VÄNLADE – Rage of the gods

Ración de heavy metal gritón

Abundando en ese subgénero tan americano que se ha dado en llamar true metal, desde Kansas City llega el segundo álbum de Vänlade, banda típica y tópica de heavy metal al más puro estilo Manowar: riffs rápidos, batería trepidante y voz agudísima, como si el hombre se hubiera pillado aquello con la tapa del piano. Piano, por cierto, inexistente en este disco.

Tras una atractiva int ro instrumental, que da título al disco, entramos de lleno en lo que hay en él: Frozen for all time es una perfecta muestra de los ritmos, solos, bridges y coros que nos vemos a encontrar en la hora pelada que dura este álbum de speed metal a tope, que, por cierto, no está mal del todo: otras muestras de ello son Hail the Protector o el tema de nueve minutos As above so below, que es muy muy bueno, lo mejor del álbum de largo, cargado de épica y nervio.

La voz gatuna de Brett Blackout Scott a ratos cansa un poco por ser tan aguda, pero las guitarras de Zach Vanlade y Vinnie Lee Camarillo, el bajo de Nikky Skorcher y sobre todo la batería de Nolan Weber están francamente correctos. Y por encima de todo ello, no te pierdas la portada de su disco anterior, Iron age de 2012, es del todo impagable: para que luego no digan que no se puede hacer una portada con un tío cachas semidesnudo con una Gibson flecha en una mano y agarrándose los huevos con la otra, mientras una chati (¡no! ¡una sirena!) en pelota picada saliendo de las aguas le aguanta la espada. Claro, le faltan manos pa agarrar la espada. La repera. De verdad que no se puede ser más garrulo.

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