EL SOL CELEBRA SU 40 ANIVERSARIO

Cuatro décadas de música y mucho más en la noche de Madrid

La sala El Sol ha empezado a celebrar su 40 aniversario, y ha comenzado esta conmemoración con un encuentro en el que han participado algunos protagonistas de estas cuatro décadas: Fernando Calvo (jefe de puerta de El Sol), Víctor Coyote (diseñador y músico), Juan Carlos de Laiglesia (periodista y escritor), José Antonio Maillo (periodista), Manuel Notario (director de Hook Management), Jesús Ordovás (periodista), Fernando Pardo (músico y pinchadiscos) y Marcela San Martín (programadora musical y vicepresidenta de MIM), con David Novaes, actual codirector de la sala, como presentador y moderador del acto. Y al acabar, volvió por un día a los platos Julio Patiño, DJ residente de las noches de El Sol entre 1992 y 2017.

Algo tendrá el agua cuando la bendicen, y algo tendrá El Sol cuando, desde 1979, lleva siendo punto de encuentro y referencia para unas cuantas generaciones de gente inquieta, por donde han pasado infinidad de personas y personajes, muchos de ellos convertidos en celebridades (algunos aún vivos, otros ya muertos) pero siempre presentes en el ambiente. Bajando sus escaleras (por muchas veces que lo hayas hecho) siempre puedes notar que estás entrando a un sitio especial, se puede respirar esa historia que El Sol guarda entre sus paredes. 

Unas proyecciones de su creador e impulsor, Antonio Gastón, recordando el origen de la sala, un espacio creado a medida de su sueño, que era dar a Madrid un espacio como no existía otro – ni aquí ni fuera – donde los creadores y agitadores de la época, de cualquier disciplina o ideología, pudieran tener un punto de encuentro, sirvieron de punto de partida para un recorrido coral por las peripecias de esta mítica sala a lo largo de cuatro décadas, un local que para muchos ha sido y es nuestra segunda casa.

El micro iba pasando de los invitados más veteranos, testigos y artífices del nacimiento de este rincón singular de la noche de Madrid (muchos de los presentes, arriba y abajo del escenario, recordaban su número de socio fundador – y hasta hay quien aseguraba conservar el carné original de la época, muy codiciado y exclusivo por entonces), hacia los que fueron incorporándose a lo largo de su andadura, superando tiempos de incertidumbre, porque El Sol, aunque a veces parecía que se apagaba, siempre ha vuelto a brillar.

Una sala que, pese a haber cambiado varias veces de dirección, mantiene al personal de puerta casi desde que abrió (ahí está Fernando al frente, desde el año 81), que recuerda con cariño a cada camarero que ha pasado por su barra, y que ha tenido técnicos, diseñadores o pinchadiscos que también se han subido al escenario con sus bandas como músicos. Marcela sacó una lista recordando a más de 120 personas con las que compartió sus más de veinte años trabajando en la sala, reivindicando además la creciente importancia de las mujeres tanto en el equipo de la sala como actuando sobre su escenario. En definitiva, innumerables historias y recuerdos de un rincón singular que ha sido y sigue siendo lugar ineludible de encuentro para ese Madrid inquieto, creativo y con ganas de divertirse, que nos lleva acogiendo toda la vida.

Larga vida a El Sol. Por otros cuarenta años más, al menos

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