LOS COYOTES – FELA BORBONE

Victor Coyote, 52 anos, una cobra por corbata y sigue sin importarle si muere

La edición de un disco, tal como están las cosas, es motivo bien justificado de celebración, las razones por tanto eran dobles el pasado viernes.
Fela Borbone presentaba su nuevo Ep dentro de la comuna Alehop y lo hizo acompañado de su Mierdofón, el aparatejo basado en un Amstrad 128 k mejorado con todo tipo de aditamentos encontrados en su basura. Este ejercicio de reciclaje que tanto bien hace al planeta se completa con su guitarra con cuerpo de garrafa de aceite de girasol. Felón sobre el escenario dio todo de sí mismo, espumarajos, saltos y voces incluidos, el ex – Ulan Bator Trío desplegó todo su mal hacer (en el mejor sentido, claro) y su punk escatológico destrozando tímpanos y haciendo volar sus gafas de pasta.
A ver, no les diré que el concierto de Los Coyotes no fue un ejercicio de nostalgia porque les estaría mintiendo vilmente, pero evitar la autoparodia y el autohomenaje no les negaré que tiene su mérito y desde esta tribuna lo reconocemos.

La reunión tenía un porqué, la antología que Electro Harmonix ha hecho de todas las grabaciones punkabillys del grupo, esto es, de la primerísima experiencia musical coyotesca, antes de los derroteros latinos y de perder un público ya de por sí desorientado en aquella era de postizos y modernidad. El mentado disco sale sólo en diez pulgadas de vinilo y sólo por la primorosa presentación cortesía del Sr. Aparicio merecería la pena el dispendio.

La reunión juntó a Víctor Coyote a las guitarras y voz, Fernando Gilabert al contrabajo y al actual batería de Víctor, Carlos Mirat. El aforo multigeneracional y variado para una cita que se suponía irrepetible. El Sr. Aparicio saltó al escenario con camisa negra, pantalón oscuro con falda plisada de cuadros encima y boina calada; bajo la boina una buena mata de pelo postizo negro con mecha blanca, la dedicatoria al mencionado Bryan Gregory estuvo de hecho presente en la noche.

El repertorio rockoso pasó por Ella es tan extraña, No me fijé en ti (aún por recuperar), Aquel lugar, El rey del billar (2 maquetas rescatadas), Muévete, Encuentros con la patrulla costera, Trabajando en el verano y sus (digamos) éxitos más recordados Líos en el cine, Extraño corte de pelo y La estación fantasma, a todo ello se sumó una autoversión acelerada para la ocasión de su último disco hasta la fecha, Yo que creo en el diablo, y para cerrar la noche la versión cañí del Who do you love? de Bo Diddley, ¿A quién quieres tú?

Las canciones, sí, sencillas quizás, primerizas también, inocentes incluso pero siguen teniendo la misma fuerza que hace casi 30 años y técnicamente sólo han podido ganar con el tiempo.
El pasado viernes tuvimos la posibilidad de escuchar estos primeros capítulos desde hace mucho tiempo; trallazos que quizás oigamos por última vez, sabemos que en el fondo debería ser así.


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