ENTREVISTA A LICHIS

Divertidísima y profunda charla

Nota del entrevistador: Es posible que, durante esta entrevista, frente a la medianía predominante, encuentren alguna que otra pregunta especialmente interesante. Esto se debe a que, en esta ocasión, he contado con la colaboración del escritor y gran connoiseur del rock español Víctor Peña Dacosta. Gracias, pues, por su aportación y siempre interesantes puntualizaciones.

El artista antes conocido como Miguelito, antes conocido como Lichis y nuevamente conocido por este apodo con el que saltó a la fama de la mano de La cabra mecánica acaba de volver de Nueva York, donde ha estado grabando el que será su próximo disco. “A nadie le gustaba lo de Miguelito” nos confesará nada más llegar a El Económico, mítico bar de Lavapiés donde tuvo lugar nuestro encuentro, y preguntarle con qué nombre debíamos dirigirnos a él. “El nombre es lo de menos. A mí sí me gustaba lo de Miguelito por tratar de diferenciar lo que es esto de la Cabra Mecánica, porque estilísticamente es un cambio muy abrupto. No tanto para mí pero sí para quien no haya oído la Cabra anteriormente. En cualquier caso, como se trata de que los que trabajen contigo estén a gusto y se lo crean… pues bueno, vamos a concederles lo del Lichis.”.

Una vez aclarado este asunto, Lichis, comencemos. Llegas a Nueva York, pasas el control de aduanas, aseguras que no quieres atentar contra el presidente y, a partir de ahí, ¿qué sucede?

Llegamos en plena final de la Super Bowl, o sea, que americanazo en la nuca nada más llegar. Estuvimos alojados en Manhattan y comenzamos la grabación en unos estudios en Brooklyn donde grabamos las bases en directo con bajo, batería y guitarra. Yo tocando y cantando con la banda y tal y, nada, estuvimos ahí trabajando como una semana y media, luego fuimos a Manhattan a unos estudios míticos donde habían grabado incluso Rolling Stones, Keith Richards y toda esta gente y ahí acabamos. En dos semanas largas terminó el proceso de grabación y después me fui con Joe Blaney a su casa en Woodstock y ahí empezamos ya las mezclas. Estuve allí una semana con él ordenando un poco el material y escuchando con él lo que había y allí le dejé empantanado. Esta semana empezará ya a mandarme las premezclas…

¿Cómo surge la idea de irte a Nueva York? ¿Lo buscas, te lo proponen…?

En principio mi idea era trabajar con Ricky Falkner, que es uno de los productores y músicos que más me gustan y, bueno, teníamos contacto con él a través de Lluís Cots, por el estudio que yo tenía en Barcelona. Ellos habían venido a grabar el proyecto que tenían de Prats y en principio se barajó esta opción, lo que pasa es que por movidas personales y compromisos personales que él tenía no se pudo grabar en enero, que era la fecha que tenía Ricky libre y ya no tenía tiempo hasta el mes de mayo, entonces como habíamos hablado con Joe de la posibilidad de mezclarlo allí, pues hablando con él me dijo: mira, si lo hacemos aquí pues tenemos la oportunidad de hacerlo ahora, rápido. En febrero podría conseguir… estuvimos barajando músicos, y estaban todos los músicos que yo quería que estuvieran… estaba la posibilidad de trabajar con Andy Hess, con Marc Ribot, Jim Campilongo, Pete Thomas, toda esta gente y me dije, pues vamos a tirar para adelante, ¿no? De todas formas, ojalá con el tiempo, más adelante, pudiera trabajar con Ricky porque es alguien a quien admiro mucho y con quien también me apetece mucho trabajar…

¿Qué diferencias has encontrado a la hora de producir allí, grabar, colaborar con estos musicazos? ¿Cómo ha sido la forma de trabajar con ellos?

No quiero decir que aquí no se respete el trabajo, no quiero que se malinterprete esto, pero sí es verdad que allí hay un mayor respeto. Quizás también porque lo que estamos haciendo es tocar su música, y para ellos su música es lo que vende la marca Estados Unidos, es el baluarte y el estandarte de su cultura, con lo cual para ellos es algo muy importante y lo que notas es un respeto absoluto. Tu llegas desde aquí, un tipo de Madrid, con sus canciones cantadas en castellano y ellos se involucran en la música, la escuchan, hacen doce, catorce tomas sin agotarse, si no les ha gustado son ellos los que te dicen “vamos a volver a repetirlo”, te animan, te motivan constantemente…

¿Dirías que está más profesionalizado?

Exactamente, está más profesionalizado y también hay más corazón. Notas más corazón, más respeto en general. Todos enseguida te animan, te preguntan “¿qué quieres decir en la letra?”, “oye, qué bonita esta canción, a ver si podemos tal…”, y ese ritmo además de trabajo que hay, que es un ritmo de trabajo alto porque lo hacen con mucho entusiasmo y con mucha implicación. Creo que eso es lo que les da ese punto extra de calidad. Aquí también hay gente muy buena con la que trabajar y hay cada vez mayor implicación y mayor cariño, pero digamos que allí ya forma parte de la tradición.

Además de estos músicos, que ya de por sí son unos excelentes colaboradores, ¿va a haber algún amigo invitado?, ¿alguien a los coros?

Sí… bueno… Leiva nos ayudó con la maqueta de un tema… un blues así guarrete… Estábamos grabando en casa de César Pop y se pasó un domingo y estuvimos allí todo el día de batida y lo grabamos. Él grabó un coro muy agudo, que me era imposible reproducir, por supuesto, y entonces lo extrajimos de la maqueta y le llamamos: “oye, ¿no te importa que lo usemos?” y lo metimos y, bueno, también hubo algunas voces que las maquetas las grabó Conchita pero que al final no las vamos a meter en el disco, pero… no, lo que es una colaboración, no hay colaboraciones en el disco. Tampoco me gusta mucho el tema de las colaboraciones. A veces las hago por cariño, o porque alguien te lo pide de una manera muy especial, o porque hay una cierta implicación personal… pero ya estoy un poco aburrido. Si sale algo de que digas oye, me he sentado con la guitarra con alguien y ha salido una canción y la queremos cantar, lo veo más lógico, pero ya el tema este de ir a cantar el estribillo y a figurar y cantar la segunda estrofa y todo esto… me parece aburrido.

Entrando un poco en la parte más prosaica del asunto, ¿cómo se va a titular, cuántos temas has preparado, sigues barajando descartes…?

He grabado diez temas. Compuse diez temas y yo normalmente ya descarto cuando compongo. Suelo bocetar bastantes cosas y una vez ya tengo el boceto me centro en lo que realmente creo que tiene miga. Nunca he trabajado cerrando las canciones de entrada. No va a haber descartes. Habrá diez canciones nada más y, nada, además las diez canciones son bastante variadas, dentro del género del rock y del rock americano, es bastante variado, hay un poquito de todo… y el título del disco va a ser “Modo avión”.

Que es como has tenido tu móvil últimamente…

Es como he tenido el móvil últimamente… y mi vida estos últimos años.

En cuanto a la presentación, ¿tienes fechas?, ¿cómo se va a editar?, ¿descarga en la red, vas a sacar vinilo?

No tengo ni idea todavía. Creo que por lo que hay de tocata y la calidad del disco, creo que se merece una edición en vinilo. Me gustaría sacar alguna edición limitada para… porque creo que lo merece. Además, casi todos los músicos con los que he tocado eran los que escuchaba en vinilo y ese tipo de timbres y de sonoridad me gustaría respetarla y tenerla. Al respecto de con quién sacarlo, no lo sé. La verdad que ni lo pienso ni es un tema que me preocupe.

¿Y estás pensando en gira, en presentarlo?, ¿hay algo cerrado?

No, de momento no. De momento lo que quiero es sacar el disco y luego ya veremos. Para mí lo ideal sería sacarlo cuanto antes y, luego ya, las discográficas lo único que ofrecen son contratos de distribución así que ya en cualquier momento que tengas el disco lo sacas y fuera.

No sé si has pensado ya en músicos para salir a tocar…

Bueno, he pensado en algunos. Hay algunos compañeros habituales de viaje que se van a bajar del barco, que ya no estarán y algunos que se quedan.

¿Quién se va?

Pues en principio Pepo [López, guitarrista] está ahora con Quique González, que es con el que estuvo estos últimos años y de momento creo que  también por fidelidad y porque estos años Quique tiene un proyecto más avanzado y más trabajado creo que es el momento de que Pepo esté allí y así lo hemos hablado. Anteriores guitarristas con los que he estado no creo que vuelva… hay alguno con el que no creo que vuelva a tocar jamás y luego hay parte de la banda que creo que sí conservaré. Seguramente venga Dani Ortín en la batería, Jordi Cobre al bajo, supongo que estará Fernando [Polaino, guitarrista] también por ahí con las guitarras… David Sanz, que es un teclista que ha tocado conmigo algunas veces y yo estaré con acústicas y guitarras, ya abandono definitivamente el bajo, y seguramente haga un casting buscando un guitarrista solista porque estando el listón en Campilongo y en Marc Ribot… vamos a tener que encontrar una mala bestia parda.

Y, entonces, ¿a qué suena el disco?

Pues suena… es un álbum de género. No hay nada experimental. Es un disco de rock americano de género. Seguramente no es una sorpresa estilística y la única sorpresa es que yo esté en este estilo, aunque para mí no lo es porque es la música con la que he crecido y en alguno pasajes de los discos de la Cabra ya había apuntes en este sentido. Y, no sé, es un disco muy sentido. Las letras son muy sencillas porque cuenta cosas bastante gruesas y jodidas. La intensidad emocional de lo que se cuenta creo que es lo bastante grande como para contarlo con cierta economía de palabras. Sobre todo también porque me ha salido así. Supongo que había sentimientos ahí muy a flor de piel y salen mejor de esa manera. En este sentido eso es un cambio. Se habla de los sentimientos universales, se habla desde el amor a la ruptura, ida y vuelta, de la amistad a la traición, de la vida a la muerte… creo que es bastante complejo y bastante sentido. Un disco bastante grueso.

Suena a tiempos medios.

No, hay algunos temas un poco más alegres. Algún tema más bluesero, temas más folkies, pero en general creo que es un álbum de género.

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¿Qué estás escuchando últimamente y, sobre todo, que estás escuchando en directo? ¿Has ido a ver a amigos? ¿estás al día de la escena nacional?

Voy a ver a colegas, la verdad. Tengo la suerte de que tengo muchísimos amigos dentro de la profesión. Casi toda la gente con la que he tenido relación pues he terminado teniendo relación de amistad, así que viendo a los colegas ya he visto prácticamente todo lo que hay. Musicalmente, de lo que hay ahora, me interesa… la verdad es que llevo unos años escuchando nada más que clásicos. Si te soy sincero, lo único que escucho es a Bob Dylan, a los Beatles y así llevo un largo tiempo.

Me han propuesto algo interesante, todavía no ha cuajado, tenemos que hablarlo, pero hay una posibilidad de trabajar con alguien a quien admiro mucho que es Jaime Urrutia. Para mí es un referente. Gabinete ha sido uno de los grupos fundamentales de mi manera de entender el pop español y he vuelto a escuchar otra vez grupos de los ochenta y, luego, pues he ido a ver conciertos de Pedro Guerra, de Dani Flaco, de Quique, de César, la OrquestaPinha…

 Los sospechosos habituales.

Los sospechosos habituales.

Sacabas antes el tema de las letras del disco. Hay mucha gente que te considera uno de los grandes letristas de este país y te quería preguntar si además del Lichis escritor de canciones hay otro tipo de escritor.

No. Dejé de escribir con 14 años. Yo escribía desde que era pequeño. Con tres o cuatro años le cambiaba la letra a las canciones que escuchaba por la radio, improvisaba rimas, escribía obras de teatro para la función de fin de curso del colegio y con doce años escribí una novela policíaca. Hice un plagio de Vázquez Montalbán directamente, pero desde entonces no he vuelto a escribir. Con catorce años escribí una novelita, todavía tengo el borrador en casa. Algunas veces la leo y me parto de risa. La poesía me interesa la verdad poco. Suena bastante palurdo lo que digo pero, no, tampoco voy a negarlo. Nunca he tenido un interés particular por la poesía. Soy lector compulsivo, me encanta leer, pero desde hace años no es algo que me haya interesado. Me interesan las letras porque el impulso que tuve desde pequeño, del que te hablo, desde que tengo uso de razón, era un impulso motivado por la música. A mí es la música la que me lleva a las palabras…

Y como lector, ¿qué vida llevas?

Pues leyendo clásicos. Últimamente estoy leyendo a Balzac.

Coño, ánimo, tienes todo mi apoyo.

[Risas] No, es interesante por los personajes canallescos, mujeres cortesanas, el París de la gente aprovechada y canalla, que creo que por ciertas experiencias vitales me ayuda a entender mi realidad. Y… leo eso. Clásicos y poca cosa más: nueva literatura, cosas nuevas no estoy leyendo nada. Me quedé en los sesenta. Lo más moderno que leo es Bukowski, Kerouac y este tipo de cosas.

Has estado trabajando con Joe Blaney, conocido sobre todo por su trabajo con Keith Richards, pero también con una larga trayectoria con grupos españoles como Los Rodríguez y Andrés Calamaro. Te quería preguntar por esa letra, nunca del toda aclarada, sobre Calamaro, Ni jueces ni peceras, que dice: “Andrés Calamaro siempre ensaya con la puerta abierta y ni por esas consigue que no se le cuelen los ladrones” ¿Hay algún mensaje?

Es una anécdota que tuvimos Andrés y yo que tiene que quedar ahí. Todos tenemos buenos y malos momentos y queda entre nosotros. Yo creo que al final todos los que nos dedicamos a esto pagamos un precio muy alto en nuestra vidas, vitalmente. Es una profesión bastante desquiciante, te vuelve bastante loco, enloquece a la gente que te rodea y… y ya está. Lo único que lamento es que esté tan mal rodeado Andrés. Tiene cerca compañías bastante poco recomendables. Compañías musicales, pero bueno, salvo eso, ese ya es su problema. Pero respeto por Andrés y respeto por los compañeros de profesión.

Siguiendo con los nombre propios: Albert Pla, que lo ha pasado jodido. ¿Has hablado con él, sabes qué tal se encuentra?

Está bien. Se fue de gira ahora por Sudamérica… está bien. Ha pasado momentos personales también difíciles y, bien, ahí sigue. Nos mensajeamos. Él y yo somos catalanes y los catalanes tenemos una manera de… nos entendemos entre nosotros…

A Rajoy le gustáis, porque sois gente que hace cosas…

[Risas] Sí, exactamente… pero sí, nos comunicamos.

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¿La Pandilla Voladora en qué quedo? Tengo entendido que Albert Pla quería hacer algo, sacar un documental…

Se quiso hacer una película. De hecho, se filmaron bastantes imágenes y todo esto, pero supongo que la mitad de ellas no son recomendables para todos los públicos. No sé, para mí la Pandilla Voladora ha sido un amor de verano que ha estado muy bien, muy divertido. El planteamiento no era tanto el del G4 a nivel de hacer un disco o plantear una propuesta creativa sino simplemente tocar los grandes éxitos de cada uno y hacer una fiesta, una orgía musical para el público. También ha sido un broche bonito para cerrar la etapa de la Cabra, ha habido dos momentos: uno fue la gira de Fito y otro ha sido éste con la Pandilla. Antes de dejar la rumbita pop y este tipo de cosas, hacer una despedida como se merecía.

¿Has conseguido salir del turbulento mundo del deporte?

Pues no. La verdad es que monto en bicicleta, llevo desde… bueno, en Nueva York no he podido hacer nada, solo he comido hamburguesas, hidratos de carbono y proteínas, pero esta semana espero coger la bici y volver a hacer algo de deporte.

¿Eres consciente de que lo que estás diciendo puede afectar a tu reputación?

En realidad a mí siempre me ha gustado el deporte. He practicado varios y, salvo algunas temporadas más locas, sí me gusta desfogarme. Me encanta jugar al baloncesto, me encanta montar en bici, hago senderismo… un tipo bastante aburrido. La leyenda negra es una cosa pero luego la realidad…

¡Todos los grandes caen!

Sí… mi lado oscuro es el de senderista. Es un lado oscuro que reconozco.

Decías que La Pandilla Voladora te había servido para cerrar tu etapa anterior y ¿qué has hecho estos nueve años, desde que sacaste el último disco de la Cabra? Sacaste un recopilatorio, algún tema inédito… La cosa está jodida: ¿Cómo ha sobrevivido Miguel Ángel Hernando todo este tiempo?

Pues seguí tocando. No con el mismo nivel de exposición pública que antes pero sí seguí activo haciendo conciertos y luego monté un estudio en Barcelona, un estudio bastante grande, fue un proyecto muy bonito y se hicieron montones de disco ahí: algunos los produje yo, otros los produjo Lluís, algunos fueron discos de terceros… pero vamos, estuve centrado en… no me sentía motivado para seguir con el proceso de saca disco, vuelve a la pelea… no me motivaba. No solo la pelea exterior sino también la pelea interior y estuve estos ocho años estudiando y trabajando en el estudio. Cuando no tenía producciones que hacer me ponía a estudiar guitarra, estudiar piano, estudiar batería, a leer biografías, a estudiar música y a hacer actuaciones para sobrevivir y, como soy catalán, pues a ir ahorrando y viviendo de manera austera y bien. Afortunadamente pude aguantar así muchos años y por circunstancias vitales, que no de otro tipo, he tenido que cerrar el estudio y se acabó el sueño, pero no descarto volver a montarlo aquí. De hecho tengo en un almacén metidos todos los amplificadores, baterías y todo el cacharraje.SONY DSC

No sé si se te puede preguntar, ya para terminar, qué tal Julieta, ahora que has tenido que estar separado de ella.

Pues sí, se puede. Julieta es lo mejor que me ha pasado en la vida e intento luchar por pasar el mayor tiempo posible con ella. No solo por mi trabajo, que sí me permite ver a mi hija y poder estar con ella, pero bueno, como padre separado y tal y como están las leyes aquí en España, como muchos padres, te ves relegado prácticamente a una figura anecdótica y a tener que batallar por cada centímetro y cada minuto de espacio y de tiempo con tus hijos pero, bueno, lo llevo con alegría y disfruto de la experiencia muchísimo. Además ha salido una nena encantadora, súper divertida y es lo mejor que me ha pasado en la vida.

¿La vas a llevar de gira?

No lo sé… si ella quiere tocar un instrumento… la verdad es que ella canta, además entona. Ha salido al padre: tiene oído absoluto, reconoce los tonos y canta en el tono con dos o tres años y le gusta. Si ella quiere, pues guay, que toque. Si todavía sigo vivo cuando ella sea mayor y puede acompañarme tocando algo pues encantado… lo que quiero es que sea feliz, que encuentre un camino que le haga feliz, algo en lo que realizarse, que sea una mujer independiente, que sea una mujer moderna y valiente y que sea dueña de su vida. Que sea una mujer consecuente y razonablemente feliz como intentamos serlo todos…

Con estas palabras damos por terminada la entrevista que, desde Solo Rock, teníamos preparada para Lichis. La velada, no obstante, continuaría aún un poco más por Lavapiés, en compañía del también cantante José Manuel Díez (El Desván del Duende), que se unió al terminar.

 Cuando todos creíamos que el momento cumbre de la noche llegaría con el pitido final del Atlético-Milán (y el soberbio repaso que los atléticos le dieron a los italianos para meterse en cuartos de final de la Champions), Lichis recordó que llevaba tres de los nuevos temas en el móvil. Como buenos músicos y “crítico”, ninguno teníamos cascos con lo que escucharlos así que, ante semejante oportunidad, el señor Díez y yo salimos disparados a comprar unos. Si después de esta entrevista aún me queda un poco de credibilidad, créanme: merecieron la pena carrera y dinero. Nos viene más y mejor Lichis. Estén atentos, para empezar, este sábado en la sala Reciclaje de Guadarrama (concierto en el que, por cierto, estará Pepo López a pesar de que, tal y como nos anunció Lichis en esta entrevista, parece que no le acompañará en la gira).

 

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