THE WATERBOYS

El eterno retorno de Mike Scott
La Riviera, Madrid 15 Septiembre 2022
Texto y fotos: Javi G. Espinosa

Volvían a visitarnos The Waterboys con motivo de la publicación hace pocos meses de su nuevo álbum, All Souls Hill, aunque en realidad vimos que más que un motivo ha sido casi una excusa para volver a la carretera, puesto que de las nueve canciones que conforman el disco sólo interpretaron una. Parece que Mike Scott prefiere seguir confiando en el viejo repertorio de la banda, si bien es cierto que incluyeron en la lista de temas unos cuantos de sus otros álbumes más recientes, como la enérgica Where the action is, que fue la elegida para abrir el concierto.

Con una sólida y potente formación de quinteto (Mike a la guitarra y voz, acompañado de bajo y batería y flanqueados por dos teclistas), The Waterboys ofrecieron un gran concierto, con momentos muy intensos en los que casi llegan a recordar a Neil Young y sus Crazy Horse. Scott nos demostró que no sólo es un compositor de gran talento y versatilidad con una voz muy personal y reconocible, sino que también es un fantástico guitarrista que se basta y se sobra para cargar él solo con el peso de todo el tinglado. Aunque hay que reconocer que también tiene un gran apoyo en directo con la presencia de Brother Paul a los teclados y los coros, quien en todo momento le secunda y refuerza con un gran sentido del humor y del espectáculo – como cuando se levantó y se colgó un teclado portátil para marcarse un solo al más puro estilo de los guitar heroes metaleros.

Casi dos horas de concierto, recuperando antiguos temas de sus primeras épocas junto a otros creados ya en este siglo, haciendo lecturas renovadas de clásicos como This is the Sea, o recuperando canciones como The Pan Within, esa pequeña joya que Mike sabe que aquí en España siempre es especialmente esperada y bien acogida (según su teoría, debido a su base rítmica de raíz rumbera). Y puestos a ser complacientes, nada mejor que halagar a la audiencia diciéndonos que el mejor público del mundo es el de España, y el mejor de España el de Madrid – y el mejor de Madrid, el de La Riviera, claro, ya que estábamos allí esta vez.

Perros viejos con suficientes tablas y recursos para levantar estadios pero que se sienten cómodos sobre cualquier escenario, siempre con un público fiel que les sigue y les respalda. Para cerrar el concierto se guardaban la imprescindible Fisherman’s Blues, y después de un breve respiro la no menos celebrada The Whole of the Moon les traía de vuelta a escena para rematar la noche con How Long Will I love You?, que sirvió como despedida, esta vez ya de verdad, hasta la próxima ocasión en que vuelvan a dejarse caer por aquí. Cosa que, siendo como somos el mejor público del mundo, seguramente será más pronto que tarde.

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