THE RAVEONETTES – THE BLACK BOX REVELATION

Terciopelo azul

Debe ser porque la Filmoteca empezaba un ciclo de David Lynch esta semana que el director norteamericano no ha dejado de rondarme la cabeza. De hecho, cuando acudia a la sala me preguntaba a cual de los conciertos de ese dia hubiese ido el, si al de la oscuridad explicita de Sunn O en Caracol o a Heineken a escuchar ese sonido fifties distorsionado de Raveonettes que tantas concomitancias tiene con la musica de sus peliculas y sus discos. Hata los teloneros, The black box revelation podrian encerrar en su nombre una alusion, no se consciente o no, a una pelicula de Lynch, Mullholand Drive. Su musica, sin embargo, no figuraria en el mismo imaginario. Con un rock a medio camino entre el garage y el stoner, el duo engancha de primeras a base de riffs contundentes pero, al poco, acaban resultando cansinos, especialmente si a su pose de escupitajos le sumamos los punteos interminables al filo del escenario. Con bastante retraso y prueba de sonido, micro por micro, incluida, aparecieron Raveonettes. En tan solo cinco segundos, las protestas y silbidos de un publico numerosisimo y heterogeneo, aunque ubicado mayoritariamente alrededor de la veintena, desaparecian a favor de una entrega total y fervorosa. El sonido, en cualquier caso, deficiente en los primeras temas, si bien mejoro notablemente a partir de Lust, no acabo de arreglarse en toda la noche por culpa de un nivel de graves del bajo desmadrado. Dejando esto de lado, los daneses se esforzaron por dejar claro que su directo no es tan malo como dicen algunas malas lenguas. hubo tiempo para repasar su discografia casi por completo, para que Foo tocase la bateria, para un Break Up Girls casi a capella con panderetas y final sonico o para que Wagner se marcase una androgina version solista de Little animal a la que ella respondia en una suerte de extrano dialogo con Oh, I buried you today, en lo que fueron los momentos mas lynchianos de la noche. Una velada, pues, bastante digna, de equilibrios entre el ruido y la melodia, entre el sonido Spector y el de Jesus Mary Chain en una balanza que parece que, en el estudio, cada vez se inclina mas por el pop mientras que sobre las tablas sigue preservando ese espiritu noise que tan bien les funciona. Eso si, la mayoria del publico no tiene dudas sobre por que lado decantarse. la mas celebrada, con diferencia, fue la mediocre y facilona Last dance, con un estribillo que parece interceptado de cualquier radoformula. Esperemos que no sigan por ahi. No creo que Lynch la usase en ninguna pelicula, aunque despues de celebrar tanto a Au Revoir Simone, todo es posible. Y, que conste, que no hablo de calidad sino de tonos.

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