NICK LOWE & LOS STRAITJACKETS

El viejo Nick repasando sus clásicos en buena compañía
La Paqui, Madrid 4 Octubre 2022
Texto y fotos: Javi G. Espinosa

La insospechada pero muy bien avenida colaboración entre el flemático Nick Lowe y la exhuberancia de Los Straitjackets hace tiempo que dejó de ser algo anecdótico para consolidarse como una extraña pero efectiva coalición en que la banda aporta energía instrumental al músico británico mientras Nick asume el protagonismo escénico. Como testimonio quedan ya un puñado de grabaciones conjuntas y varias giras, como esta «Quality Rock & Roll Revue» que les ha traído de nuevo a nuestras tierras.

Salieron puntuales a escena, y el sonriente y afable Mr. Lowe nos dejó que claro que estaban encantados de volver a visitarnos, y que iban a tocar al menos tres o cuatro hits que esperaba que todos estuviéramos deseando escuchar, haciendo gala de ese sentido del humor británico que tanto le va a su aspecto de simpático profesor de Oxford o Cambridge. A veces al verle uno tiene la impresión de tener delante un cruce entre Roy Orbison y Kiko Veneno, si es que algo parecido fuera posible. Y el caso es que algo puede tener en común con ambos, como tener largas trayectorias y un buen número de composiciones que casi todo el mundo conoce, aunque a menudo ellos no sean tan conocidos como sus canciones.

El repertorio se articulaba alrededor de temas de las diferentes etapas de Nick Lowe, desde sus tiempos con Rockpile hasta sus más recientes discos en solitario, adaptadas al formato que le ha parecido más apropiado en cada caso para la banda que le acompaña. Eso sí, también hay espacio para que los norteamericanos tengan su momento de lucimiento: pasada la mitad del concierto, Nick nos dijo que se iba a ir un rato al camerino para… Bueno, para hacer lo que fuera, que ya se le ocurriría algo que hacer, mientras nos dejaba un rato con los cuatro enmascarados para que se despacharan a gusto un rato con su espectáculo, perfectamente disfrutable por sí solo. Momentos épicos con los tres guitarristas en el frente del escenario, y montando el pollo con uno de goma (el quinto Straitjacket, ya que también lucía su propia máscara, de la que fue finalmente despojado a traición) que sirvió hasta para hacer slide y que acabó literalmente volando, impulsado hasta algún remoto rincón del escenario. 

Volvió a hacer acto de presencia el señor Lowe, que había aprovechado el descanso hasta para cambiarse de camisa, afrontando la parte final del concierto con energías renovadas. Ya que la mayoría de las canciones eran más bien breves, ya había aclarado que no iba a andar entreteniéndose en presentarlas todas ni en pararse a disertar entre una y otra, para no aburrirnos ni alargar en demasía el devenir de la velada, pero a estas alturas pocas presentaciones hacían ya falta – al menos, para la práctica totalidad de los asistentes, rondando y superando como mínimo la cuarentena. Clásicos como «Cruel To Be Kind» o «What’s so funny about) Peace, Love and Understanding» están en el inconsciente de cualquiera que haya escuchado un poco de música a lo largo de su vida. Incluso «I Knew the Bride«, con la que se despidieron, y «When I Write the Book«, con la volvieron a escena para decir definitivamente adiós, son parte de la historia de la musica popular del siglo XX, aunque sean esa parte de la historia que se escribe en letra más pequeña o que está oculta entre páginas más gloriosas, pero que no por ello dejan de ser también brillantes y necesarias.

Un concierto memorable para quienes asistimos y comprobamos que, bien entrado en los setenta, Nick Lowe conserva la clase y la elegancia suficientes para seguir defendiendo en directo su extenso y meritorio legado. Esperemos que nos pueda hacer todavía unas cuantas visitas más, ya sea en solitario o acompañado como en esta ocasión. Siempre será usted bienvenido, Mr. Lowe.

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