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Sin miedo a la promiscuidad estilística

Public Image Ltd 16El pasado domingo visitó la capital de España, con el objetivo de presentar su nuevo disco (What the world needs now…), Public Image Ltd, banda liderada por el icónico John Lydon, el artista anteriormente conocido con Johnny Rotten. De aquel joven punk que se rodeaba de parafernalia nazi con la saludable intención de escandalizar al puritano y apocado público inglés ya no queda mucho más que sus características erres germánicas, tan hitleranianas ellas.

No debe ser fácil ser John Lydon. O quizás sí, pero choca ver al ex Sex Pistols convertido en un respetable panzón (perdón) que parece sentir la imperiosa necesidad de hacerse el gracioso e insistir una y otra vez, sin que nadie le pregunte, en una supuesta guerra a cara de perro que ha mantenido, o mantiene, o ya ha ganado (no queda muy claro) con la industria musical. Cosas del autodenominado “Rey del punk” y, quizás, su peculiar mánager, John Stevens, que decidió colocar una barrera entre escenario y público en plena Joy Eslava. Por si a las hordas les daba por invadir el escenario. O algo.

Pero todo eso sucedió antes de que comenzara la música.

Public Image Ltd 142Pasemos al concierto. Pasemos porque la música redime, al menos parcialmente, a este singular cantante londinense. El material que se trae entre manos (el citado What the world…) es bueno. Su mejor disco, junto con el anterior, en años. Con poco temor a equivocarnos. El regreso del grupo tras su dilatado parón y el famoso anuncio de mantequilla se confirma como sólido. Y la banda que le acompaña, la misma (por primera vez) en dos discos seguidos, suena como un cañón.

Acompañado, pues, de Lu Edmonds a la guitarra, Scott Firth al bajo y Bruce Smith a los tambores, y con su atril negro para sujetar las letras y su camisola azul para tapar los excesos, se lanzó a por Double Trouble, canción que también abre el disco para, a partir de ahí, ir alternando los temas de este (Know now y Bettie Pag en los primeros compases; I’m not satisfied cerca del final) con algunos de los clásicos del grupo como This is not a love song, su mayor éxito comercial. Hasta sus mismos orígenes se retrotrajeron los británicos con Death Disco, tema de su segundo álbum, publicado allá por 1979, Metal Box.

Total, que con el tesón y la dedicación propios de la clase obrera a la que tanto le gusta recurrir y ese aura un punto chulesca y otro provocador y otro temiroporencimadelhombro a lo (perdón por segunda vez) Liam Gallagher, se fue llevando al público, que por cierto abarrotaba la sala, a su terreno. Un terreno que, afortunadamente, se ha abierto bastante en los últimos años y ya no tiene miedo a la promiscuidad estilística y a los desarrollos largos. Bien por John.

Podéis ver las fotografías del concierto en este video de nuestro canal Youtube:

 

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