FIB 2014

A pesar de innegables buenos momentos, debe dar mucho más de sí

Veinte años de FIB. Media vida para muchos asistentes y toda una vida para los más jóvenes. Yo estoy dentro del primer grupo. Esta era mi decimosexta edición en la ciudad de la Costa Azahar. Supongo que hay mucho de nostalgia en seguir asistiendo al primer gran festival de verano que se concibió en nuestro país. Pero la nostalgia es una razón tan buena como el que apueste por el buen tiempo, la playa y los grupos que lo rompen en las islas británicas. Este año, con el veinte aniversario, se lanzó una campaña inicial para atraer al público español que ha ido sustituyendo el FIB por otros festivales con mejor cartel o más baratos. Esa batalla la ganó con creces dentro de mi círculo de amistades, pero no logró el objetivo último, que el festival dejara de ser un festival británico en suelo español, para volver a ser un festival patrio que se abre a los visitantes extranjeros. En ese pecado está su penitencia.

Habrá que ver si la nueva dirección del festival da un cambio de rumbo a la dirección mantenida en el último lustro y no enmendada, que mantiene al festival en treinta mil asistentes diarios, muy lejos de sus mejores registros. Grandes cifras de asistencia que en ningún caso hizo que la experiencia FIB se resintiera, porque los servicios e infraestructura del festival están entre los mejores del viejo continente. La lástima es lo que debe sustentar al propio festival, el cartel musical, no vuelve a la excelencia que tuvo hace no tanto tiempo. Aun así cuando pasas por debajo de la pasarela de la N-340 y ves el recinto, te dejas invadir por todos los grandes momentos que has vivido allí y es quizás ese plus, el que ayuda a disfrutar del largo fin de semana, más allá de lo razonable.

Adoro el FIB y espero que el FIB me dé mucho más de lo que ha hecho en este 2014. Nos lo merecemos sus incondicionales, y también se lo merece el festival. Como la esperanza es lo último que se pierde, cruzamos dedos para que 2015 sea el año del renacer del festival, y nos ofrezca con un año de retraso, el mejor cartel posible para celebrar sus dos décadas de existencia.

JUEVES 17 JULIO

fib2014_muchoRecién llegado de la capital, puesta la pulsera y clavadas las piquetas de la tienda de campaña (un FIB sin camping no es un FIB, aunque uno se acerque peligrosamente a los cuarenta), puse rumbo al recinto para encontrarme con el mejor (y único reclamo) de la jornada inaugural, que me recordó más que nunca a los tiempos de la FIBStart. Quizás es el rumbo que debería llevar el festival en próximos años, pero con una programación potente. JAMES son uno de los grupos de mi vida. Así de claro. La primera vez que les vi, aquí en 2001, encabezaban una de las jornadas. Uno de esos conciertos iniciáticos que siempre recordaremos los que lo vivimos. Ahora con nuevo disco, ‘La Petit Mort’, obtienen el premio de abrir el escenario a las ocho de la tarde (en cuanto a grupos internacionales, antes que ellos MUCHO dieron el pistoletazo de salida). Muy ingrata esta vida. En cualquier caso Tim Booth y los suyos están curados de espantos y salieron a comerse el mundo para ofrecernos los mejores sesenta minutos posibles y a fe que lo consiguieron. Un repertorio con pocas concesiones al pasado hasta que encararon la recta final. ¡Y qué recta final! “Sometimes”, “Laid” y “Sit Down” retumbaron para coronarse como los triunfadores de la jornada inaugural.

fib2014_james_fib¿Qué hacer cuando ya has visto todo lo que te interesa y son sólo las nueve de la noche? Pues sacar fuerzas de flaqueza y decidir guardar energías y apostar por el resto de conciertos del escenario Maravillas. Los primeros en suceder a los de Manchester fueron KLAXONS, banda que parece ya vieja, a pesar de ser jóvenes. No han superado el síndrome de entregar su mejor disco con el debut. Si a eso le sumas un horario en el que su propuesta “new rave” queda muy deslucida (anocheció según tocaban), pues nos quedamos con la sensación de plato recalentado, que mantiene cierto gusto agradable, pero que te deja finalmente con un mal sabor de boca.

fib2014_elliegouldingfibELLIE GOULDING tomó el relevo. La cantautora melosa que pudimos ver en la edición de 2010 ha dado paso a una diva de tercera regional, que pareció más interesada en que hiciéramos aerobic que en conquistarnos con su música. Nos tememos que ese era un plan muy bien diseñado. Por lo menos, la muchachada británica lo dio todo con “I Need Your Love” o “Burn”, himnos de KissFM que a mí sólo me valieron como acompañamiento sonoro a la maravillosa cena que formaron dos perritos de Nick’s, de los mejores que te puedes echar en cara en un festival.

Con la tripa llena, algo que siempre suaviza el carácter, decidí darle la enésima oportunidad a TINIE TEMPAH, el cabeza de cartel en pequeño de la jornada. Un caso curioso el suyo. Creo que no ha tocado tantas veces en un festival británico como lo ha hecho aquí (se disputa el trono con Dizzie Rascal, “gran ausente” de esta edición) y sigue sin ofrecer un espectáculo que merezca la pena. Enfundado en una camiseta de la bandera holandesa, al menos hay que agradecerle que no llegara a cumplir con su hora de actuación establecida. Igual el año que viene le cojo el punto, no hay que descartar nada en esta vida.

Tras tres pinchazos, lo que no estaba dispuesto era a un cuarto de la mano de Chase & Status (otro de esos fenómenos dignos de estudio), así que me atrincheré en el escenario FIB Club para ver la sesión de DJ AMABLE que se anunciaba como un homenaje al festival. Tuvo la ventaja de ser la primera del festival, con lo que los temas no sonaron manidos ni usados hasta la extenuación, pero fríamente, fue como ver una sesión suya de comienzos de milenio. Entonces me gustaban, ahora me aburren. Aun así, lo mejor que se vivió en el recinto desde que sonó la última nota de “Sit Down”, seis horas antes. Pobre bagaje.

VIERNES 18 JULIO

La primera noche que duermes en el camping curte para el resto del festival (sabéis a lo que me refiero). Si habíamos sobrevivido al día anterior, lo mejor tenía que estar aún por llegar. A las siete de la tarde estábamos como un clavo en el recinto para ver a MANEL. El Fiberfib se llenó de público patrio dispuesto a disfrutar con un grupo que jugaba en casa y que dio lo que se necesitaba. Alegría y buen rollo. Con el sol en todo lo alto, fueron capaces de hacernos bailar y cantar (incluso los que no tenemos el catalán como primera lengua) demostrando que en el pop, pocos grupos les hacen sombra hoy en día por estos lares canten en el idioma que canten.

Satisfechos de haber evitado a Razorlight en el Maravillas gracias al pequeño ajuste de horarios realizado, caímos de lleno en TOM ODELL. El chico del flequillo y su piano no nos convencieron. La versión lacónica del peor de los Elton John posibles (y aclaro que soy un acérrimo seguidor de Reggie) fue lo que nos encontramos sobre el escenario. Una actuación edulcorada, apta para todos los oídos pero no para los míos. Lo bueno es que a continuación llegó uno de los descubrimientos que todos los años te trae el FIB. En el FIB Club, con la tarde cayendo tras la montaña, donde se empezaba a atisbar la posibilidad de tormenta que luego se confirmaría, pudimos disfrutar del concierto de TYCHO. Electrónica de calidad, lo llaman. Para mí fue una reivindicación de la grandeza del New Age que nos trajo Mike Oldfield hace varias décadas. Música instrumental con una buena banda de refuerzo mientras que Scott Hansen lanzaba las bases pregrabadas. Elegante hasta decir basta. El mismo comentó que era su primer festival en Europa. Luego se apuntaran el tanto otros, pero al FIB lo que es del FIB.

fib2014_paulwellerfibActo seguido turno para el “Modfather”, posiblemente el artista con mayor categoría histórica de la edición de este año. PAUL WELLER regresaba cinco años después de tocar en medio del vendaval de 2009. Aquí lo que trajo fue un chaparrón gigante, que duró poco y que apenas afectó a su actuación. En lo musical, optó por tirar de su obra más reciente que todos sabemos que no es tan inspirada como la pasada, y por eso nos supieron a gloria “My Everchanging Moods” (The Style Council) y “Start!” (The Jam), pero resultaron insuficientes para reflejar su grandeza.

En lo que tardaba en escampar, aproveché para reponer energías y tras ver de pasada algo de JAKE BUGG, que me convenció bastante más que su insípida actuación del año pasado (mucho tiene que ver su segundo trabajo en ello), aún sin llegar a ver todo lo grande que nos lo pintan desde las islas, puse rumbo al Fiberfib para ver a TAME IMPALA. Llegaron, vieron y vencieron. Lo suyo es música de muchos quilates. Si en 2011 ya mostraron de lo que eran capaces, en esta segunda actuación en el festival, dejaron claro ser la única banda de los últimos años que podrá ser capaz de encabezar el FIB si mantienen este nivel. Proyecciones hipnotizantes, composiciones lisérgicas con las que pegarse un viaje al interior de tu mente y un talento prodigioso. Esperemos que a Kevin Parker no se le vaya la cabeza y den el salto con su próximo trabajo. Buenos mimbres hay.

Y tras haber visto a mi cabeza de serie particular, puse rumbo al Maravillas para ver al grupo al que la organización había dado ese papel para esa noche, KASABIAN. Su tercera actuación en el festival supero a la anterior de 2010, pero quedó muy lejos de aquella incendiaria noche de 2005 en la que dejaron en evidencia a Oasis. Congregaron a la mayor cantidad de público de todo el fin de semana, y desde luego hicieron que sus compatriotas lo dieran todo, pero a Tom Meighan y los suyos les sigue faltando algo clave para encabezar un festival español: canciones rotundas. Porque si de noventa minutos de actuación, solo hay treinta minutos indiscutibles (“Shoot The Runner”, “Club Foot”, “L.S.F.”, “Vlad The Impaler” y “Fire”), algo falla. ¿Disfruté esos treinta minutos? Sin lugar a dudas. También es cierto que es más que lo que me dio Tinie Tempah el día anterior….

Visto lo visto, puse rumbo a la carpa Hawkers donde PHIL SPECKTRO pincho una de las sesiones más eclécticas y por tanto interesantes de cuantas vi, y de allí al FIB Club donde me atrincheré con los OCHOYMEDIODJS (Luminili y Smart) que tampoco se rompieron la cabeza en la elección del repertorio. Aquí sí que debo entonar el mea culpa. Debí tomar la decisión de abandonarles para ver la sesión de Petar Dundov, porque la media hora que vi, me gustó como cierre. Ver para creer. Y así pasamos el ecuador del festival. Con más oscuros que claros.

SÁBADO 19 JULIO

El festival empezaba a pasar factura, y aunque había intención de “madrugar” y ver las primeras propuestas, acabé comenzando la jornada con KATY B en el escenario Maravillas. No me pareció muy diferente a lo vivido con Ellie Goulding, más allá de bailarinas y entonación vocal. No resultó tan estridente, pero aun así pareció poca cosa para tocar en el grande más allá de su predicamento con sus compatriotas.

No fue el mejor arranque posible, pero pronto nos quitaríamos el mal sabor de boca. El reencuentro del FIB con Manic Street Preachers trece años después, deparó lo previsible. Ellos dieron un concierto de grandes éxitos arrancando con “Motorcycle Emptiness” y cerrando con “If You Tolerate This Your Children Will Be Next”, el público lo disfrutó llenando el Fiberfib como en ningún otro concierto que presenciara allí y lo único que falló, fue el sonido demasiado bajo de que dispusieron. Parece mentira habiendo escuchado el día anterior a Tame Impala que eso fuera posible, pero ocurrió. Bien de nostalgia, ante unos profesionales que han vivido mejores tiempos, pero que no defraudan sobre las tablas.

El regreso al Maravillas tenía el morbo de comprobar si LILY ALLEN finalmente se subía al escenario tras dos cancelaciones previas en el festival. Y a punto estuvo de ser la tercera al perder su avión, pero el Ave logró que la diva llegara a tiempo. El espectáculo fue una explosión de color con que ella envuelta en un vestido color chicle de fresa. Bailarinas, proyecciones y dos o tres canciones interesantes, pero que se quedó en eso, en un quiero y no puedo. Ni siquiera “Fuck You”, logró elevar el ánimo.

En el día de las vocalistas, tenía cierta expectación por ver a CAT POWER. Capaz de lo mejor y lo peor, hace tiempo que no sabíamos de ella más que por asuntos extramusicales. En esta ocasión trajo una banda competente que se veía que velaba por ella, su voz volvió a ser lo que era en sus mejores tiempos, pero el resultado fue francamente aburrido. Se diluyó como un azucarillo tras un gran arranque, enfangada en quejas por problemas de sonido (¿los mismos que tuvieron MSP?). Al menos nos llevamos una gran “The Greatest” para el recuerdo y confiamos en el renacer de Chan Marshall.

fib2014_libertinesfibY por fin el momento más esperado para buena parte de los asistentes de esta edición, el reencuentro de Carl Barât y Pete Doherty: THE LIBERTINES. Los que les vimos en su momento no teníamos una necesidad vital de la nostalgia, pero lo cierto es que los dos músicos se sacaron de la manga un buen puñado de himnos que nunca está de más ser gritados y coreados y más en la compañía de sus compatriotas. Lo que vi me dejó descolocado. Ellos estuvieron serios y profesionales, clavando los temas con un sonido perfecto y quizás la suma de todos esos factores hizo que no viera el peligro ni la fuerza del que se quiere comer el mundo (que fue lo que proyectaron una década atrás). Setenta minutos muy correctos, que acabaron haciéndose largos y en los que tampoco se vio una locura desmedida entre el público más allá de las primeras filas. Una pena que temas como “What a Waster”, “I Get Along”, “Boys In The Band”, “Can’t Stand Me Now” o “Don’t Look Back Into The Sun” no provocaran en mi una mayor emoción. En cualquier caso, resultaron disfrutables.

El horizonte del resto de la noche no pintaba bien. Mientras los británicos se movían en masa a ver a EXAMPLE, que en el rato que estuve en el Fiberfib no lo estaba haciendo mal (aunque no era lo que más me apetecía ver) y otros muchos se quedaban en el Maravillas para ver a INGROSSO (lo siento, lo que sí que no es lo mío es lo que ofrece el ex Swedish House Mafia) yo decidí dar una oportunidad a TOXICOSMOS y SUNTA TEMPLETON. Tengo que decirlo bien alto: “Espero que se acaben las sesiones de pop en el FIB Club el año que viene”. Es suficiente una carpa como la Hawkers de este año para estas propuestas y no me negaría a que dos propuestas diferentes electrónicas ocuparan ambos escenarios pequeños. Oír en bucle durante tantas horas las mismas canciones pop acaba siendo contraproducente.

Y como quería cerrar por tercer día consecutivo el recinto, pasé a la media hora final de ALIXANDER III, que me gustó mucho más de lo que esperaba y que hizo que la llegada de los primeros rayos del sol no incomodara en absoluto, a pesar de tener la certeza de que iba a dormir muy pocas horas. Esos pequeños detalles que hacen del FIB un festival distinto.

DOMINGO 20 JULIO

fib2014_presidentsusafibEl último día siempre existe ese sentimiento de que las vivencias se terminan y el minimundo que has construido durante cuatro días empieza a desvanecerse como si hubiera sido un sueño. Si además, como me pasó a mí en esta edición, debes abandonar antes de tiempo el festival, las notas de tristeza pueden aparecer, pero para combatirlas nada mejor que darlo todo en el tiempo que me quedaba por Benicàssim. Y así nos acercamos a ver a THE PRESIDENTS OF THE UNITED STATES OF AMERICA, por los que no han pasado los años. Qué manera de hacernos reír, saltar y disfrutar con las canciones que les encumbraron momentáneamente hace casi dos décadas. Imposible no dejarse llevar al ritmo de “Kitty”, “Dune Buggy”, “Lump”, “Peaches” o su inefable versión del “Video Killed The Radio Star”. Yo de mayor quiero ser como Chris Ballew.

Ya con una sonrisa de oreja a oreja, fui a darles una oportunidad a los irlandeses KODALINE. Supongo que tienen todas las papeletas para ser uno de los grupos de la temporada como lo fueron Imagine Dragons en la pasada, pero resultaron tan asépticos que a esa hora en la que tocaron, ocho de la tarde, fue imposible emocionarse lo más mínimo ante una propuesta que resulta muy vista dentro del pop comercial. Sin embargo, su compatriota HOZIER me causó mejor impresión. Una buena voz con buenas composiciones y con las ideas bastante claras. A la espera de editar en septiembre su disco de debut, me dejó grandes sensaciones. Parecido aunque en otra onda, a lo que vimos con Chvrches el año pasado. Apuesto a que en 2015 oiremos de él.

Y uno de los conciertos “homenaje” al festival venía a continuación en el Maravillas: TRAVIS. Una de esas bandas con las que hemos crecido muchos de los fibbers y con la que siempre puedes contar para hacer un concierto de notable alto. Esta vez no fue una excepción. Con un Fran Healy que parecía Papá Pitufo en lugar de aquel jovencillo imberbe al que muchos descubrimos en la edición de 1999, pero en plenitud y una banda engrasada, recorrieron lo mejor de su discografía. La última media hora fue realmente excelsa, con hit tras hit para coronar con un “Why Doesn’t Always Rain On Me?”, que será uno de los recuerdos que queden en mi retina de esta edición, que hizo florecer los abrazos entre los conocidos al concluir reafirmando esa sensación de pertenencia al recinto que tantas alegrías nos ha dado.

fib2014_charlatansfibY con todo el dolor de mi corazón, puse rumbo a casa dejándome por el camino a THE CHARLATANS y PAOLO NUTINI como únicos conciertos que realmente me dio pena perderme. Los análisis sobre si fue una grandeza o una mamarrachada la actuación de M.I.A. deberéis verlos en otras crónicas. Pero dejadme que diga bien alto: “Puta M.I.A.”. Nunca es mal momento para gritarlo a los cuatro vientos.

Una edición que seguramente no pase a la historia, pero que si ha ayudado a seguir construyendo nuestra historia con el festival. Por favor, que 2015 vuelva a dejarnos para el recuerdo una docena de actuaciones increíbles. Como dije al comienzo de esta crónica, nos lo merecemos nosotros y se lo merece el festival.

Fotografías de la página oficial de Fib2014 en flickr:

https://www.flickr.com/photos/fiberfib/sets/72157645692400306/

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