JONATHAN RICHMAN STANLEY BRINKS

Jojo cuelga el no hay billetes y se lleva el publico en el bolsillo

La estrecha vinculacion entre Jonathan Richman y nuestro pais e idioma viene de largo, de decadas atras, si bien la razon de esta ultima gira es la presentacion de su nuevo disco A que venimos sino a caer editado por Munster y donde se recogen distintos temas de sus ultimos discos mayoritariamente en castellano pero tambien con escarceos en frances e italiano. Sea o no por la cercania que ocasiona esta practica habitual de la lengua de Cervantes el bueno de Jonathan tiene una legion de fieles que dejan sin papel sus conciertos. A ver, cuando digo fieles no empleo un termino casual, hablo de gente apasionada, extasiada, intensamente embelesada, capaces de gritarle Jojo te quiero y de que este interrumpa la cancion para decirle en un castellano mejor que el de Ansar Yo a ti tambien. El ex Herman Dune, Andrew, o lo que es lo mismo Stanley Brinks, dio un excelente concierto destapando un tarro de esencias que puede dar mucho de si. Sincera y excelente sensacion. Con un publico asi, rejuvenecido por una inusitada popularidad mediatica, el de Boston inicio el concierto casi en volandas, tan solo atado al suelo por su bateria de confianza, Tommy Larkins, y su guitarra acustica. El pasado sabado comenzo la cosa con No one was like Vermeer, ultima incursion en el terreno de las canciones sobre pintores que como sabemos le es tan grato a John, dentro de esas canciones tambien disfrutamos de uno de los clasicos del bardo. Pablo Picasso. El repertorio recogio los toques italianizantes presentes en las livianas In che mondo viviamo y Cosi veloce, los escarceos afrancesados de Les etoiles, la deliciosa suavidad de Springtime in New York, Her mystery o When we refuse to suffer, la jovialidad de You Can Have a Cell Phone y un nuevo tema, My affected Accent, que dejo un excelente sabor de boca. Buena parte del cancionero fue, era su proposito, en nuestro idioma. la exitosa Vampiresa mujer, Como el pan, Celestial o los alocado speeches en Take me to the plaza o Let her go into the darkness, con traducciones al frances y al hebreo para dejar a todo quisqui satisfecho. Un solicitadisimo bis, Maybe a walk home from Natick High School, y el publico pudo volver a fumar, peticion expresa del sr. Richman. Un tipo poco mas o menos vegano que no tiene telefono movil no puede caernos mal. Tuvimos, como no, ocasion de contemplar sus habituales y sincopados bailes para extasis de la grada, su rasgueo de guitarra, mas proximo que nunca a la rumba catalana, sus gestos, su intensidad, su sentido del humor, su precision a la hora de tocar la guitarra extrayendo cada nota con unos gestos de dolor como si le extrajeran una muela,Ya saben, mas grande que la vida. Desde luego nos quedamos en algo muy superficial y decididamente tonto si solo vemos la parte graciosa de toda esta historia. Ahi se quedaria el publico de Pablo Motos pero nosotros que le conocemos de antes ya sabemos que al menos 2 de sus ultimos discos. Her mystery not of high heels and eye shadow y Not so much to be loved as to love, son trabajos muy por encima de la media de su ya larga carrera y eso es mucho y de una calidad sobresaliente. Fue topicazo Jojo en estado puro. La misma historia, si, pero la historia que queriamos oir.

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