TWO GALLANTS + CUZIN

Dos son multitud

Cuzin (18)Ya fuera por la lluvia o por las ganas, o por una mezcla de ambas, lo cierto es que la madrileña sala Arena tardó poco en llenarse la noche del sábado. No se trataba de un concierto cualquiera, sino de una de las citas destacadas del otoño. La visita de los californianos Two Gallants. Un dúo al que a buen seguro más de un aficionado esperaba con una ceja levantada: no se dejaron ver por nuestro país en su anterior gira pero lo hiceron ahora, con un disco bajo el brazo que, sin ser malo, no ha levantado las pasiones de sus obras anteriores.Cuzin (1)

Cuzin (24)Abrieron fuego y caldearon el ambiente los madrileños Cuzin, trío con larga experiencia en diferentes proyectos (Buena esperanza, El relevo alemán, Muerte y destrucción) que presenta su primer disco juntos, Problemas épicos, editado bajo su propio sello. Una colección de diez canciones donde la guitarra de Manel Moreno comparte protagonismo con las contundentes bases que aportan José Carlos Peña a la batería y Jero Martín al bajo. Un Jero Martín, por cierto, que se ocupa también de las voces y que no terminó de sonar tan bien como en el disco. No obstante, pequeño gran concierto el de este interesante grupo al que intentaremos escuchar cuanto antes en una actuación propia para juzgar con mayor objetividad y más argumentos.

Two Gallants (57)Poco después de las nueve se subieron por fin al escenario los protagonistas de la noche. Adams Stephen a la guitarra, la armónica y la voz (también al piano en algunos temas) y Tyson Voguel a la batería. Si el primero estuvo poco hablador, el segundo se encargó de agradecer una y otra vez al público su presencia.

Cualquiera diría que ni los propios autores se creen su último trabajo: nada supimos de él hasta la tercera canción. Para empezar, dos temas de su antepenúltimo, y probablemente mejor, álbum (Two Gallants, 2007), Reflections of the marionette y Despite what you’ve been told. Dos canciones con las que la pareja puso todas las cartas bocarriba: una voz (con ese punto desgarrado y ese otro emotivo y rabioso) capaz de resucitar a un muerto y una batería que sonó mejor que en el mejor disco de estudio. Después, ya sí, nos llegaron noticias de We are undone, precisamente con la canción homónima. Y poco más. Solo otras dos canciones de este trabajo, Invitation to a funeral y Some trouble, se colaron en un setlist que, aunque perdió algo de intensidad cuando el cantante decidió cambiar la guitarra por el teclado, fue de auténtico lujo.

Two Gallants (12)No sabemos si los americanos han grabado este concierto, pero las interpretaciones de Steady rollin’, Halycon days (con la que se despidieron por primera vez) o Las cruces jail (ya en los bises) bien podrían ser incluidas en cualquier disco en directo que se decidan a editar.

Cerraron, o eso creímos todos, con una enorme interpretación de Broken Eyes, de su anterior disco, The bloom and the blight (2012). Tan enorme, decía, que el público se negó en rotundo a moverse de allí y, tras una cerrada e intensa ovación, el técnico de sonido tuvo que volver por donde se había ido, se puso de nuevo a los mandos de la mesa y conectó otra vez los micrófonos de unos Two Gallants convertidos ya en héroes que se dieron el gustazo de recuperar un tema de su primer disco, Nothing to you, con el que, ahora sí, le pusieron la guinda a un pastel de alta cocina. Sobresalientes.

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