorios EPs publicados por el grupo), la banda que abandera Chris Impellitteri, uno de los insignes guitarristas-timbre que desde mediados de los ochenta aparecieron a la sombra de Yngwie J. Malmsteen, y que a menudo eran difíciles de distinguir entre sí.

Con la presencia del excelente James Pulli en el bajo y la enésima reincorporación del vocalista Rob Rock al proyecto, la banda suena como pocas veces, de la mano del batería de sesión Jon Dette, que pasa por ser uno de los más prestigiosos baqueteros del panorama del thrash metal mundial, colaborador de Slayer, Testament o Anthrax, entre otros. Inmejorable carta de presentación.

El disco, Venom, va de diez temas de corte muy similar, en los que el principal valor que se presenta es, cómo no, la velocidad endiablada de Chris Impellitteri recorriendo el mástil de su guitarra. Muy rápido, pero mucho. Este chico no sabe hacer otra cosas que correr. Las muestras que deja el álbum, además de una portada espectacular como pocas, van desde el heavy metal más convencional, con Rise, pasando por cosas un tanto anodinas como Venom, hasta piezas bastante brillantes como Time machine, Empire of lies, Face the enemy, Jehova y, sobre todo, la perla del disco, la espectacular We own the night, que bien vale una escucha detenida.

Se autodefinen como una banda de rock no necesariamente cristiano aunque la mayoría de los miembros lo son, así que es de prever que, en efecto, son una banda de rock cristiano. Las letras, si escarbas en ellas, no lo desmienten, así que, alérgicos abstenerse de traducir.

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