COQUE MALLA. SUEÑOS, GIGANTES Y ASTRONAUTAS – Arancha Moreno

Un retrato en profundidad de un artista singular
Texto y fotos: Javi G. Espinosa

Una cosa es contar la vida de otros, y otra muy diferente contar tu propia vida. Dos visiones distintas que confluyen cuando alguien decide contar la vida de otra persona recurriendo, como es natural, a que sea esa persona directamente quien la cuente. Puede ser apasionante sumergirte en la biografía de alguien a quien admiras, pero también tiene sus riesgos, si no hay un buen entendimiento y no fluye la comunicación. Y desde el otro lado, para quien tiene que volver a atar los cabos de sus andanzas, seguro que tampoco es nada fácil tirar de memoria para contárselo a alguien más o menos cercano, pero al fin y al cabo ajeno a la mayor parte de esa vida y esa carrera que quiere que le cuentes, y no como una simple confidencia personal, sino para hacerla pública.

Como en cualquier relación, aunque solo sea profesional y pasajera, la confianza es fundamental. Y eso se nota en el resultado. Siempre. Si el retratado se siente a gusto el relato será fluido y honesto, y probablemente hasta se sorprenda de recuerdos casi olvidados que surgen al ir tirando del ovillo. Y lo que en un principio pudiera plantear cierto recelo a veces acaba siendo un ejercicio incluso liberador y hasta necesario. Y eso es, sin duda, mérito de quien se pone enfrente.

COQUE MALLA. SUEÑOS, GIGANTES Y ASTRONAUTAS – Arancha Moreno (Ediciones Efe Eme)

En la presentación de este libro, editado por Efe Eme dentro de su colección de libros, Coque Malla reconoció que, pese a las inevitables dudas ante la propuesta de rememorar su carrera para contarlo y que la gente luego lo lea, la idea le convenció en buena medida por saber de dónde venía. La periodista Arancha Moreno y Coque se conocen ya bastante bien desde hace años, a fuerza de entrevistas y encuentros repetidos, y tal vez no haya muchas más personas con las que Coque se sintiera tan cómodo y tan confiado como con ella para afrontar un asunto así. Porque una cosa es una entrevista, que te lleva un rato hablando de algo concreto (generalmente, tu trabajo más reciente o la gira que tienes por delante) y otra muy distinta tener que verse durante semanas o meses con la misma persona para hacer un ejercicio introspectivo, y retrospectivo, en el que a veces tienes que desnudarte emocionalmente. Si vas a hacerlo es porque confías en quien tienes enfrente. Totalmente.

Así lo aseguró el propio Coque en la presentación del libro en Madrid, y es algo que se nota desde el comienzo: la facilidad con que el protagonista va recordando y se va soltando, abriéndose sin tapujos para contar todos sus recuerdos, es sin duda fruto de esa confianza y de esa comodidad que se siente al contar tu vida a alguien que te escucha con verdadero interés, y con absoluto respeto.

La obra se estructura, acertada y razonablemente, a través de las composiciones que pueden resultar más significativas a lo largo de la carrera de este músico, repartiéndose más o menos a medias entre su etapa con Los Ronaldos y su andadura en solitario. Treinta y seis capítulos, treinta y seis canciones, para recorrer más de treinta años, desde que aquel chaval montara su primera banda de verdad y se lanzara a comerse los escenarios. Es muy entrañable el comienzo, en ese Renault 5 en que su amigo le lleva a su primer bolo importante, y como hace sentir al lector que Coque casi revive el momento, con aquella misma ilusión primeriza, mientras lo recuerda.

Y son muchas más las partes del libro en que su memoria no sólo es ágil sino que además es feliz, sin nostalgia pero con cariño, y en ocasiones hasta con cierto orgullo, merecido y bien ganado. Pero además tampoco tiene reparos en admitir los muchos errores que cometieron, que cometió, fruto natural de su inexperiencia y su impetuosidad en los comienzos, quitando importancia a la mayoría de ellos, aunque de algunos sí se arrepienta, y de alguno hasta le haya quedado alguna espinita clavada. En cualquier caso, las heridas las va curando el tiempo y de algunas cicatrices se sacan grandes lecciones que pueden ser muy útiles para siguientes experiencias. Coque recogió todo ese bagaje de Los Ronaldos para meterlo en su mochila y echar a andar él solo, sin saber muy bien hasta donde le llevaría el camino. Un apasionante camino en el que sigue, y del que aún le que da mucho por andar.

Otro acierto es, a la hora de recorrer y reconstruir la carrera de Coque, dar voz a compañeros y amigos que han compartido con él multitud de momentos inolvidables y decisivos a lo largo de estos treintaytantos años de estudios, carreteras y escenarios. Cualquier historia es más completa contada desde diferentes puntos de vista, y además le da otro ritmo más vivo a la obra el que vayan entrando y saliendo personajes de sus páginas, y la hace más cercana y más real. Además, las propias declaraciones del protagonista y los invitados se van integrando en el cuerpo del texto con una naturalidad totalmente orgánica. Aquí no hay preguntas ni respuestas, sino una narración que va cambiando de la primera a la tercera persona de forma muy sutil, a veces casi imperceptible.

Resulta también muy grato ir descubriendo detalles interesantes o curiosos, anécdotas divertidas y sorprendentes, y en el plano musical, influencias no siempre evidentes, de hecho algunas difíciles de apreciar a primera vista, y que hasta pueden sorprender incluso a quien haya seguido de cerca la trayectoria de Coque, y es que desde los comienzos con Los Ronaldos – incluso antes – las referencias musicales que ha manejado han sido siempre muchas y muy diversas, comenzando por el cine musical de su infancia (además, siendo hijo de actores) y por toda la música que podía escuchar un chaval criado entre los 70 y los primeros 80, más todo lo que ha ido descubriendo a lo largo de su carrera. Desde Cantando bajo la lluvia a Radio Futura, de West Side Story a Pata Negra, de 7 novias para 7 hermanos a Michael Jackson, de los hermanos Marx a Rubén Blades – por no hablar de las más evidentes influencias de los Stones, Beatles, Dylan, Bowie, Lou Reed, James Brown, Prince y un larguísimo etcétera, que va creciendo y diversificándose con el paso del tiempo.

Estamos ante un retrato donde el protagonista se desmitifica a si mismo y se muestra sensible y vulnerable, honesto y generoso, meticuloso y perfeccionista, a veces casi obsesivo, siempre inquieto, pero satisfecho y agradecido por las oportunidades que la vida le ha dado, en los buenos y en los malos tiempos – sobre todo en estos últimos, que es en los que más se aprende. Resulta apasionante ver como se va analizando su evolución, a veces difícil – y en ocasiones, hasta dolorosa – y otras tan natural e inconsciente que se hace inevitable.
Todo esto fluye gracias a que la autora se implica totalmente, y bucea minuciosamente en su historia (separando elegantemente al artista, al personaje público, de la persona, sin entrar más de lo necesario en ese ámbito personal), se sumerge en sus canciones para buscar a Coque, y éste se va reconociendo y encontrando en quien fue, para explicarse quien es, quien ha sido siempre, aunque haya ido cambiando. Igual que cambian las canciones para su propio autor cuando, con el tiempo, las ve desde otras perspectivas y llega a replantearse su significado, que puede haber cambiado sustancialmente al cabo de los años.
Un breve epílogo, obra de Bunbury, cierra esta obra imprescindible para seguidores de Coque (que descubrirán cosas nuevas, por muy bien que crean que le conocen), muy interesante y reveladora para quien no le conozca tanto, y recomendable para cualquiera que tenga interés en conocer cómo son las luces y las sombras en la vida y la obra de un artista, siempre inquieto y siempre en evolución.

Coque Malla publica su nuevo álbum, “¿Revolución?”, el 25 de octubre, y ya tiene cerradas numerosas fechas de presentación (algunas con las entradas ya agotadas). Como adelanto de su nuevo trabajo ya publicó en verano “Un lazo rojo, un agujero“, con Kase.O como invitado, y ahora lanza el videoclip de “América“.

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