THE MURDER OF MY SWEET – Beth out of Hell

Power metal justito con frontwoman

Tercer álbum en ocho años de trayectoria de The Murder of my Sweet, banda sueca que explora el metal sinfónico ese a menudo más cercano al pop que al heavy, sobre todo por la voz femenina, la de Angelica Rylin, que canta muy bien, eso sí, y por la sobrecarga de teclados y arreglos paraorquestales que contiene. Si es que hay hasta un coro de niños.

La banda se completa con Daniel Flores, alma mater, batería y teclista del proyecto, Christopher Vetter, guitarrista, y Patrick Janson, bajista, proveniente de Platitude, y suenan de la forma más escandinava posible, con pasajes líricos, orquestales, rápidos en plan power metal, pianitos, voces de actores intercaladas… todo de la manera más aparatosa posible, no en vano citan como principales influencias a Queen y a la ELO.

Si no fuera todo tan pretencioso hasta estaría bien, porque tocan perfecto, y la voz de la Rylin es sensacional, pero menudean demasiado los adornos por encima de la música, todos los temas parecen una intro, aunque ya haya una en el disco.

Unas muestras nos servirán para contrastar todo esto, observando que, con una escenografía adecuadamente aparatosa, la verdad es que todo esto hasta puede funcionar en directo: The awakening, Always the fugitive y Humble servant. Todo muy teatral y peliculero, aunque les salvan Requiem for a ghost y Means to an end, los dos temas del orden de diez minutos que sí encajan como deben en el pretencioso estilo que The Murder of My Sweet explora.

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