SEX MUSEUM – Big City Lies

Marca de la casa

Una vez más, Sex Museum se han marcado otra obra marca de la casa, o lo que es lo mismo: han dado una vuelta de rosca más a su ya característico sonido, experimentando con elementos nuevos a la vez que refrescan el espíritu garagero y la energía juvenil que nunca perdieron. Eso es “Big City Lies”: otro paso adelante en la evolución de estos músicos. Once temas, poco más de cuarenta minutos, son suficientes para demostrar que la banda sigue en una forma envidiable tras casi treinta años de carrera, que se dice pronto…

El disco arranca – literalmente, casi despega – con las ráfagas de distorsión guitarrera de Fernando poniendo en marcha el motor de la banda, que empieza ya sonando a pleno rendimiento en cuanto a intensidad y crudeza desde el primer tema, la oscura y densa “Lost in blue” – con un alucinante videoclip en sintonía. Van derivando hacia ambientes más melódicos y con mayor protagonismo del órgano de Marta en “Circles in the salt” (el primer single extraído del álbum), una composición más en la línea de sus últimos trabajos a la que los coros finales aportan cierto tono épico. “La californiana” va un poco más allá en cuanto a velocidad y ritmo, con unas brillantes armonías instrumentales y una urgencia que invitan al baile.

En “Judee Sill” sorprenden no sólo por su letra en castellano, algo infrecuente en los discos de Sex Museum, sino también por rememorar a la cantante de ese nombre, una figura poco conocida con una carrera irregular y una vida personal realmente tormentosa. El resultado es un tema emotivo y hasta pegadizo, que también podría encajar en sus discos anteriores. Y en “Huesos de santo” la cosa va por derroteros que bien podrían encajar en algún proyecto paralelo de los miembros de la banda. En fin, no deja de ser algo comprensible y natural: cuando se reparten las energías en diferentes aventuras musicales todo se pega, pero es además una buena prueba de que las canciones se pueden llevar a diferentes terrenos sin que pierdan su personalidad.

Rápidamente recobramos la onda del rock vibrante al son de un furioso redoble de tambor, cortesía del imparable Loza, que lanza así la contundente “Holy shit”, con una melodía de fondo un tanto familiar a la que la voz de Miguel pone el inconfundible sello del grupo mientras los teclados van conduciendo los cambios de ritmo. “Motherboard” es otro de esos trallazos de adrenalina a las que la banda nos tiene acostumbrados, tirando hacia el punkmás visceral aunque con hueco para un interludio protagonizado por el órgano que permite un respiro antes de la embestida final. Y tampoco se queda corta “Emotional Tiranny”, con un comienzo casi funky que da paso de nuevo a ese rock frenético de sacudir caderas y agitar cabezas – coros incluidos – que tan bien se le da a esta gente.

La cosa se relaja un poco en “Runner of your life”, dejándose llevar por el sonido del teclado sobre los paisajes que va dibujando la línea de bajo de Javi Vacas, y con la hipnótica voz de Miguel como guía. “Golden Money” vuelve a subir el ritmo y la intensidad aunque apoyándose siempre en las melodías, que aportan ciertos toques pop. Con “Odio” se cierra el disco, de nuevo cantando en castellano y volviendo otra vez a esa inmediatez punk, con un mensaje claro, sencillo y directo, más que cantado casi escupido (por no decir vomitado) en los dos minutos y medio de rigor. De lo más rotundo, para acabar.

Una vez más, un magnífico trabajo en el que siguen buscando como siempre refrescarse y renovarse, y que no decepcionará en absoluto a quienes ya les conocen pero que también puede sorprender a quienes no les han prestado aún suficiente atención.

3 pensamientos sobre “SEX MUSEUM – Big City Lies

  1. Muy buena la crítica, estoy totalmente de acuerdo. Uno de los mejores discos de lo que va de año y un secreto a voces.

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