GUITART

Nacho Prieto no deja de sorprendernos.

Si el viernes había en Madrid varias ofertas musicales parecidas, el sábado no podía ser menos y se juntaban al menos tres conciertos a los que ir. Al final fueron varios los motivos que me hicieron decantarme por ir al de Guitart. Uno de ellos, el volver a la sala Julia Rock, en los bajos de Opañel, ya que a pesar de su reducido aforo, me parece muy agradable, decorada con buen gusto y con una animada oferta y propuesta de conciertos allí programados. Otro motivo fue la inmejorable compañía con la que nos acercamos a este concierto con un nutrido grupo de amigos de los buenos.  En tercer lugar que los conciertos de versiones, a mí siempre me parecen muy agradecidos y atractivos. Y por si no fueran ya suficientes razones, no me perdería otra oportunidad de disfrutar en directo, del que creo que es ahora mismo el cantante más completo en todas las facetas de frontman que tenemos en este momento. Como adelanto en el titular, estoy hablando del Gran Ignacio Prieto.

Hay que decir que en este concierto, el sonido de la sala tuvo ciertos problemillas con el altavoz izquierdo. Pero nada grave que pudiera empañar la gran actuación que se hicieron los chicos de Guitart. La banda está formada por Ignacio a la voz (y guitarra acústica en contados temas), Pablo Padilla a la guitarra, Paco Bastante al bajo y Mario Carrión a la batería.

Tanto Paco como Mario, estuvieron francamente bien, con una base rítmica muy sólida y compenetrada y tocando de maravilla. Pero que me perdonen mi siguiente comentario. En esta banda los que más lucen (al menos en este concierto), son Ignacio y Pablo. Hay que decir que el repertorio fue de lo más variado, dentro del Hard Rock, y del Pop Rock, saliéndose en algunos momentos de los esquemas establecidos, incluyendo entre sus versiones, cosas tan variadas como Bon Jovi, Jimmy Hendrix, Rolling Stones, o incluso U2 o los Beatles, pasando por Steppenwolf, ZZ Top, Ac/Dc o Le Zeppelin. Pablo es una maravilla de guitarrista, que toca con una elegancia enorme, clavando cualquiera de los temas, en todas sus notas, pero añadiendo siempre un toque personal. Me gustó muchísimo este guitarrista al que no conocía y que me dejó alucinado por la manera tan aparentemente fácil de tocar, pero con unos movimientos de dedos dignos de un virtuoso de las seis cuerdas.

Pero el que merece mención aparte en este texto, sin duda es Ignacio Prieto. Le he visto muchísimas veces actuar, en muchas bandas a cada cual más distinta, haciendo colaboraciones o versiones. Pero no deja de sorprenderme. En el concierto del otro día, me descubrió que su capacidad vocal va mucho más allá, sacando registros impresionantes en cualquier tesitura, que no le conocía aún. El arranque grave del concierto al más puro estilo Billy Gibbons, me dejó boquiabierto del todo. Y por si fuera poco su manera de cantar, su presencia en el escenario y su desenvoltura sobre el mismo, hace que irremediablemente, todas las atenciones recaigan sobre él, eclipsando en muchos momentos a sus compañeros de escenario. Absolutamente radiante en el concierto del pasado sábado y eso que se subió con fiebre al escenario. Impresionante Ignacio.

Un buen repaso a grandes clásicos de diferentes épocas, un concierto muy bueno y agradable, con momentos mágicos como ese “Purple Haze” de Hendrix o el “Rock´n´Roll” de Zeppelin, y sorprendentes ese “Brown sugar” de los Rolling o el “Dani California” de los Red Hot Chilli Peppers.

Gran noche entre buenos colegas y con unos músicos realmente buenos y entregados.

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