BUILT TO SPILL + DISCO DOOM

Veinte años de historia

Disco Doom (43)El pasado sábado, tras la actuación de los suizos Disco Doom, se subieron a las tablas del teatro Barcelo los componentes Built to spill. Un grupo que si bien facturó sus mejores discos en los noventa, ha conseguido mantener un gran (y poco usual) nivel a lo largo de sus más de veinte años de historia. There is nothing wrong with love (1994) y Perfect from now on (1997) siguen sobresaliendo como dos de sus referencias indiscutibles, pero You in reverse (2006) o, justamente, este Untethered Moon que publicaron hace unos meses y que fue el principal motivo para presentarse en Madrid, no desmerecen para nada el conjunto de una obra que debe colocarse por derecho propio junto a los nombres más reconocidos y reconocibles del rock independiente estadounidense. Todo, por cierto, gracias a un Doug Martsch al que, como ha demostrado sobradamente, solo le preocupa una cosa: la música. Una perogrullada que quiere poner de manifiesto la sobria puesta en escena de un grupo que actúa (imaginamos) con muy pocas diferencias a como lo hace en su lugar habitual de ensayo. Una ausencia de atrezo y parafernalia que permite a músicos y público centrarse en lo único que importa a fin de cuentas: las canciones. Y de eso, precisamente, andan sobrados.

Built To Spill (56)Empezaron por el final: interpretando So, uno de los últimos cortes de Untethered Moon. Y, salvo por Living Zoo (clásico instantáneo), poco más supimos del nuevo disco en una primera mitad del concierto en la que se coló una sorprendente versión de David Bowie: Up to the hill backwards. Volvieron a centrarse en su octavo y más reciente álbum con On the way y, a partir de ahí, también C.R.E.B. y Never be the same. Hasta cinco canciones en total se colaron del último trabajo en un setlist que, dentro de las limitaciones lógicas de tiempo, intentó (y consiguió) ser un muestrario de toda su obra publicada hasta la fecha.

Para el final, una impresionante traca que incluyó Carry the zero, como primera canción de despedida y, ya en los bises, Liar o, para terminar, Broken Chairs. Nada tiene ya que demostrar unos Built to spill que se dedicaron a lo que mejor saben hacer: ofrecer cada noche una brillante muestra de rock honesto que no sigue más criterios ni caminos que los marcados por un Doug Martsch que sin alardes ni escentricidades ha sabido labrarse concierto a concierto y disco a disco un lugar entre los grandes.

Podéis ver las fotografías del concierto en el video:

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