ENTREVISTAMOS A MARTA RUIZ DE SEX MUSEUM

El mejor momento cómo grupo

Sex Museum acaban de publicar nuevo trabajo, “Big City Lies” (Tritone Records, 2014), y están inmersos en la gira de presentación, demostrando que se encuentran en plena forma y que su vuelta a las raíces en la anterior gira – “Back to the Fuzz”, donde repasaban sus primeros discos – les ha sentado estupendamente y les ha servido para renovarse, oxigenarse y mirar al frente con las ideas más claras que nunca. Quedamos en un café de Malasaña para refugiarnos de la calurosa tarde y charlamos sin prisas y sin guión, de todo esto y de muchas cosas más, con Marta Ruiz, teclista y compositora de la carismática banda madrileña desde sus comienzos, hace ya casi treinta años.

El disco tiene mucha fuerza, pero además mantiene una unidad; es más compacto, más conceptual que los anteriores, ¿estaba pensado para ser así?

Sí, es como todo un bloque, una propuesta que parte de una inspiración, de volver a buscar a las canciones una motivación, una idea global en un momento concreto. No eran canciones desperdigadas sino que hemos dicho: ahora es el momento de hacer un disco. Y ponerse a ello. La verdad es que estamos todos muy contentos cuando lo acabamos. Y ahora en directo ya estamos en la fase de darles otro enfoque…

Irles dando a cada una la vidilla que van pidiendo…

Claro, pero cómo fue todo el proceso nos gustó mucho a todos: cómo buscar una idea original, no darle muchas vueltas, tampoco querer copiar nada sino mirarnos a nosotros, a nuestras sensaciones.

Sí, porque a pesar de la variedad estilística en las canciones y los discos, vosotros al final siempre sonáis a vosotros, siempre hay un nexo común en todo lo que hacéis.

Sí, y en este caso nos ayudó estar activos con la gira de “Back to the Fuzz”, muy cercanos y muy unidos como grupo. Porque hay veces que cada miembro del grupo puede estar en una onda diferente o liado con otras cosas, y entonces lo fuerzas. En el anterior disco fue más complicado, quedábamos para ensayar pero no estábamos tocando en vivo realmente cuando hicimos “Again and Again” (2011), nos juntábamos pero cada uno venía de su palo, uno tiraba para un lado, otro para otro, unos oían una música y otros otra, todos queríamos hacer canciones… Este disco ha sido más como un golpe de estado de Sex Museum, Fernando y yo dijimos: vamos a retomar esto ahora que estamos calientes, que sabemos leer en lo que estamos y cuál es la mala hostia del grupo, y vamos a hacerlo. Y ha quedado muy bien. Aunque cuando haces canciones, una vez que las has hecho como que ya no sabes juzgarlas tú, ya has dado todo…

Yo creo que vuestra carrera es un poco como una espiral, avanzando siempre pero nunca en una sola dirección, abarcando nuevos campos sin perder nunca vuestras referencias…

Es que somos muy amantes de la música, somos fans antes que músicos… Además no somos los típicos músicos-intérpretes, somos muy artistas a la hora del concepto general, lo vivimos, queremos expresar ideas, queremos expresar el momento social. Somos permeables a lo que pasa en el mundo, no es lo mismo vivir ahora que vivir en los 80 o en los 90, hay que vivir en cada época. Son espirales, pero cuando llevas treinta años tú eres un exponente de lo que está pasando y asumes riesgos. Sí, vamos como en espirales porque nunca nos vamos muy lejos…

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No hay que perder las referencias…

Claro, esa raíz de mods, de pandilla que tuvimos un poco como base los tres [Marta, Fernando y Miguel, los miembros permanentes en la banda] siempre la hemos tenido, y ha habido veces a lo mejor en los 2000 que nos hemos ido a un rollo súper experimental o mucho más abierto pero al final hemos vuelto, o sea que sí, es como una espiral. Tenemos claro de qué familia venimos. A veces te metes en un rollo súper heavy, que nunca hemos tenido nada que ver con eso, o con el rollo punk que siempre hemos entendido como una actitud… A veces hablas con gente más joven que te dicen: “esto no es punk” pero para mí está más en lo que dices que en cómo lo dices.

Por ejemplo, el título del disco – que además suena muy bien: “Big City Lies” ¿Quién tuvo la idea?

Se le ocurrió a Fernando, un poco tiene que ver con que queríamos que fuese algo urbano, y en esta época tan… Nosotros somos muy quejicas y cuestionamos mucho todo, pero tampoco queríamos hacer canción protesta ni nada de eso, aunque siempre buscas un poco la metáfora o ese punto de darle una imagen, siempre hemos hecho eso. Es lo que hicimos con el diseñador de la portada, en este caso un pintor, Pedro Poyatos. Buscábamos algo así, un poco tipo “Metrópolis”.

¿Ya sabíais quién iba a hacer la portada antes de tener el título del disco?

No, eso fue un poco jaleo porque lo íbamos a hacer con Álvaro (The Fly Factory), con el que habíamos trabajado últimamente, pero no nos entendía la idea y nosotros no nos sabíamos expresar… Es algo muy difícil explicar una idea cuando el disco todavía no lo has grabado ni tienes un título. Tienes que pillar alguna conexión, y yo había descubierto a Pedro Poyatos en internet y la verdad es que me había gustado mucho lo que hacía, y me apetecía ese rollo tan colorista, tan arte

La verdad es que mola mucho, y rompe además con vuestras portadas anteriores

Si, era salirnos un poco del diseño y meternos más en el arte bruto. Lo nuestro es arte, y esta portada en si misma ya es arte – y cómo se lo ha currado: el CD es diferente al vinilo… En fin, ha hecho lo que le ha dado la gana, y nos ha gustado mucho, la verdad. Es una cosa nueva, siempre hemos dado mucha importancia a la parte artística, y no nos gusta repetirnos. Tampoco tenemos muchas portadas de fotos. Nos gusta tirar de otros artistas y somos bastante fans de las artes plásticas, y mola dar la oportunidad a otra gente, aportar lo poco que podamos de promoción a un artista. Y está bien no hacerlo siempre con los mismos, vamos cambiando constantemente.

Desde luego, y también es importante que cuando haces un disco no sólo te preocupes de llenarlo con canciones…

Además nosotros no somos un grupo de funcionarios que tengamos alguien que nos diga “oye, tenéis que hacer un disco para tal fecha”. Con Locomotive quizás si estábamos en una dinámica de cada tantos años sacar un disco, pero ahora estamos totalmente libres. Hay gente que nos ha dado por imposibles y ha dicho que ya estábamos mayores hace diez años y de todo, y si seguimos es porque hay de verdad un motor en el grupo, y ganas de seguir porque es algo que merece la pena y te da vida. Fernando siempre ha dicho que nos ve como unos Grateful Dead, ¿sabes?…

on the road para toda la vida

Al principio no le dábamos tanta importancia – porque hay épocas en las que a lo mejor hay música más original, o más rockera, o más electrónica, o más acústica, y otras que todo es más bien un producto y entonces nos sale más la inspiración, porque te identificas más con que tienes que aportar algo nuevo en tu camino, que el mundo no es sólo como nos lo venden: hay más voces, más colores, hay más formas de sentir.

Está bien que tengáis esa inquietud, porque yo creo que la mayoría de los que os seguimos, lo seguiríamos haciendo aunque no publicaseis material nuevo…

¡Joder, pero eso sería muy duro!

Lógicamente, vosotros necesitáis seguir sacando cosas nuevas

Sí, porque eso sería convertirnos en caspa, nosotros creo que nunca vamos a llegar a eso.

No tenéis edad para convertiros ya en los Rolling Stones. A lo mejor dentro de otros treinta años…

No creo. A ver, en España es muy limitada la música. A estas alturas, yo lo tengo claro. Y en Europa también, y en el mundo también. Y es muy difícil siendo español y haciendo música, lo tenemos muy complicado. Estamos en la cola. Es como hablar de Turquía o hablar de Grecia, de cara al mundo, a la hora de exportar. Si no somos capaces de exportar aceite de oliva y nos lo compran para venderlo los italianos o los ingleses,¡ y ya no es español!, cuando es algo de necesidad y somos los mejores; pues en música, tú imagínate quien nos hace caso. De vez en cuando llega alguien, un australiano a lo mejor, y nos dice “sois una leyenda” o cosas así, pero nosotros tampoco somos ambiciosos… Hombre, somos muy ambiciosos en cuanto a que lo que hacemos lo queremos hacer muy bien, pero nunca copiando. Yo quiero tocar, quiero ser una artista.

Hay una ambición artística, no una ambición material

Claro. Si a Fernando le gusta un estilo de guitarra de una época, va y busca esos cacharros y se los compra o hace lo que sea. Miguel, aunque le hayan puesto a parir mil veces, sigue desarrollando su estilo, porque es verdad que cada vez hay menos cantantes de ese tipo. Son modas, y a veces estás bien visto y a veces no, pero ya en eso sí que somos maestros: en que nos da igual. A mí incluso me gusta más eso: de repente ya no se lleva la minifalda, pues ¡qué bien! Ya te la puedes poner.

Mola conservar ese espíritu…

Los que nacimos en los 60 en general somos muy consumistas, nos gusta la pasta; nosotros somos de finales, pero eso se mama. Nosotros en cambio somos más idealistas, todo ese rollo de la era de Acuario… Somos más utópicos, y también más salvajes. Es una visión más libre de la vida.

También os pilló la época del cambio, y pudisteis hacer cosas que otras generaciones anteriores hubiesen querido hacer, o cosas parecidas, pero no tuvieron esa oportunidad

Sí, hay gente de unas generaciones por encima que también han hecho muchos cambios, muchas cosas que han ayudado a cambiar todo.

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Fueron haciendo cosas que facilitaron lo que vino después

Claro. A nosotros en los 80 nos tocó mucha violencia en la calle, yo era muy pequeña, tenía catorce años cuando iba a Rockola… Lo que pasa es que podía ir a un concierto. Es una diferencia, es una generación que con catorce años has visto un concierto que has flipado y que te ha revuelto, eso ya no lo vamos a recuperar en muchas generaciones.

Eso es una pena. Fuera de Madrid puedes ver a chavales de diez o doce años en los conciertos, ¿y en Madrid por qué no? Es increíble

Ya. En Madrid no, porque… ¿cuántos años llevamos ya? Ni lo comento…

Y afortunadamente, hay chavales que en su casa lo tienen presente y lo van mamando…

Es muy difícil mamarlo, porque aunque un padre le ponga a su hijo lo que sea, él es contemporáneo de su época. Los nacidos en los 90 yo creo que sí, que ahí va a haber un retomar ciertas cosas… Por ejemplo, con lo de Podemos, independientemente de lo que sea el partido político, las franjas que les han votado han sido los nacidos en los 50 y los 60, que era la gente que no votaba, y los nacidos en los 90. Entonces dices: bueno, con lo que estamos viviendo en los últimos años igual hay esperanza en los 90, y no lo digo porque Podemos sea lo que sea, sino porque hay un cambio. Ahora ha tocado toda la época de internet. Internet tiene que traer cosas buenas, está claro, porque de repente ves el mundo no sólo por la tele que tienes en tu casa sino que te llega muchísima información, en todos los idiomas…

…y es muy difícil ponerle puertas, aunque van tratando de cercarlo por donde pueden

También se crean círculos cerrados, hay gente que se mete en un círculo y es como todo: te crees que eres muy libre pero acabas esclavizado por eso mismo.

Eres muy libre dentro de las condiciones que te ponen y el espacio que te dejan…

…y el que tú te has buscado, en el que tú te sientes cómodo. No buscas más horizontes, estás a gusto ahí, y ya está.

Volviendo al disco, llama la atención que esta vez haya no uno sino dos temas en castellano

¡Hemos batido todo un record! ¿Qué ha pasado? (risas)

¿A quién se le mete la idea en la cabeza?

Pues eso fue Fernando, que como es productor y trabaja con muchos grupos, pues un poco eso que te decía: lo de ser español, es un poco esa espinita de que si cantando en inglés tampoco llegamos más allá, y los grupos que hacen rock en español siempre son los mismos, dos o tres que están ahí… ¿Y por qué Miguel no puede cantar en castellano? A él le da rabia que quizá el mismo cerró esa puerta, porque cuando empezamos las primeras canciones eran en castellano, lo que pasa es que no nos gustó y dijimos: pues en inglés. Pero claro, han pasado treinta años y Miguel puede cantar perfectamente en castellano. También nos acomodamos a componer así, y también por el oído: la música que oyes es en inglés sobre todo; pero luego oyes un grupo mejicano y te gusta oírlo en mejicano. Entonces nos apetecía un poco hacerlo con lo nuestro, aunque musicalmente no tenga nada que ver con cualquier grupo que cante en castellano, pero darle ese toque, que resulta más exótico casi que cualquier otra cosa, aunque es lo más sencillo. Había que hacerlo, también por romper barreras. Nos hacemos mayores y nos quitamos tabúes, digamos.

Os hacéis mayores, pero yo escucho “Odio” cerrando este disco y casi parece que estoy escuchando el “Fuzz Face” (1987). El sonido puede estar más currado ahora, pero con ese rollo de ardor punk adolescente

Sí, que todavía nos late… La mala hostia. Además cantando Fernando y Miguel.

O “Judee Sill”, que ha quedado muy bonita. Además, sobre un personaje bastante oscuro, poco conocido…

Nos hizo la letra Carlos, el hermano de Fernando y Miguel, el poeta. Es que este disco tiene muchas cosas nuevas, y sin pensarlo ni proponérnoslo…

…que es a veces como mejor salen las cosas, sin hacer grandes planes

Sí, porque te metes. Estás ahí metido y quieres hacerlo bien, y te gusta lo que hay. Lo de trabajar con Carlos, la letra al principio hubo que ver como encajaba rítmicamente, pero Miguel lo hizo muy bien. Fernando también hizo como un camino entre Carlos y Miguel para dirigir cómo tenía que ir, y la letra se la dio el día de grabar casi. Hizo unas pruebas, las escuchó, y a la siguiente vez casi estaba, en un par de días.

…para que no le diera más vueltas de la cuenta

Sí, porque es verdad que cuando ya sabes bastante es muy fácil perderte en el arreglo y hacer algo muy barroco, recargado… Queríamos esa frescura de cuando hay dificultad, esa primera vez que sale bien. Y lo hizo así.

O sea que Fernando tenía claro que Miguel podía hacerlo y así fue, sólo quería evitar que se perdiera la frescura al buscarle mucho las vueltas…

Claro. Si se la da antes puedes llevarla a tantos lados que te crea inseguridades, porque a Miguel le puede pasar que es capaz de cantar una canción de diez formas diferentes, porque tiene su registro pero en realidad tiene muchos más por explorar, y entonces le salen. Pero la historia es el espíritu de la canción, el rollo que se le quiere dar.

Quizás los demás intuís lo que podría hacer, aunque el mismo no lo sepa aún

Claro, y como componemos nosotros, pues somos un poco los que le dirigimos hacia donde queremos que vaya. A Miguel le encanta el soul, por ejemplo, y le da su toque a Sex Museum, pero nosotros no queremos hacer soul.

Pues sí, porque en algunas canciones más tranquilitas tiene esa presencia y esa elegancia, que fácilmente te le imaginas con una levita y una gran orquesta detrás haciendo standards.

Sí, podría hacerlo. Yo le digo que me le imagino al final en teatro musical, haciendo de La Bestia o cosas así…

Pues sí, quién sabe… Además, Miguel es de los tipos que se transforma totalmente al subirse a un escenario. Tiene una fuerza y una energía terribles. Un día hablándolo con él me decía que a él mismo le sorprende verse luego en las fotos o los vídeos, que le parece como si fuese alguien realmente grande – y le dije que cuando yo le veo sobre un escenario, no encuentro tanta diferencia entre él y, digamos, Iggy Pop, por ejemplo… En esos momentos para mi es tan grande como cualquiera con quien se le pueda comparar

Es que lo es. Es verdad, y yo que hago casi todos los posters que ponemos en internet, suelo basarme en alguna foto y casi siempre la fuerza es Miguel. Busco aunque sea un flequillo, alguna cosa, porque tiene mucha presencia.

A ti siempre te ha gustado la creación visual, la imagen, la edición de vídeo… Y el segundo video clip de este disco (“Lost in blue”) te lo has currado tú solita

Yo soy autodidacta en todo, me pongo y no necesito que me enseñen nada. Me pongo ahí, y la cago, y hago lo que sea, pero la historia es expresarme. Tengo una idea y le doy vueltas, y a base de hacerlo pues aprendes, poco a poco. He hecho música para cortos también, me gusta ver las cosas desde todos los lados, y he visto la magia que tiene la música con las imágenes. Meterla es más difícil porque tienes que hacer que coincidan, pero hay un ritmo, entonces luego poco a poco me he metido a la inversa, que me parece más fácil: a la música meterle imágenes a un ritmo, a saco, y me encanta.

Ya, te puede guiar la música, te dirige un poco más

Claro, he visto las dos cosas: cómo la música le da el espíritu a unas imágenes, pero luego también cómo las imágenes le dan muchísima fuerza a la música, entonces es algo que me gusta mucho. Yo soy aprendiz de todo…

Y ahora seguís de gira, presentando el disco por toda España en principio todo el verano, pero ¿tenéis algún plan para salir fuera? Porque el disco se ha licenciado para publicarlo en bastantes países, ¿no?

Sí… Pero a ver, la cosa es muy complicada. Es lo que te digo: yo estoy un poco desencantada, dentro de que soy positiva, y me encantaría que nos llamaran para ir a algunos festivales, pero tampoco tenemos a alguien que nos lo mueva, y es un poco difícil. Y es difícil también dentro del grupo, porque los viajes suponen también sacar a todo el mundo un poco de su vida… Pero igual que [con Los Coronas] se han ido a Australia podríamos volver a Europa otra vez. Antes íbamos todos los años, hemos ido mil veces a todas partes – menos a Inglaterra, y a Suecia tampoco. Pero las últimas veces alguno ya quería estar en casa y tal… A mí me encantaría ir a algún festival, en plan bien, que yo creo que podríamos hacerlo. Pero cada época es una época, y es como aquí, que tampoco hacemos muchos festivales porque ahora todo es tan mayoritario, o tan indie, todo tan masivo, que nosotros ya somos como súper alternativos.

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Sí es verdad que parece que siempre son los mismos…

Todos los años están ahí, y claro, nosotros nos quedamos fuera… Pero bueno, que da igual. Es lo que te digo: después de treinta años eso ya lo hemos vivido, lo puedes recuperar o no, nos podemos separar o no, o podemos… Quién sabe lo que pasará. Nosotros tenemos seguros los conciertos que damos en el circuito de salas, que siempre lo hemos hecho y apostamos por ello. Ahora tenemos también bastantes bolos en fiestas, pero festivales poca cosa este año.

Pero bueno, donde vais yendo la gente os sigue recibiendo como siempre

Sí, eso muy bien siempre.

Aquí, en la presentación en Madrid si no recuerdo mal tocasteis en vivo el disco entero…

Sí, todo, entero…

No es algo que se vea a menudo, pero todas las canciones encajaban muy bien. Lo malo es que costará sacrificar algunas para no alargar demasiado, aunque eso también es bonito, es un reto

Claro, cuando empezamos es un poco como: con lo bien que funciona esto ahora… Pero eso te pasa en cada época. Cuando estábamos con el “Fly by night” (2004), con las dos baterías y un pedazo de repertorio, y tienes que pasar al siguiente disco, y empiezas y vuelves. Pero eso no es ningún problema, y yo creo que la gente lo agradece también, porque estar siempre con lo mismo… Nosotros no vamos a ser un grupo de quedar a ensayar para pasar la tarde, tocar un repertorio y vivir del cuento.  Mientras estemos será porque tenemos algo que aportar, independientemente de que podamos hacer cosas como el “Back to the Fuzz”, que yo por ejemplo nunca lo hubiera pensado, me hubiera parecido como vivir del cuento, pero nos vino genial y es algo que nos estaba esperando, ¿sabes? Igual lo podemos hacer también con el “Sparks” (1994), que han pasado ya veinte años. Cuando llevas tantos años… Es como si te dicen: vienen los Who y hacen la gira de “Magic Bus”. Y dices: ¡Joder, qué guay! Yo quiero estar ahí.

Sí, por un lado a lo mejor dices “la gente lo hace, pero ¿por qué voy a tenerlo que hacer yo?” y por otro piensas “igual no estaría mal hacer esto…”. No por sistema, pero si pega…

Sí, eso es. Tendemos a desprejuiciarnos.

¡Igual un día os da por grabar un acústico! Que ya habéis hecho algún concierto así, y no salió mal la experiencia

Funcionó, sí… Pero es eso, que ya tenemos otro nivel, nos desprejuiciamos, hemos pasado por muchos proyectos y muchas incertidumbres. Estamos contentos con el grupo como somos, y podemos hacer lo que queramos. Eso siempre lo hemos tenido de base, no vamos a esperar que la gente nos dé el visto bueno a lo que queremos hacer. Este es de los pocos discos que todo el mundo nos dice que le gusta, normalmente siempre es como: “me gustaba más el otro”, o “pues acabo de pillar ahora el anterior y me gusta mucho”, pero tampoco nos importa.

La verdad es que, a pesar de todo y a vuestro aire, seguís en la brecha – y yo creo que seguiréis así por mucho tiempo…

No lo sé, porque tampoco es una cuestión de estar ahí otros cuarenta años, o cincuenta, o diez. Igual un día encuentras otra alternativa que te gusta más.

Tú siempre te has interesado por la música electrónica experimental, incluso junto a tu hija Tábata, antes de que formase Fuckaine

Sí, siempre he hecho algo de eso, también hice Poliéster, otro grupo con el que tocamos en vivo y todo, o también Electrolux, y otra cosas. Pero bueno, es difícil. Y más una mujer. Es complicado…

Parece increíble pensar que todavía tengamos que estar hablando en estos términos, pero lo peor es que además tienes toda la razón, sigue haciendo falta discriminar en positivo para abrir muchos ojos

Es que es verdad, de alguno de aquellos grupos que hice sólo salió una canción en un recopilatorio que era “de mujeres”, y yo dije que qué era eso, que si todas éramos igual de buenas como para juntarnos en un mismo disco, o que si sólo se podía grabar un disco entonces que lo hiciese la mejor.

…cuando hay muchas mujeres que en vuestro campo no tenéis nada que envidiar a cualquier tío – por ejemplo, con todos mis respetos a los teclistas de este país, en rock Ana Curra y tú podéis estar por encima de cualquiera

Lo mismo, y también hay bajistas muy buenas, por ejemplo. Pero es complicado. Yo por lo menos, como estoy en un grupo mixto, soy una cosa rara, pero bueno…  Ahora, hacerlo tú en solitario es muy complicado.

Ya que estamos en ello, como mujer del grupo, ¿te toca alguna vez hacer de madre y llamar al orden a los chicos?

No, tienes que estar pendiente de ciertas cosas pero eso es también según el carácter de cada uno más que nada. Siempre hay quien tiene que estar más pendiente del grupo. Miguel por ejemplo, como es el que lleva la furgo también nos dice “tenéis que estar aquí a tal hora”, pero cada uno tiene sus cosas. Como Loza, que puede ir todo el viaje sin decir nada y luego llega, toca, y se va de marcha hasta las mil, a su aire, libre como el viento…

…pero siempre responden

Sí, claro, al final todos respondemos.

Está claro, porque lleváis muchos años ya con la misma formación, y no es fácil convivir tanto tiempo

Loza lleva desde el “Sonic” (2000), que lo grabó Kiki y luego nos dejó y se fue con Def Con Dos. Y Javi Vacas desde 2004 o así…

O sea que os entendéis bien…

Sí, es una buena formación. Son muy buenos, y es una suerte que quieran estar con nosotros y formar parte de la familia. Nos han ayudado a crecer, y están ahí. La verdad es que la historia de un grupo es muy compleja, porque ni fichas ni hay obligaciones pero hay compromiso. Entonces, ahora es una época que está muy bien porque el compromiso que hay lo llevamos todos con alegría, y en otras épocas ha habido quien ha tenido otras ambiciones, o estaba en un entorno en que ve como funcionan otros grupos y se ha querido ir… Hay músicos que tienen vocación de músicos pero no de una aventura musical romántica como la nuestra, que sólo quieren dar conciertos y olvidarse de todo lo demás, o ser músico de estudio o mercenario… En la banda ha habido de todo, pero nosotros siempre hemos tenido muy buenos músicos.

Os gustan más las cosas complicadas, no la vida fácil…

Eso es, porque nosotros somos nuestros propios jefes pero queremos hacer algo que nos guste durante todo el proceso creativo. A mí nunca me han gustado las jam sessions, por ejemplo, ni hacer versiones ni nada de eso. Me gusta hacer música, en el sentido más amplio.

Crear, más que recrear

Sí, yo no me considero intérprete, soy organista porque yo soy así y me expreso así, no porque quiera copiar a Jon Lord o a no sé quién… Es la interpretación de una persona como soy yo con un instrumento eléctrico haciendo música para levantar a los muertos.

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