LA BARBERiA DEL SUR

La Barberia del Sur se reune con familiares y amigos para inaugurar el ciclo Flamenco Universal

No volvieron para quedarse. Solo lo hicieron para gustarse junto a los mas allegados. El concierto del grupo madrileno que forman Enrique Heredia Negri y Juan Suarez Paquete no pasara la historia por su calidad y sirvio para reencontrarse con su publico tras varios años sin tocar juntos. Un homenaje intimista donde la Barberia estuvo arropada por el virtuosismo de los musicos Jerry Gonzalez y Jorge Pardo, esplendidos en sus notas, ademas de la voz de Antonio Carmona en un par de temas que cerraron la actuacion. Hasta dieciseis canciones formaron el repertorio elegido para una cita donde no falto el cante por bulerias, acompanado siempre por la guitarra de Paquete, la percusion de El Bandolero y Sabu y la descoordinacion sin falta de entrega de un par de bailarines. Tambien hubo versiones como La alegria de vivir, segun Negri siempre le ha acompanado, Dos gardenias o Lo bueno y lo malo, ademas de dos emotivos guinos al recuerdo. uno dedicado a la madre de Enrique Heredia, fallecida recientemente, al igual que para Antonio Vega al que tomaron prestado El sitio de mi recreo. El ambiente familiar en la platea hizo que de manera improvisada Antonio Carmona invitara a subir al escenario al hijo de Negri, que se sento a los pies del bateria, entre su padre y su padrino, para admirar los ultimos coletazos de un concierto con escasez de ensayos la prueba de sonido, que termino media hora antes del inicio del concierto, transcurrio entre los problemas de reverberacion en las pruebas de Enrique Heredia, buscar a los musicos entre bambalinas y situarlos despues para la puesta en escena pero salvado por el buen hacer de los que tienen cuna flamenca y muchos años profesion. Sin visos de que vayan a reaparecer en breve, -la Barberia seguira trabajando por separado-, siempre es un placer asistir al encuentro de una generacion que tiene en sus antepasados figuras de la talla de Agustin Castellon Sabicas, Porrina de Badajoz o Juan Habichuela. Eso si. aunque poco que ver con la ortodoxia de los citados, -salvo el poso que siempre queda-, el teatro de la plaza de Benavente fue una fiesta lirico-flamenca, no llego al jaleo, donde las revistas del corazon, -si hablan de ello-, informaran del postureo de algunos invitados, la presencia testimonial en un par de canciones de Quique San Francisco que prefirio salir a tomarse una cerveza en un bar junto a los cines Ideal, la inquietante presencia en butacas de Los Chunguitos o la inagotable tonteria de Marlene Morreau que paso por el fotocol comiendo y dejando ver el envoltorio, quiza satisfaciendo un bolo publicitario para la marca que da nombre al teatro madrileno.

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