LICHIS

El maestro estrena vida nueva

De punta en blanco, literalmente, se presentó Miguel Ángel Hernando aka Lichis el pasado miércoles en la sala Joy Eslava de Madrid. La ocasión lo merecía: primer concierto de su nueva etapa, final y definitivamente despegado de La cabra mecánica, y primer concierto tras la publicación de Modo avión, su nuevo y muy esperado disco teniendo en cuenta que el anterior (si exceptuamos el recopilatorio Carne de canción) data de 2005. Grabado en Estados Unidos durante el pasado invierno en compañía de unos músicos de escándalo: Marc Ribot, Jim Campilongo, Pete Thomas, Andy Hess… y bajo la producción de Joy Blaney, el álbum supone un cambio radical respecto a toda su producción anterior.

Nueve años dan para mucho en cualquier vida y la de Lichis, al menos musicalmente, ha dado un vuelco importante. Recibimos a un músico, qué duda cabe, muy diferente al que se fue. Abandonada definitivamente la rumba pop, hasta los temas que rescató de su anterior etapa, muy especialmente Felicidad, han tenido que pasar por el filtro de su nuevo yo y revestirse del country perezoso que ahora, entre otros estilos de raigambre igualmente estadounidense, practica el artista catalán. Pocas canciones, en cualquier caso, quiso recuperar de La cabra, prefiriendo completar el setlist con versiones (Jaime Urrutia, Antonio Vega…) para dejarnos claro de esta forma que todo aquello se acabó.

El cantante se rodeó en esta ocasión de una enorme banda (dos guitarras, bajo, teclado, batería y un trío de vientos con trompeta y saxofones) que se encargó de plasmar sobre el escenario las nuevas ideas que Lichis se trajo de Estados Unidos en forma de disco. Mucho blues, bastante country, algo de rock… en definitiva y como él mismo expresó en la entrevista que concedió a esta web al poco tiempo de aterrizar en España, un disco de género, notablemente más calmado que los anteriores pero con el mismo talento y la misma inteligencia puestos en cada pista. Seguimos teniendo entre nosotros a uno de los mejores letristas de la música en castellano, no y probablemente nunca más el de canciones como La lista de la compra o Fábula del hombre lobo y la mujer pantera, pero sí el de joyas como Televisión de madrugada o Casi rock&roll.

Un concierto, en definitiva, corto pero de alto voltaje y gran intensidad, con unos aceptables dos tercios de entrada (y multitud de caras conocidas) para un redivivo Lichis que nos tenía huérfanos de su genio, de su figura y sobre todo y desde hace demasiados años, de sus canciones. Qué bueno que volviste.

 

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