THE BLACK CROWES

Alma, energía y sobriedad

18 de Octubre 2022 – Wizink Center, Madrid

Texto: Óscar Chaves

 

Por fin llegó a Madrid la gira de aniversario de uno de los álbumes emblemáticos de los 90: Shake your Money Maker, de los hermanos Robinson; o lo que es lo mismo: The Black Crowes. Ha sido una larga espera para los fanáticos de la banda que adquirieron -adquirimos- las entradas hace más de dos años. En perfecta sintonía con el deseo de sus seguidores, Chris y Rich parecen haber enterrado al fin el hacha de guerra, tras una larga temporada de desavenencias y una dolorosa ruptura de más de un lustro, mientras aún se recuerdan las amargas declaraciones que ambos se cruzaron en los medios de comunicación especializados. Sin perder la distancia mutua que siempre les ha caracterizado, la pareja de hermanos y la banda en su conjunto parece haber recuperado las vibraciones de antaño, si es que alguna vez las perdieron.

 

En este tramo del tour, los de Atlanta -ciudad que va camino de desbancar a Detroit como “Rock City” oficial- se han hecho acompañar de los neerlandeses DeWolff, que calentaron al público madrugador con su neopsicodelia cargada de soul y funk. Tras este breve aperitivo de casi tres cuartos de hora, con absoluta puntualidad, se encendió por fin la jukebox que presidía misteriosamente el escenario, y de ella surgieron los acordes del tema de Elmore James con el que los cuervos bautizaran su disco seminal. Finalizada esta banda sonora, los músicos abandonaron sus puestos en la barra de bar simulada en la esquina de las tablas para tomar instrumentos y posiciones, arrancando con los primeros acordes de Twice as Hard. Este clásico intempestivo sonó si cabe más pantanoso y denso que de costumbre, con Rich al frente desgranando su emblemático riff con un sonido que rozaba la perfección, y Chris saliendo a escena paraguas en mano, danzando cual zombie vestido de gala en el desfile de Mardi Gras.

 

 

A esta joya del rock sureño le siguieron el resto de temas del álbum, ejecutados uno detrás de otro con brevísimas interrupciones. Jealous Again fue el siguiente momento candente, junto al potente crescendo final de la balada Seeing Things -en la que sobresalió la interpretación de las coristas Mackenzie Adams y Leslie Grant- y al cover de Hard to Handle, de Otis Redding, que lleva tres décadas siendo, por derecho propio, un tema más de su repertorio. La guitarra acústica con afinación abierta de She Talks to Angels presagiaba otro emotivo momento que se confirmaba al escuchar la interpretación vocal de un Chris Robinson en estado de gracia, que sigue manteniendo impoluto su timbre vocal con reminiscencias de Robert Plant, y la ambigüedad y la energía escénica del mejor Jagger.

 

Con No Speak No Slave, de su segundo disco -recordemos, todo un número 1 en la lista Billboard 200- daba comienzo la segunda parte de la velada, en la que alternaron clásicos propios con algunas versiones, como el infeccioso groove de Papa Was a Rollin’ Stone de The Temptations. El fin de fiesta fue una vuelta a “The Southern Harmony & Musical Companion”, con dos cañonazos supremos que marcaron una progresión creciente: Thorn in my Pride y Sting Me, con las coristas brillando con luz propia y un incendiario solo de guitarra de Jackie Greene, que replicó con exquisito gusto los licks de Marc Ford. El himno Rocks Off, de los Stones, puso el punto final a un setlist perfecto cualitativa y cuantitativamente, que hizo patente la grandeza de los Cuervos Negros.

 

Allá por 1990, la revista Rolling Stone definió la música de The Black Crowes como “un petardo de fiesta guitarrera que marida el R&B sureño y el pavoneo del rock”. Nada añadiremos a esta afirmación que describe con exactitud el espectáculo ofrecido por esta querida banda, que conserva intacta su vigencia. Esperamos que dure muchos años y que muy pronto tengamos la oportunidad de disfrutar de ellos de nuevo.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.