BLACKMORE’S NIGHT – All our yesterdays

Siempre te deja con ganas de otra cosa

Abundando en esa vestidura musical con que el ínclito Ritchie Blackmore se ha dedicado los últimos casi veinte años, de la mano de la voz privilegiada de su señora Candice Night, Blackmore’s Night publica su décimo álbum de estudio, con la colaboración de los habituales y estrambóticos apodos en la banda: Bard David of Larchmont en los teclados, Earl Grey of Chimay (le deben gustar el té y la cerveza a ese) en el bajo y ocasionales guitarras, Lady Lynn en las flauticas y eso, Trobadour of Aberdeen en la batería (si es percusionista, ¿por qué lo llaman trovador?) y Scarlet Fiddler al violín (como su nombre indica, este sí).

No hay mucho que comentar sobre el contenido de este disco, uno de los más flojos de la franquicia sin duda, aunque siempre hay que decir también que se deja escuchar. Además de The other side y del tema homónimo del álbum hay un par de instrumentales interesantes (el reel titulado Allan yn n fan y el brillante Darker shade of black, que aparte del título no aporta ningún guiño a A whiter shade of pale de Procol Harum), un par de versiones, que son Moonlight shadow de Mike Oldfield y I got you babe de Sonny & Cher, más afortunada la segunda que la primera, y lo sin duda mejor del disco, la segunda mitad, con Queen’s lament, Where we are going from here, Will o’ the wisp y Earth, wind and sky, que recuperan más que el resto el sonido renacentista (y los instrumentos asociados a él) que se supone que es marca de la casa. Bueno. No mata, pero no está mal. Te deja, para variar, con más ganas de Rainbow que de Blackmore’s Night.

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