BETH HART

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Poderío, sencillez y una voz maravillosa

Hay artistas que realmente conectan y transmiten sus sentimientos sin necesidad de ningún artificio, cercanos y sencillos, capaces de emocionar casi con su sola presencia. Y si además son poseedores de alguna cualidad especial, como por ejemplo una voz fascinante, poco más necesitan para maravillar a cualquiera que les pueda prestar un mínimo de atención.

La de Beth Hart no es una voz más. Sí, es una gran voz, pero grandes voces hay muchas. La suya es especial, de esas que te cautivan y que, cuando la oyes una vez, tienes que volver a escucharla. Sientes la necesidad de descubrir más cosas suyas, y acabas irremediablemente atrapado. Y ya poder disfrutarla en directo, en el marco de un gran teatro abarrotado de público conocedor y deseoso de compartir una velada con ella, es toda una experiencia. Desde que sale ella sola para arrancar al piano las primeras notas y, especialmente, desde que empieza a sonar su voz, se crea una magia que se va transformando con los cambios de ritmo en el discurrir del concierto pero que no desaparece hasta un buen rato después de haber salido del auditorio. Ver como esta mujer supera sus problemas y sus flaquezas sacando fuera esa capacidad suya de hacer canciones que llegan a los demás y que la hacen y nos hacen sentirnos un poco mejor, aunque sea durante un rato, es todo un ejemplo de actitud vital y de justo agradecimiento a quienes te rodean, te entienden y te apoyan.

 

Y cuando ya sale la banda, la fiesta musical se desata. Pero con la misma sencillez, sin alardes. Guitarra, bajo y batería. No hace falta más cuando hay tres músicos que conocen bien su oficio y que saben lo que la jefa espera de ellos. Impecables en todo momento, contundentes cuando es preciso y delicados cuando hay que serlo. Una simple pero inmejorable compañía que arropa y resalta esas portentosas cualidades vocales. Además, esa calidez en el trato de Beth, y esa necesidad de abrirse, de contar y cantar sus penas y sus glorias, que al fin y al cabo podrían ser perfectamente las de cualquiera. Lo difícil es poder expresarlas como ella lo hace, y hacerlo además con esa gran variedad de registros que es capaz de abarcar. Eso sí que no puede hacerlo cualquiera, solo unos pocos privilegiados.

Siempre de verdad, descalzos los pies y desnuda el alma. Emociona estando sentada, de pie o de rodillas, en el centro del escenario o en el patio de butacas, a solas con el piano o con su formidable banda atronando detrás. Solo con esa voz, Beth puede mover montañas. No necesita más. Tiene ese don – y nosotros, simples mortales, la dicha de poderlo disfrutar.

Setlist: Baddest Blues / Nutbush City Limits (Tina Turner) / Can’t Let Go (Randy Weeks) / If I Tell You I Love You (Melody Gardot) / Might As Well Smile / Bang Bang Boom Boom / Easy / One Eyed Chicken / Delicious Surprise / Baby Shot Me Down / Tell Her You Belong to Me / Damn Your Eyes (Etta James) / Mama This One’s for You / As Long As I Have / Fire on The Floor // Jazz Man / Love Is A Lie / I’d Rather Go Blind (Etta James)

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