ANA CURRA – CICLO DE MÚSICA MNCARS

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Merecido reconocimiento a una forma de entender el arte

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Redacción: Chema Pérez

Fotografías: Javi G. Espinosa / Alfonso Camarero

El Museo Reina Sofía ha inaugurado una exposición permanente llamada Colección. Arte contemporáneo: 1975-presente. Un espacio de fotografía, cómic, diseño gráfico, carteles y otras manifestaciones de la cultura popular realizadas desde los años de la transición hasta ahora. La exposición contiene fotografías de Ouka Leele (parte de su colección peluquería en blanco y negro, sin colorear y con apuntes de dibujos), Cristina García Rodero, Miguel Trillo, Alberto García-Alix, cuadros de Ceesepe… Y aquí es donde podemos hilar todo esto con Ana Curra, ya que el museo ha decidido dar también cabida a la música en directo, y qué mejor que comenzar con ella, que sirve de nexo de unión entre estas corrientes artísticas.

Como ya sabéis, Ana Curra fue parte activa de este movimiento, ya que aparece como modelo en multitud de fotografías, era amiga de casi todos los incluidos en la muestra y participó activamente en lo que se ha etiquetado como movimiento contracultural de los ochenta y noventa. Este fue el primero de una serie de conciertos que se harán en el auditorio del edificio Nouvel del museo, de carácter gratuito, y que continuarán en diciembre con Jota, cantante de Los Planetas, y luego en 2027 sin cartel definido aún. Reconocimiento más que merecido de este museo a una forma de hacer música que marcó estilo, tendencia y sirvió de inspiración a muchos grupos posteriores tanto en lo estético como en las letras.

Así que, con un público entregado desde el primer momento, donde aparte de los mencionados Trillo y García-Alix se encontraban amigos, familiares, músicos que han trabajado con Ana o simplemente son reconocedores de su música, e incondicionales que no se pierden ninguno de sus conciertos, empezó el concierto. El formato fue similar al que pudimos disfrutar en la presentación de su disco Ana Curra y los 13 apóstoles en el Escenario Eslava dentro del Inverfest 2026. Una primera parte con sus temas más recientes y una segunda parte centrada en sus temas con Parálisis Permanente.

Lo que hizo distinto este concierto fueron varias circunstancias. Primero la ubicación, un auditorio, donde la acústica no está precisamente pensada para una banda de rock, la batería se comía todo el sonido, y la contundente y energética pegada del batería no ayuda precisamente, pero es como tiene que tocarse esta música, con potencia. Curiosamente, el hecho de ver sentado por primera vez un concierto de Ana no bajó la intensidad ni las emociones a la hora de escucharlo. No poder saltar mientras se escucha obliga a prestar atención a otras cosas que quizás otras veces pasaban más desapercibidas, como por ejemplo los audiovisuales que acompañaron ciertas canciones.

A destacar el de Hiel, con el que se empezó el concierto, realizado por Enrique Marty, que provocaba desasosiego y estrés. En Esta tarde gris pudimos disfrutar de muchas de las fotografías que García-Alix le hizo y se hizo con Ana. En Pájaros de Mal Agüero el vídeo recordaba a los más terroríficos de la factoría Hammer. Envuelta en Ron, dedicada a Miguel Trillo y con muchas fotografías suyas de Ana en su etapa con Pegamoides. Tengo un pasajero, con un video inquietante, sofocante y que hace las delicias de los que sufren de epilepsia fotosensible, un poco como el de Unidos (realizado por nuestro colaborador Javi G. Espinosa), aunque el que proyectaron en Adictos a la Lujuria tampoco se quedaba atrás en cuanto a efecto estroboscópico.

Así que, tras la primera parte con Hiel, En esta tarde gris, Pájaros de mal agüero, Aphrodita La Monarca, Ghost rider, Activista de la idiotez y Envuelta en Ron, pasamos a El Acto con las habituales colaboraciones que Ana lleva desde que sacó su mencionado disco de los 13 apóstoles. De nuevo pudimos ver a la nueva generación que apuesta por el rock como fueron Ares, de Nueve Desconocidos; Diego, de La Plata; Álvaro, de Biznaga; o Anxela, de Bala. Fueron colaborando con himnos, más que canciones, como Nacidos para dominar, Héroes, Unidos o Adictos a la lujuria.

Intercalaron estas colaboraciones con Tengo un pasajero, Quiero ser tu perro, Autosuficiencia y, cómo no, para terminar, Un día en Texas, convirtiendo el escenario en lo que finalmente era el concierto: una fiesta entre amigos, celebrando una época, una forma de entender y crear arte. Invasión controlada del mismo, sin que llegara a hundirse, y comunión final entre grupo, amigos, colaboradores y aficionados a su música, compartiendo micrófono y sintiéndose héroes, aunque fuera un día nada más.

 

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