POLARIS + SILENT PLANET + THORNHILL+ PALEDUSK

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Sala Mon, Madrid 12 Marzo 2024
Texto: Natalia Blázquez
Fotos: Fil Suárez

Martes 12 de marzo, lo que en principio iba a ser un simple y banal comienzo de semana, gracias a una nueva edición de la ROUTE RESURRECTION tuvimos una noche llena de diversión, emoción y mucho, mucho metalcore. ¿La razón? Por primera vez llegaban a nuestro país una de las bandas jóvenes con más proyección del momento: Polaris. Así lo atestigua el rastro de sold out que van dejando a su paso a lo largo y ancho del mundo y que, como no podía ser de otra manera, también hicieron en nuestra capital. La banda venía muy bien acompañada por los japoneses Paledusk, los australianos Thornhill y los estadounidenses Silent Planet. Todos ellos con su propio estilo, pero enmarcados dentro del mundo del metalcore.

Los primeros en salir fueron Paledusk, ya conocidos en nuestro país por el espectáculo que ofrecieron en el Resurrection Fest del 2023, en esta ocasión tampoco defraudaron. Show divertido e irreverente, salieron a escena a ritmo del “Lose yourself” de Eminem, que dio pie a la primera canción de la tarde, la cañera “Area P.D” demostrando porqué habían sido capaces de llenar una sala como la Mon a las 18:00 de un martes. El grupo, capaz de mezclar músicas tan dispares como el rap o el nu-funk/nu-soul con el metalcore, según iba pasando la velada, disfrutabamos de esa amalgama de estilos muy bien defendidos en directo.

Si bien es cierto que el escenario no daba mucho margen de maniobra, no faltaron las piruetas de su carismático cantante Kaito, hecho que no afectó al manejo de su voz. Siguieron temas como “Black Ice” o “Wind back” que a pesar de su buena ejecución no levantaron tanto al público como sí lo hizo su canción más conocida (y que dejaron para su despedida) “Slay!” coreada, sin duda alguna por todos los presentes. Buena actuación de los japoneses que recogían bártulos lanzando tímidas sonrisas al público madrileño y es que una vez que soltaron los instrumentos, las piruetas y la actitud desinhibida dejó paso a una encantadora timidez. El poder del escenario amigos.

A las 19:00 los australianos Thornhill salían a escena dispuestos a demostrar porqué empiezan a tener uno de los mayores alcances de la escena metalcore progresivo de su país (¿Un ejemplo? Sólo dos años después de formar el grupo consiguieron ser teloneros de otra banda en pleno auge: Architects) Con una actitud más calmada que sus antecesores y un telón de fondo más propio de los cabarets, nos dieron una lección de que las mezclas sí son buenas. La voz de Jacob, combinación de voz melódica con guturales en ningún momento de la noche perdió contundencia.

Las guitarras, con su típica utilización de delays y reverbs se acoplaron perfectamente a la voz, creando un ambiente a veces sereno, a veces brutal. Ejemplo perfecto de calma que precede a la tempestad en canciones como «Cover», «Raw» o «Where we go when we die», ésta última cantada para despedirse del público madrileño. Podemos decir que en la capital fuimos testigos de porqué con sólo dos álbumes en el mercado («The dark pool» y «Heroine») se están ganando la innegable reputación como uno de los grupos más innovadores e inmersivos de la escena australiana.

Con un respiro necesario en el cambio de instrumentos que nos permitía salir de ese trance en que Jacob y su banda nos habían conseguido meter, los Silent Planet fueron recibidos con renovadas fuerzas. La banda californiana liderada por Garret Russell venía dispuesta a presentarnos su último trabajo titulado «Superbloom», en el que el grave accidente de furgoneta que sufrieron e hirió gravemente a Russell inspiró parte de la creación del álbum. Su forma de tocar, el movimiento en el escenario, su vestuario…

Todo a su alrededor creaba un ambiente que iba más allá del metalcore y nos llevaba al rock experimental: sonido intrincado, un enfoque llevado a la exploración de texturas y timbres sobre estructuras y acordes. La voz de Garret, al servicio de la guitarra de Mitchell, nos invitaba a la reflexión, con letras sobre la guerra, la psicología o incluso la religión. Todo ello llevado a la realidad en temas como «Euphoria», «Dreamwalker» o «Native Blood» que nos llevaría a terminar con la aplaudida «Trilogy». Setlist corto pero intenso que nos permitió oír una muestra de lo que los californianos son capaces de hacer.

A las 20:30, con todo el público ansioso por verles, hacían su aparición los jovencísimos Polaris. La banda de metalcore australiana, que a pesar de su todavía corto recorrido (sólo tres discos en el mercado) está dejando una estela de sold outs allá por donde pasan, incluida Madrid, como no podía ser de otra manera. ¿Motivos? Infinitos. Muy buena música, buen rollo (entre ellos y con el público), energía desbordante, buena producción, entrega absoluta al show…

Venían a presentarnos su último trabajo «Fatalism» que, como si de un mal presagio se tratase, la palabra se hizo realidad en junio cuando el guitarrista de la banda, el joven y carismático Ryan fallecía de forma repentina a los 26 años. Empezaron el primer asalto con «Harbringer» y «Nightmare» que hacían estremecer a todo el respetable. Una muestra de que estábamos ante una noche hecha por y para los amantes del buen metalcore. Parada imprevista casi al principio del concierto debido a problemas técnicos con la batería de Daniel Furnari, solventado sin más complicaciones y que nos permitió un momento maravilloso en el que pudimos hablar con el guitarrista Jesse Crofts (que venía a sustituir a Ryan) y hacerle algunas fotos.

Tras este breve parón pudimos oír los acordes del que promete ser otro himno de la banda «Hypermania» muy bien ejecutado y cantada a coro por todo el público. Seguidas sin piedad vinieron «With regards», «Lucid» «All of this is fleeting» «Landmine» y «Over flow». Después de toda esa contundencia llegó el momento más emotivo de la noche: el recuerdo de toda la banda al desparecido Ryan. Con toda la banda emocionada: el batería sentado en la plataforma de su instrumento llorando desconsolado (como comprobaréis en las fotos) la voz desgarrada del cantante pidiendo por Ryan y el bajista con lágrimas en los ojos, todo el respetable les mostró su apoyo poniendo la luz del móvil, creando un ambiente de hermandad como pocas veces volveremos a ver.

Después de este momento, tanto el público como el grupo volvieron con más fuerza, deleitándonos con obras como «Parasites», «Dissipate», «Masochist» o «Inhumane» temas de los últimos álbumes que suenan en directo tan brutales y con tanta fuerza como en los discos. Y como no podía ser de otra manera, el final apoteósico con «The Remedy», tema con groove a medio tiempo, que ponía el broche de oro a una noche llena de emociones, sudor, lágrimas y felicidad.

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