MAR OTRA VEZ + INVITADOS

¡30 años!

Así a lo tonto han pasado 30 años desde que Mar otra vez publicaron aquel mini LP “No he olvidado cómo jugar embarrado / Fiesta del diablo y el cerdo” en 1985. Desde el año pasado ya estaba anunciada la reunión del grupo original: Javier Corcobado (voz, saxo y bidón), Julián Sanz (bajo y violín), Andrews Wax (teclados), Javier Rodrigo (guitarra) y Luis Corchado (batería). Para esta reunión, sólo este único concierto, contaron con invitados: Sagrados Corazones, Pablo und Destrucktion y Les Rauchen Verboten, que tocarían 3 temas y versionarían canciones de aquel disco.

Pablo und Destrucktion_01

Mar otra vez fue un grupo pionero en España en la fusión entre el rock y el ruido. Además, de las letras de Javier Corcobado, tremendamente hirientes. Un grupo que no hacía concesiones al público y mucho menos al negocio discográfico. Tuvieron varias etapas, con muchos cambios de formación, y una vida corta, pero intensa. La huella que dejaron no era tan fugaz como muchos profetizaban entonces, sino que ha perdurado, quizá un tanto mitificada por la lejanía y la falta de datos. Hoy es un grupo de culto.

Los primeros en salir fueron los Sagrados Corazones, un trío con imagen de buenos estudiantes, pero que ofrecen una buena muestra de gusto por el ruido.

Después le tocó el turno a Pablo und Destruktion, en formato dúo, que preparó una pequeña actuación con fósforos y elementos varios para cacharrear.

Mar otra vez_02

Los últimos invitados en salir fueron Les Rauchen Verboten que con batería, saxo y guitarra ofrecieron una estupenda sesión libre desquiciada. También contaron con la colaboración de Raúl Espectro en el último tema.

Después les toco el turno a Mar otra vez, que arrancaron con “Jonás”, y los aullidos de Javier no tardaron en llegar, junto con todos los elementos musicales muy bien diferenciados. La batería no dejó de marcar ritmos machacones, rápidos y de ritual. Los teclados, quizá los más discretos de cara al público, más que acompañar, eran los encargados de guiar en el desarrollo de los temas. Al bajo, Julián se encarga de empaquetar todo el sonido disperso con notas muy profundas. Por su parte la guitarra se quejaba de los pellizcos y sostenía las melodías disonantes. El saxo aullaba. Las letras, simplemente imposibles. El sonido fue estupendo durante el concierto, quiero decir que fue el que se esperaba de ellos: gritos de poseídos, violencia, ruido, trance y poesía. Cada canción es un mundo. El directo fue apabullante.

Tocaron todo el disco, desde luego, y terminaron con “Canción pequeña II” con algunos integrantes del grupo entre el público al grito de Javier de “otra, otra, otra” y así no fue, porque a pesar de la alta catarsis emocional que habían conseguido no hubo bises, ni se les esperaba.

Podéis ver las fotografías del concierto en el video:

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