FESTIVAL TOMAVISTAS 2016

Pequeño gran festival

Hace unos días quedó oficialmente inaugurada la temporada de festivales con la celebración en el parque Tierno Galván de Tomavistas, evento que vivió su segunda edición tras una primera intentona en el (alejado) Hipódromo. El cambio de recinto le sentó de maravilla a la primera cita madrileña de este 2016: céntrico, amplio, accesible… quizás el único pero fuera precisamente la cercanía, que obligó (policía mediante) a bajar los decibelios del escenario pequeño. Como crítica general, el sistema de pago por pulsera electrónica, un sistema como otro cualquier para aumentar la recaudación en el que no se entienden los horarios de devolución del dinero sobrante: breves y tardíos.

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Metiéndonos en harina, la primera jornada comenzó con un final, el de Cuello en el escenario MondoSonoro. Un concierto que dio paso a una de las, en opinión de este redactor, grandes actuaciones del día, Novedades Carminha. Desde los más pequeños (muchos niños y familias jóvenes entre el público) hasta los veteranos, pusieron a todo el mundo a bailar con los temas de sus último trabajo, Campeones del mundo, y algunos clásicos como el memorable Antigua pero moderna. Casi acto seguido (Trepat mediante), otro triunfo que apuntar en el haber del festival: Guadalupe Plata. El trío de Úbeda, simplísimo en su propuesta lírica y denso en la musical, demostraron (una vez más) que también son grupo de espacios abiertos. Gran concierto ofreció también la banda, otra, de Fernando Alfaro, Chucho. Aunque, confieso, no es un grupo que escuche habitualmente, supieron convencer(me) con una actuación sin fisuras y alguna que otra sorpresa como El detonador (de la banda sonora de Abre los ojos). Con el, en principio, plato fuerte de la noche, A place to bury strangers, pasó un poco lo contrario: las espectativas eran muchas y los americanos no estuvieron a la altura despachándose con un concierto más bien plano y sin chispa.

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El sábado comenzó para un servidor con Perro, singular grupo murciano que sorpredió con su primer disco (Tiene bacalao, tiene melodía), volvió a hacerlo con el segundo (Estudias, navajas) y ofreció en el Tomavistas una actuación de calibre que terminó con su gran hit, La reina de Inglaterra. Poco después tomaron el escenario los integrantes de Grupo de Expertos Solynieve. Liderados por J y Manu Ferrón, los granadinos, a los que acompañamos cada vez que visitan la capital, no ofrecieron su mejor concierto esta vez, ofreciendo un show mucho más reposado que en otras ocasiones. No obstante, la calidad de su repertorio es más que suficiente para sostener una actuación de festival. Mientras llegaba otro de los cabezas de cartel, tuvimos ocasión de escuchar a Siberian Wolves, sin duda una de las sorpresas más agradables. El dúo no dio un segundo de respiro en el segundo escenario con su propuesta más electrónica convirtiéndose en los perfectos teloneros de unos The Wedding Present que cumplieron sin alardes su papel. Los ingleses no defraudaron con el repertorio (sonó Interstate 5) pero lejos de ganar por KO, lo dejaron en una ajustada victoria a los puntos. Con el torrente sonoro de Triángulo de Amor Bizarro terminó nuestra segunda jornada en el festival.

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Para el domingo, día de entrada gratuita que llenó (aún más) de niños y familias el recinto madrileño, quedaban aún algunas citas ineludibles. La más importante (opinión personal) la de Luis Brea, músico madrileño del que empieza a extrañar la lentitud con la que escala posiciones en el panorama nacional dados los dos impresionantes discos con que cuenta en su haber, plagados de himnos pop-rock instantáneos de letras absolutamente brillantes y producción (sobre todo el segundo) cuidadísima que, sin embargo, no terminan de llegar a todo el público que uno esperaría. Conciertazo, no obtante, el de este grupo que lo entrega todo en cada actuación, ya sea en un festival o en la última sala del último pueblo. Antes actuó Tachenko. El veterano grupo zaragozano ya nos hizo sospechar que la tarde iba a ser grande con un directo potentísimo que, aunque consiguió despertar a todo el mundo de la siesta, tuvo que lidiar con un mal horario. Les acompañó, por cierto, Edu Baos, ahora miembro de León Benavente. Dos grandes actuaciones para poner puto y final a un pequeño gran festival que esperamos se consolide los próximo años en su nuevo y muy adecuado emplazamiento.

Podéis ver las fotografías del concierto en nuestro canal Youtube:

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